Venezuela en la cresta de la ola

Por Daniel Rossetti

El vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, utilizó como alegoría de los procesos sociales el concepto de oleadas, y advirtió que no eran épocas de desesperación, sino de reconstrucción. Luego de la oleada de gobiernos nacionales populares en América latina, le sigue esta nueva ola de regímenes de claro corte neoliberal que inunda nuestra América. El imposibilitamiento al acceso de la presidencia del bloque Mercosur de la República Bolivariana de Venezuela es otra muestra de la lógica de funcionamiento de este nuevo embate: lo que no puede por el derecho, lo toma por la fuerza.

Cuando el 30 de julio de este año se venció el período de presidencia a la República de Uruguay, le tocaba el turno a Venezuela, según la tradición de 25 años de funcionamiento del bloque, en cumplimiento del Tratado de Asunción y el protocolo de Ouro Preto, que define la presidencia pro témpore del bloque en 6 meses de duración y la sucesión se produce según orden alfabético. La República de Paraguay se opuso a esta transición, alegando que debía darse por consenso de los estados miembro, y acusó, en términos de su canciller Eladio Loizaga, a Venezuela de ejercer el poder “de facto” y que su país no le reconocería el lugar al frente del bloque y no concurriría en caso de que solicitase una reunión de los estados.

En 2012 el Mercosur suspendió a Paraguay cuando se produjo el juicio político a Fernando Lugo para destituirlo de la presidencia y fue nuevamente integrado cuando resultó electo su actual presidente, Horacio Cartes Jara, en agosto de 2013. El canciller paraguayo sostuvo que Venezuela está en grandes conflictos internos como para atender el bloque regional, en referencia al proceso de destitución del gobierno de Nicolás Maduro que impulsa la oposición de esa nación.

Uruguay siempre sostuvo que actuó según la normativa vigente y que Venezuela era su sucesor legítimo al cargo. Para darle un cierto marco de coherencia al impedimento de que el estado bolivariano ocupe la presidencia, se reunieron técnicos de las cuatro naciones fundadoras para analizar la cláusula de adhesión que firmó Venezuela en 2006, dejando un documento que utilizan ahora para arremeter contra el gobierno chavista por no haber cumplido la totalidad de las 400 normas y 5 acuerdos necesarios para su ingreso al bloque regional.

El país bolivariano, a través de su canciller Delcy Rodríguez, sostuvo en un comunicado oficial que su gobierno iba en dirección al cumplimiento de las normativas y que hasta el momento se encuentra en obediencia de un alto número de éstas, incluso más que algunos de sus miembros fundadores.  Uruguay seguía siendo el único estado que sostenía esta posición, que le produjo rispideces dentro de la región, cuando el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa denunció a su par brasileño, José Serra, de intentar comprar el voto de Uruguay en la reunión que tendrían los miembros fundadores del Mercosur para declarar la acefalía y ejercer la presidencia colegiadamente hasta llegar a diciembre, fecha límite donde Venezuela debe cumplir con las condiciones de adhesión.

Luego de una reunión entre los cancilleres uruguayo y brasileño, el incidente cayó en olvido y los funcionarios de los países fundadores firmaron un acuerdo de funcionamiento del bloque. El 13 de septiembre, según esta declaración, ejercerían la presidencia en modo colegiado los países fundadores del Mercosur para evitar la parálisis funcional del bloque regional. Para esto se convocó a Venezuela, que rechazó la invitación en reclamo a su ejercicio de la presidencia. La canciller Rodríguez atacó el procedimiento y desde su cuenta de Twitter denominó como Triple Alianza a la unión de Argentina, Brasil y Paraguay.

Argentina fue el más prudente de los países del bloque en este incidente, ya que trató de evitar que Venezuela fuera separada del bloque. La canciller argentina Susana Malcorra es candidata a ocupar la presidencia de las Naciones Unidas, aunque no llegó a la cantidad de votos suficientes en las elecciones de la unión de naciones para el puesto, algo que explica su cautela, mayor que la del presidente Mauricio Macri.

En ejercicio de este mandato las naciones fundadoras se reunieron el 19 de septiembre para coordinar acuerdos para facilitar tratados con la Unión Europea, dejando a Venezuela fuera de estas decisiones. El bloque reducido del Mercosur alegó que el país caribeño no está de acuerdo con el tratado de libre comercio con Europa. En referencia a esto, y en plena ola neoliberal, el vicecanciller de Paraguay, declaró que había cambiado la dirección del Mercosur con respecto de la etapa anterior, de los gobiernos nacional populares, que tuvo una mirada de ampliación del comercio regional, por un cambio de estrategia comercial orientada hacia Europa y el Tratado del Pacífico, donde los aranceles de los países centrales no están beneficiando hasta ahora el intercambio.

En síntesis, mientras que en Brasil se destituyó a la presidente Dilma Rousseff en un juicio político legal pero no legítimo, el Mercosur le reclama a Venezuela el cumplimiento de la cláusula democrática, cosa que medida con la misma vara que Paraguay, Brasil no pasaría. El país bolivariano se encuentra en proceso de validación del mandato del presidente Nicolás Maduro, que se está llevando adelante en cumplimiento de su constitución y en medio de una fuerte tensión en el frente interno con manifestaciones a favor y en contra con severos problemas de abastecimiento, agravados por la crisis del precio del petróleo.

También es presionada en el frente internacional por medio de Estados Unidos y de la Organización de Estados Americanos (OEA), fiel a su alineamiento con la potencia americana, denunciando violaciones a los derechos humanos porque hay más de 100 presos políticos, muchos de ellos juzgados por ser protagonistas de hechos de violencia social.

Pero Venezuela no se encuentra sola, el Movimiento de Países No Alineados (Mnoal) se reunió en Isla Margarita entre el 15 y el 19 de septiembre. Allí logró una declaración de apoyo de los 120 países del movimiento. También busca junto con los países que además pertenecen a la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP), unificar un bloque que congele la caída del precio del crudo. La declaración hizo referencia a la no injerencia en los asuntos de internos de las naciones por parte de Estados Unidos. La república bolivariana preside el Mnoal y ejercerá la presidencia hasta el 2019. El movimiento nació como alternativa a la alineación que obligaban Estados Unidos y al Unión Soviética en plena guerra fría. Dos tercios de los países del planeta pertenecen a este movimiento.

La ola neoliberal parece estar avanzando sobre el territorio, y las organizaciones tradicionales del continente parecen avalar este movimiento. Estar atento a las recomendaciones de García Linera, de reconocer los errores y defender los logros, es la tarea de los movimientos sociales. Es una tarea difícil, pero necesaria en espera de esta nueva ola.

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