Cada vez más lejos de la soberanía tecnológica

Por Valeria Saita

Celular, Tablet, Notebook, Smartv, son algunos de los dispositivos electrónicos que todos los días utilizamos para estar conectados con el trabajo, con la universidad, con nuestros seres queridos, con nuestro tiempo de ocio. El desarrollo de las nuevas tecnologías informáticas es constante, sofisticado y cada día avanza más rápido. No es una novedad que para continuar creciendo en la era de las TICs (tecnologías de la información y la educación ), sea necesario contar con profesionales que sepan programar, desarrollar nuevos software y que estén orientados a la innovación.

El déficit de profesionales capacitados para encabezar el desarrollo tecnológico es un tema en la agenda de las  empresas más grandes del mundo pero también de los países que buscan -o buscaban- dar un salto cualitativo en su industria, como es el caso de Argentina. El debate gira en torno al lugar que ocupa nuestro país en la división internacional del trabajo: seguir el camino de la soberanía tecnológica o estar al servicio de las corporaciones multinacionales

Durante la primera semana de octubre, la empresa Microsoft llevó adelante la iniciativa “Yo puedo programar”, una serie de cursos interactivos gratuitos destinados a jóvenes, con el objetivo de que se familiaricen con el lenguaje de la programación, ya que “el desempleo juvenil es un problema para muchos países que se enfrentan al desafío de formar fuerzas de trabajo modernas, capacitadas en las habilidades necesarias para realizar los trabajos de hoy en día”, según informó el comunicado.

En Argentina, la formación de jóvenes en el sector de la tecnología como semillero para un desarrollo industrial soberano comenzó hace varios años como política de estado educativa y económica. En el 2005, el Gobierno de Néstor Kirchner impulsó la ley que le volvió a dar vida a las escuelas de educación técnica, incorporando la modalidad Informática a las tradicionales como Química, Construcción, Mecánica y Electrónica. La apuesta se redobló en el año 2010 con el lanzamiento del programa Conectar Igualdad, destinado a la alfabetización digital que entrego una netbook a cada alumno de la educación secundaria pública.

Las computadoras del Conectar tienen la particularidad de contar con dos sistemas operativos: uno es el que se encuentra en toda computadora hogareña, Windows, y el otro es Huayra GNU/Linux, un software libre desarrollado por el Estado Nacional y diseñado exclusivamente para el uso de la comunidad educativa. “Los objetivos del Conectar Igualdad no podrían lograrse nunca de no tener autonomía y soberanía tecnológica con respecto a los estándares de las corporaciones transnacionales. El desarrollo argentino debe seguir su propio camino”, explica la web de Huayra.

En enero de este año, el presidente Mauricio Macri se reunió con el CEO de Microsoft, SatyaNadella, en el Foro Económico de Davos, donde el empresario de la multinacional mostró interés en involucrarse en la educación argentina ofreciendo software para estudiantes, investigadores y organizaciones sociales, y de esta manera sellar el “compromiso” con el desarrollo tecnológico de nuestro país.

Poco tiempo después del encuentro entre el CEO y el mandatario argentino, comenzaron a visibilizarse signos de “desmantelamiento” en el Conectar Igualdad, con más de 1000 despidos de trabajadores que constituían los equipos territoriales. Un joven que se encarga de realizar el enlace entre las netbook de su escuela y el servicio técnico sostuvo que “desde principio de año que no nos contestan los correos electrónicos, no tenemos respuestas, es evidente que están dejando morir el programa, tenemos un montón de computadoras tiradas”.

El 2014 fue el primer año en el que el Conectar Igualdad pudo estar “al día” en el reparto de netbooks, es decir que todos los alumnos de escuelas secundarias públicas, institutos de formación docente y escuelas especiales contaban con su computadora, y en el 2015 solo restaba realizar la entrega a los 600 mil ingresantes. En 2016, el Gobierno de Macri entregó 100 mil que habían quedado de la gestión anterior, y miles de ingresantes se quedaron sin su “net”.

Profundizar las relaciones con la monopólica multinacional Microsoft, dar lugar a las intenciones de la empresa de incurrir en el mercado de la educación como la iniciativa “Yo puedo programar”, dejar morir al Conectar Igualdad con despidos e incumplimiento en la entrega de netbooks, sumado a la baja del presupuesto asignado a la Ciencia y Tecnología para el 2017, son los pasos que alejan a Argentina del camino del desarrollo industrial tecnológico soberano, y dejan el sector al libre albedrío de las corporaciones. Mientras tanto, las políticas económicas de Macri cada vez están más orientadas a que el país ocupe el lugar en la división internacional del trabajo que los históricos conservadores siempre quisieron: la Argentina agroexportadora.

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