Un nuevo aniversario de lucha

Por Karen Villan

Se cumple el sexagésimo noveno (69°) aniversario de la promulgación de  Ley de Voto Femenino en Argentina.

Aquí está, hermanas mías, resumida en la letra apretada de pocos artículos una larga historia de lucha, tropiezos y esperanzas. ¡Por eso hay en ella crispaciones de indignación, sombras de ocasos amenazadores, pero también, alegre despertar de auroras triunfales!(…)

Con estas palabras en su discurso del 23 de septiembre de 1947, Eva Duarte de Perón, evidenciaba el logro nacional obtenido a causa de la lucha incansable durante más de cinco décadas por el reconocimiento político de las mujeres. En este mes se conmemora un nuevo aniversario de la promulgación de la Ley 13010, Ley de Sufragio Femenino en Argentina.

El proyecto de ley fue entregado al Poder Legislativo de la Nación el 1 de mayo de 1946 por la Asociación Pro Sufragio Femenino en conjunto con el senador Mendoza Lorenzo Soler, quienes fueron la cara visible y la concreción de más de treinta proyectos que buscaban dar fin a la desigualdad social. Así, el  9 de septiembre de 1947 pasado más de un año tras la presentación del proyecto, se sanciona la ley; aunque debieron esperarse más de cuatro años para que las ciudadanas pudieran decir  presente en las urnas, el 11 de noviembre de 1951.

La inserción femenina en el marco de los derechos políticos se desenvolvió en un contexto de inclusión, ampliación de derechos, y justicia social que el primer y los demás gobiernos de Juan Domingo Perón tuvieron como característica. Pero se encarna en la figura de Eva el énfasis en la lucha y el arduo camino transcurrido para su consecución.

Sin embargo, el enfoque primordial en los derechos políticos femeninos no fue exclusivo de los años peronistas. Antes de ello, el socialismo con el diputado Alfredo Palacios al frente, a mediados de la década de 1910 denotaba la importancia de la sanción de leyes cívicas que reconociesen a la figura de la mujer y su papel en la elección de sus representantes políticos.

Sin olvidar que ya en el año 1927, la provincia de San Juan era la primera en la República Argentina en establecer el sufragio femenino a partir de un proceso de reforma constitucional, como antesala de lo que sería la promulgación de los derechos políticos nacionales. Aldo Cantoni, Gobernador de la provincia de San Juan, sería una de las figuras más renombradas en este acontecimiento.

La lucha femenina no comienza ni culmina con este suceso, desde fines del siglo XIX y principios del XX existieron numerosas agrupaciones y figuras como Alicia Moreau de Justo, Elvira Rawson, Julieta Lanteri, Victoria Ocampo y María Rosa Oliver dedicadas a la desaparición de la idea de inferioridad que se desplegaba por los diversos grupos sociales, un claro reflejo de las barreras que el patriarcado establecía y que permitía la reproducción conservadora del sistema.

La ley 13010 estableció la nivelación de los derechos políticos entre hombres y mujeres en Argentina, la misma significó el reconocimiento de la figura femenina siendo así el puntapié para cientos de logros, entre los que se puede hacer mención la ley de cupo femenino sancionada en 1991,  la cual determinó que las listas electorales nacionales presentadas por los partidos políticos debían tener como mínimo un tercio de candidatas; así Argentina se convirtió en uno de los países pioneros en América Latina en determinar la igualdad en la participación institucional.

La visibilizacion actual de las protestas en pos de los derechos de las mujeres, es un acontecimiento a destacar en este sendero arduo transcurrido; numerosas leyes fueron promulgadas vinculadas en torno a temáticas como Identidad de Género (Ley 26.743 año 2012); Violencia de Genero (Ley 26.485 año 2009); lucha contra la Trata de Personas (LEY 26842 año 2012), entre otras. Todas se dieron en el marco de los gobiernos consecutivos (2007-2011/ 2011-2015) de Cristina Fernández de Kirchner, primer mujer electa por la población argentina en elecciones libres para el cargo de primer mandataria.

Es evidente que la presencia y el acompañamiento estatal son elementos fundamentales para la ampliación democrática, en búsqueda de una sociedad más igualitaria, justa y  concientizada desde los primeros años de vida, en las formaciones educacionales y a lo largo de las distintas etapas de la vida social.

Los resultados conseguidos a partir de la lucha incansable, contra un sistema que por siglos reprodujo y reproduce la desigualdad, no se detienen, continúan día a día obteniéndose; asimismo protegiéndose, sin dar marcha atrás. Así dan voz a aquellos que por siglos fueron acallados e invisibilizados.

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