El modelo de la caída industrial

Por Lautaro Perez

Días atrás el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), comandado por Jorge Todesca, emitió una serie de datos sobre la economía Argentina. La EPH (Encuesta Permanente de Hogares) difundió la cifra del 32,2% de pobreza y un 6,3% de indigencia. Marcó un claro avance de la pobreza en estos 8 meses como había adelantado tiempo atrás el informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA[1]. Además, el instituto arrojó 3,7% referido a la caída de la construcción. Pero eso no fue todo, un número que casi pasó desapercibido es el del declive de la actividad industrial en un 5,7%.

La industria Argentina ya lleva siete meses consecutivos a la baja en ocho de gestión de Mauricio Macri (al momento de la medición). La contracción del 5,7%, siempre medido con el mismo período del año anterior, no es un dato más al azar, como se observa en el último tiempo, la administración actual no puede demostrar con números positivos su discurso sobre la posible mejora de la economía.

Para encontrar una cifra similar a la baja, hay que retrotraerse hasta agosto del año 2001 (2,4% en ese momento). Pero el descenso industrial no viene solo, si nos enfocamos en las PYMES el declive es aún mayor,  llega al 6,4%. El Estimador Mensual Industrial[2] (EMI) que realiza el INDEC, informa que en los primeros ocho meses del año la contracción del sector  llegó al 4,2% interanual. Las mayores caídas del mes de agosto se detectaron en los siguientes rubros: acero y aluminio (-23,2%); industria editorial (-17,4%); producción de tabaco (-12,1%); caucho y plástico (-8,5%) y el refino de petróleo (-7,6%).

La misma medición informó sobre el porcentaje de capacidad instalada de las empresas y se reveló que solo se utilizó el 63,6%. Los bloques sectoriales que se ubicaron por debajo del nivel general de la industria son: sustancias y productos químicos (59,1%); Productos de caucho y plástico (56,6%); Edición e impresión (51,8%); Industria automotriz (51,4%) y Metalmecánica excepto automotores (51,2%).

El modelo
Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía, se expresó sobre el gobierno de Mauricio Macri: “tendrá que reaccionar rápido, intervenir para evitar los posibles efectos recesivos o el aumento de la desigualdad y la pobreza, o de lo contrario el proceso de desarrollo inclusivo se verá seriamente perjudicado”. Además, agregó sobre la gestión anterior: “en una economía restringida por la demanda, el gobierno de Kirchner aplicó políticas que desembocaron en la reducción del desempleo, la pobreza y la desigualdad. Una reestructuración de la deuda contribuyó a la sostenibilidad de la sustentabilidad macroeconómica”[3].

Lo que se evidencia es un cambio en el modelo económico del país. El emprendido por el gobierno de Mauricio Macri difiere del anterior propuesto por el tándem Kirchner-CFK. Por esta razón podemos observar los “desbarajustes” de la economía actual. El impulsado por la alianza Cambiemos, eligió priorizar a los grandes grupos empresarios: mega devaluación y quita de retenciones favorable al sector agroexportador; vía libre para las cesantías en el sector privado; aumento de tarifas en los sectores de transporte, luz, gas y agua; arribo de capitales golondrina aprovechando la combinación del dólar planchado con los altos rendimientos de los títulos públicos en pesos.

El proyecto actual considera como negativa la intervención del Estado en la economía y defiende el libre mercado como regulador del equilibrio y crecimiento económico. Es en estos aspectos en donde se encuentran similitudes con los modelos implementados por Menem en los 90 y Martínez de Hoz en la última dictadura cívico-militar de 1976.

En resumen de cuentas, el cambio de la matriz productiva del país, de productor-inclusivo a libremercadista con fuerte apoyo en el sector agroexportador, está pesando cada vez más en los números de la economía. El cambio de una administración reguladora de la actividad económica a otra que va reduciendo de a poco la obra pública, los programas sociales, sumado a la recesión y el ajuste, está impactando fuertemente en la industria nacional. La cual se encuentra expectante por la lluvia de inversiones prometida e impaciente por la brusca caída del consumo. De fondo lo que hay que pensar es en cómo llegar al desarrollo del país, sin que se quiera crear antes un ejército de pobres y desocupados.

[1] http://www.uca.edu.ar/uca/common/grupo68/files/2016-Obs-Informe-n1-Pobreza-Desigualdad-Ingresos-Argentina-Urbana-Presentacion.pdf

[2] http://www.indec.gov.ar/nivel4_default.asp?id_tema_1=3&id_tema_2=6&id_tema_3=14

[3] https://www.project-syndicate.org/commentary/macri-argentina-economic-uncertainty-by-joseph-e–stiglitz-and-martin-guzman-2016-01?barrier=true#9MpHODl0jI4r3w06.99

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