Vaciar, estigmatizar, despedir

Por Guali (guali.pg@gmail.com)

En las últimas semanas el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) dio a conocer las cifras de desempleo y entre tantos números negativos, aquí no se da la excepción: alcanzó el 9,3% en el segundo trimestre del corriente año. En un gran número de urbes el número es superior: Gran Buenos Aires 10,6%, Rio Cuarto 10,5%, Mar del Plata 11,6%, Gran Rosario 11,7%, Gran Córdoba 11,5%, entre otras. En total, la cantidad de desocupados asciende a 1.165.000 personas.

En este contexto sale a la luz el nuevo plan del gobierno, Titulado: “Programa de dotación de personal”, creado específicamente por el Ministerio de Modernización para la reducción del personal estatal. El mismo busca establecer la dotación optima del personal, pero dicho de otro modo, intenta identificar no sólo los empleados que puede ser parte de una “movilización transversal” (traspasos de trabajadores a otras áreas) sino también el personal en condiciones de jubilarse y aquel que aplicaría al retiro voluntario. Esta identificación se establece a partir de una serie de encuestas que el Ministerio de Modernización distribuyó a lo largo y ancho de todos organismos estatales (centralizados y descentralizados) que conforman el Poder Ejecutivo.

Las mencionadas encuestas se vienen dando desde el mes de mayo, denunciado desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), donde los trabajadores deben dar datos personales y laborales específicos, tales como estado civil, antecedentes, nivel de estudio, tipo de contrato, horario de trabajo y un detalle minucioso de la labor desempeñada. Por otro lado, quienes llevan a cabo las encuestas son empresas privadas, con lo cual se desafecta de su función a las áreas de recursos humanos de los mismos ministerios u organismos descentralizados. Lo que es más, en el peor de los casos trabajadores que fueron desafectados en la primera ola de despidos ahora fueron reincorporados para llevar adelante esta tarea.

Este programa no es parte de una acción aislada por parte del gobierno nacional. Es apenas una de las herramientas dentro de una serie de medidas y acciones encadenadas: vaciamiento de programas sociales, quita de funciones a los trabajadores, estigmatización del empleado estatal, y por último, despidos, cesantías o no renovación de contratos.

El primer paso, por parte de las cúpulas ministeriales, es el retiro de recursos asignados a distintos programas sociales. A la par, la no entrega de los materiales necesarios con los cuales debe contar cada grupo de trabajo para llevar adelante el programa social en cuestión. De esta forma quedan trabajadores sin funciones y sin trabajo por realizar. Este accionar es llevado a cabo desde el primer momento en que la alianza Cambiemos tomó posesión del gobierno. Se ven numerosos ejemplos en el área de Salud, Educación, Agricultura, Migraciones, Justicia, entre otras: recortes en el plan Progresar (de 960.000 beneficiarios a 600.000), Centro Cultural Kirchner, retiro de equipamiento del CePIA, despido de médicos con tareas sanitarias y preventivas en barrios populares, abrupto recorte en el Programa de salud sexual y reproductiva, despidos en la Dirección de maternidad e infancia, más de 200 trabajadores despedidos de la Secretaría de Agricultura Familiar, en Justicia más de 170 despidos en los Centros de Acceso a la Justicia que brindaban asistencia jurídica gratuita a la sociedad, entre otros casos.

Por otra parte, está la estigmatización que cuenta con dos actores, uno es el propio gobierno y el otro son los medios de comunicación afines al gobierno nacional. Términos como “Ñoquis” o “Grasa militante” provienen del propio gobierno, mencionados en discursos de altos funcionarios. No hay que remontarse muy atrás en el tiempo para encontrarse con un Prat Gay reproduciendo un discurso estigmatizador del empleado público: “[…]eliminar la grasa militante”. La función de los medios de comunicación pareciera ser aquí la de reproducir dicho discurso de forma continua, no sólo en programas políticos, sino también en los noticieros y mediante el “humor” en programas “satélite” ¿O es casualidad que vuelva el sketch de Antonio Gasalla con su clásico personaje de la empleada pública?

Un gobierno con alma neoliberal no ve con buenos ojos un Estado presente, con un gasto público donde el aspecto social tiene gran relevancia Por un lado, desmantela programas sociales provocando que los trabajadores de esos programas no tengan tareas por realizar. Por otro, reproduce un discurso estigmatizador que a la vez se vuelve legitimador de la acción consecuente: el despido de ese trabajador estatal. Aquí encuentra una solución para lo que considera un problema, en tres acciones: Vaciar-Estigmatizar-Despedir.

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