La caída que no fue

Por Maximiliano Fiuxench

En los medios masivos de comunicación se expande y se esparce la noticia de que la inflación decayó, o mejor dicho, que éste índice varió en menor medida a como lo venía haciendo. Ciertamente, en el mes de agosto el registro del Instituto Nacional De Estadística y Censos marcó un 0,2% de aumento con respecto al mes anterior, pero esto no quiere decir que todo sea color de rosa.

Una de las principales razones para que esto suceda fue que la Corte Suprema sancionó el freno al “tarifazo” sobre el servicio de gas que impulsó el gobierno de Mauricio Macri, y que impactó de forma inmediata en los números inflacionarios. Pero esta no fue la única causa, ni la más importante.

El motivo más determinante para que la inflación merme, fue la caída del poder adquisitivo, que se traduce en un derrumbe del consumo, y por consecuencia, en una baja en este índice que proporciona el INDEC. Es una cuenta lógica: hay un aumento considerable del valorde los productos; las personas compran menos, y buscan sólo gastar en insumos básicos; cae el turismo, y la utilización de bienes prescindibles; muchos sectores bajan sus importes para poder competir en el mercado; decrece la tasa del alza en los precios.

Pero esto no soluciona el problema de base, ya que por un lado, la sanción de la Corte Suprema no se mantendrá por siempre, y cuando ya no esté, el aumento para los servicios básicos regirá de nuevo, atacando al bolsillo de los trabajadores, y por el otro, el dinero con el que cuenta la gran mayoría sigue sin alcanzar.

Datos duros; datos crudos

La realidad golpea a la puerta. Según los datos que proporcionó el Banco Central, la inflación del primer semestre trepó a un 25,4%, mientras que el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) arrojó que los salarios del sector privado “en blanco” aumentaron un 16,15%, lo que resulta en casi un 9% de diferencia en perjuicio de la clase obrera, que son los grandes consumidores.

Por este motivo cae el consumo, y así es como tenemos que en julio, mes en el que un gran porcentaje de los trabajadores reciben el aguinaldo, se observó una caída del 5,4%, y en los primeros siete meses del año, las compras cayeron un casi un 4%, según lo informó la consultora Scentia.

En el caso del sector público, la crisis económica impacta aún más. La consultora Oikos calculó que sólo en junio, los salarios reales de los obreros de este sector disminuyeron más de un 10%, y estimaron que aunque no hay datos, empeora la situación en el caso de los trabajadores “en negro”, que se encuentran en un estado de mayor vulnerabilidad.

Este escenario parece no tener una solución viable, por lo menos en el corto plazo, porque desde el gobierno no se avisan medidas a favor de las clases media y baja. A principios de septiembre, el presidente Mauricio Macri aseguró que este año ya no se abrirán más paritarias porque “ya fueron negociadas”, y se respaldó en que “la inflación va a la baja”. Algo que también se refleja en el poder de consumo de los trabajadores: va a la baja.

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