Violencia institucional

Por Víctor E.G.

Una típica característica de los gobiernos de derecha es el orden. Y en la práctica del mismo históricamente se produjeron brutales abusos: tenemos un triste pasado con 30.000 desaparecidos, durante la última dictadura cívico militar. Al día de hoy, esas viejas prácticas, retomaron su curso violento. Quienes tienen que brindar protección atacan impíamente, prueba de ello es que en ocho días hubo siete asesinatos en mano de las fuerzas estatales.

La Garganta Poderosa es una revista de cultura villera que se publica mensualmente en la Argentina. Fue creada en el año 2010, por la organización social “La poderosa”. Su contenido es exclusivamente producido por personas nacidas en distintas villas de emergencia de la Ciudad de Buenos Aires.

El pasado 28 de septiembre la revista emitió un comunicadodenunciando las graves lesiones perpetradas a dos de sus miembrosel sábado anterior (24 de septiembre), y el hecho se hizo público a través de las redes sociales. Un grupo de policías federales detuvieron a Ezequiel Villanueva Moya de tan solo 15 años de edad y a su joven amigo de 18 años, Iván Navarro, con la excusa de requisarlos. Los denigraron a ambos, entre amenazas y chicanas les preguntaban sobre el supuesto origen espurio de sus prendas.

La requisa fue negativa. Los dejaron ir, pero, apenas 30 pasos más adelante, volvieron a ser interceptados por tres móviles de Prefectura Naval, con cuatro uniformados cada uno. Dijo uno de los jóvenes: “Nos tiraron adentro de un coche y nos llevaron hasta la garita de Osvaldo Cruz e Iguazú.(…) Nos subieron a otro auto, pero primero nos taparon la cabeza y nos obligaron a sentarnos uno encima del otro.De ahí, nos llevaron hasta un descampado lindero al Riachuelo, detrás de una fábrica, sobre el Camino de Sirga. Cuando ya había unos 10 prefectos, uno dijo que nos iban a matar, porque total nadie nos iba a reclamar.

Nos obligaron a tirarnos al piso y hacer flexiones de brazos, hasta que uno le saltó sobre la espalda a Ezequiel y otro me preguntó a mí dónde quería el tiro. Nos esposaron a un caño y dispararon varios tiros al aire, mientras nos quitaban las camperas que supuestamente habíamos robado. Nos sacaron todo”.

A pocas cuadras de la Parroquia Caacupé, uno de los prefectos puso su arma en la nuca de Iván, lo obligó a rezar. Y el uniformado expresó: “Dale, un Padre Nuestro para que no te mate, dale”. Y al final, cuando por fin accedieron a soltarles las manos, los encañonaron por la espalda, con una escopeta y les gritaron: “Corran bien rápido, o van a ser boleta”.

Pocos medios de comunicación se hicieron eco de la noticia y no es de extrañar. Los medios hegemónicos son parte del mecanismo de los gobiernos conservadores, que utilizan la represión desmedida en nombre del orden. La derecha siempre pide seguridad, y algunos periodistas son la voz de ese pedido. Son los grandes medios los que impulsan la salida de la represión, y sí ésta es ejercida sobre los villeros, mucho mejor. La policía “brava” actuó acorde a las órdenes impartidas por el estado policial imperante en los últimosmeses.

El diario La Nación, por ejemplo, tiene un doble discurso. Por un lado, pide libertad para los genocidas, condenados por crímenes de lesa humanidad, argumentando, “que es una vergüenzanacional que los presos se mueran de viejos en las cárceles”, y que eso fue hecho por la práctica de “la cultura de la venganza, propiciada por el gobierno anterior”. Por otro, omite los vejámenes perpetuados por las fuerzas de seguridad hacia un adolescente y un joven, como consecuencia de vivir en un asentamiento de emergencia, producto de las políticas neoliberales que el periódico siempre defendió.

“El gran diario argentino”, también hizo silencio de la represión institucional. No hubo ninguna editorial de crítica por el exceso de autoridad. Clarín es parte del poder y su tarea es hacerle creer a la población que todo lo que ocurre pertenece a un orden.En este caso la omisión manifiesta es parte de lo natural: sí no hay publicación, no existe el hecho.

Afortunadamente, la justicia tomó parte en el asunto. El fiscal Marcelo Munilla Lacasa, pidió la orden de detención y la remoción de los miembros de seguridad que integraron el operativo. Y esto ocurrió gracias al coraje de los dos jóvenes torturados que denunciaron a sus victimarios.

El sistema democrático necesita de la libertad de expresión y para que ello suceda, tienen que existir diversos medios de información; de esta forma el lector podrá hacer uso de su libre albedrío y tendrá la oportunidad de comparar entre un medio y otro. Pero si los medios callan, no hay comparación posible.

Nota de la redacción: Luego de la escritura de esta nota, el día 5 de octubre Iván Navarro volvió a sufrir un ataque de la policía, luego de haberse presentado en televisión para denunciar los hechos aquí narrados.

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