El agua vale más que el oro

Por Vanina Bredael.

A casi un año del derrame de cianuro que contaminó más de un millón de litros de agua de cinco ríos distintos en la provincia de San Juan, la compañía Barrick Gold que explota los recursos de la mina Veladero, anunció el pasado 12 de septiembre un nuevo incidente medioambiental, aunque éste había ocurrido cuatro días antes de que la empresa diera a conocer el episodio.

Si bien desde la minera afirman que el hecho no afectó ningún curso de agua, la demora y el ocultamiento de información deliberado que caracterizó a ambos incidentes impide confiar en que esto sea así, y pone a quienes viven en las zonas aledañas, sobre todo a los vecinos de Jáchal, en una situación de profunda desesperación.

Lo ocurrido nos genera, además de preocupación, una serie de cuestionamientos que como ciudadanos es importante plantearnos. Entre ellas, la que requiere una respuesta inmediata es a su vez la que más controversias genera, ¿qué hacer con Veladero?

Teniendo en cuenta el anterior derrame, podemos decir que multar a la compañía no es una respuesta efectiva. El monto aplicado en el año 2015 fue de $146.696.000, lo cual para el ambientalista Jofré representa un valor insignificante de menos del 0,1% de la recaudación total de Barrick Gold Argentina, que es de aproximadamente 10 mil millones de dólares. A pesar de esto, cabe recordar que no hay cantidad suficiente de dinero que pueda remediar la contaminación de los ríos ni la angustia de quienes están en contacto con ellos.

Cerrar la mina parecería ser una solución inmediata y fácil de llevar a cabo, pero no lo es. Según un informe publicado en el año 2014 de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Veladero no sólo significó para San Juan el 28,6% del Producto Bruto Geográfico y el 70% de las exportaciones de la provincia en el período 2009-2013, sino que implica 3.500 puestos de trabajo.  Por lo tanto, la mina tiene un peso muy relevante para la economía sanjuanina que sería difícil de suplir.

Sin embargo, aunque el estudio mencionado muestra que los índices provinciales presentan mejoras desde el 2004, año en que la mina empezó a construirse, muchos vecinos de Jáchal denuncian que ninguna de las promesas de desarrollo y mejoras en la calidad de vida se han cumplido y, ante la nueva muestra de daño ambiental que produce la actividad minera, llevaron a cabo diversas protestas pidiendo el cierre de Veladero.

Hasta el momento, la empresa Barrick Gold sólo fue obligada a cumplir con algunos requisitos de seguridad que todavía no había completado luego del primer derrame de cianuro, aunque fue suspendida por orden judicial el 15 de septiembre. Sin embargo, la medida fue levantada el pasado martes por un magistrado subrogante luego de que, casualmente, el juez Pablo Oritja comenzara una licencia y la jueza de Paz de Jáchal pidiera una por enfermedad.

Mientras tanto, los vecinos siguen movilizados a la espera de una decisión política que les brinde tranquilidad, a pesar de la aparente poca predisposición de los gobiernos, cualquiera sea su orientación, a enfrentarse a la megaminería.

Podemos observar esto no sólo en la falta de penalidades y controles (más allá de la multa fijada por el primer derrame) que podían aplicar tanto el actual como el anterior gobernador de San Juan, ambos partidarios del Frente Para la Victoria, sino en la quita de retenciones al rubro que el presidente Mauricio Macri del Frente Cambiemos anunció a principios de este año.

Además, cabe mencionar que todavía no pudo tratarse el tema en la Comisión de Minería de la Cámara de Diputados de la Nación, debido a dos suspensiones por parte de su presidente y un encuentro en el que no se alcanzó la cantidad de 11 miembros presentes para obtener quórum.

Mientras la multinacional minera hace lo posible para ocultar información y lo mínimo e indispensable para que le permitan retomar la explotación, sin ningún tipo de preocupación aparente por las condiciones de vida de la población, los funcionarios se escudan en el supuesto “desarrollo” que viene de la mano de la megaminería para no afectar los intereses de estas compañías. A pesar de esto, los vecinos de Jáchal mantienen su protesta y nos recuerdan algo esencial: “el agua (y la vida) vale más que el oro”.

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