El macrismo en Deuda

por Facundo Pajon (somoscepoc@gmail.com)

En abril de este año, tras 15 años de medidas proteccionistas y un fuerte desarrollo del consumo local, la cartera económica a cargo del ministro Prat-Gay decidió volver a emitir bonos de deuda por más de 15 mil millones de euros.

Para la historia Argentina esta no es una situación desconocida. Durante los gobiernos liberales, el endeudamiento sirvió para cubrir el gasto público que la política económica no cubría, por ignorancia o por decisión. Pero hay una gran diferencia entre lo ocurrido en esas épocas y lo que sucede en la actualidad, en el gobierno de Mauricio Macri.

En principio, el Presidente, recibió un país desendeudado y sin compromisos con el exterior, un contexto muy similar al “heredado” por la Junta Militar, luego de golpe de Estado de 1976. Aunque cabe señalar un solo detalle: el reclamo de deuda soberana a los Fondos Buitres. El problema de los holdouts, como se los conoce internacionalmente, se encontraba en un proceso de revisión -y probable resolución- en distintos organismos internacionales, como, por ejemplo, la Asamblea de Naciones Unidas. Pero sin dudas, era un problema que debían resolver.

Confiados en que el principal problema era saldar la “deuda” con los Fondos Buitres rápidamente, la primer medida de gobierno fue, justamente, cancelarla. De esta manera la administración macrista, podría ingresar a los mercados internacionales y emitir bonos para el “Desarrollo de la nación”. En este sentido, se han anunciado grandes obras hídricas, para evitar las inundaciones en el conurbano; ferroviarias, como el Plan Belgrano, que permitirían interconectar al NEA con el NOA y fomentar el desarrollo en dichas regiones; de transporte, con anuncios como la expansión del subte, y obras que mejorarían la circulación del tránsito en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA); entre otras.

Ahora bien, ¿qué tiene de “malo” la emisión de bonos para financiar grandes obras que fomenten el desarrollo y la productividad en el país? La respuesta es clara y contundente: nada. Al contrario, si los empréstitos solicitados a los bancos internacionales o al Fondo Monetario, sirvieran para generar la infraestructura necesaria que permitiese mejorar el desarrollo del producto nacional, ya sea con una economía de punta o diversificando la producción de manera federal, se generarían más puestos de trabajos con mayor cantidad de eslabones en la cadena productiva. Por lo cual, el país, daría un salto cualitativo y la deuda adquirida podría saldarse a través del aumento del PIB. No obstante, esto no fue lo que ocurrió.

A 6 meses de la emisión de estos bonos, ¿Cuáles fueron las grandes obras iniciadas por el actual gobierno? Hasta el momento, no ha habido ninguna y el panorama no parece ser muy favorable en el futuro cercano. Pero si fueron emitidos por más de 15 mil millones de euros, y vendidos con “éxito” en los mercados internacionales, ¿Por qué ocurre esto? ¿Es problema de la emisión de bonos? ¿O está sujeto a otro aspecto de la economía? Es aquí donde otras cuestiones entran en juego.

Acorde a lo informado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el desempleo subió a 9,3% en el segundo trimestre de este año, y en mayor número corresponden al Gran Rosario 11,7%; Mar del Plata 11,6%; Gran Córdoba 11,5%; Gran Buenos Aires 11,2%; y Río Cuarto 10,5%. De esta forma, son las grandes urbes quienes han sufrido con mayor nitidez la aplicación de éstas políticas económicas, donde el número de desocupados asciende a 1.165.000 personas. No obstante cabe continuar preguntándose, ¿Qué ha sucedido con la “lluvia de dólares” y el “desarrollo” de las grandes obras públicas? ¿Por qué crece el desempleo si los planes de infraestructura, supuestamente, están en marcha? La respuesta no requiere de muchas complejidades.

La emisión de bonos y el vasto endeudamiento, vinieron acompañados de un paquete de medidas económicas como: la flexibilización laboral y ajuste tarifario. La quita de presión tributaria a los sectores más pudientes de la sociedad argentina -en especial al sector agroexportador- y su transferencia impositiva a los sectores populares, hicieron que el consumo cayera. Este hecho generó el derrumbe en las ventas, que desembocó en despidos masivos del personal, quienes desempleados, dejaron de consumir bienes secundarios. Por lo que las empresas comenzaron a producir menos y a recortar horas de trabajo de sus operarios, o lo que es peor, deshacerse de ellos.

Como se evidencia, la cadena continúa y la caída del consumo genera un solo producto: el desempleo. Si esto sucede, hay crisis social y económica. Ahora bien, ¿Por qué el endeudamiento del gobierno no ha generado más empleo? Las obras nunca se realizaron, y esto se debe a que el impacto del paquete de políticas económicas, obligó al Estado a mantener el gasto público; llámense planes y programas sociales, seguros de desempleo, programas para evitar la caída masiva del consumo como “Ahora 12”, el sostenimiento de un precio considerable en la canasta básica a través de “Precios Cuidados”, entre otros. Con lo cual, el proyecto que pretendía que la transferencia impositiva expandiera el mercado para los sectores más pudientes de la sociedad, y que su crecimiento generara el desarrollo nacional, se vio fallido. En consecuencia, los empréstitos adquiridos tuvieron que destinarse a mantener el gasto público.

En conclusión, si el gobierno ha optado por la adquisición de deuda para el desarrollo de “la nación”, y ha destinado estos fondos al sostenimiento del gasto público… ¿Cuándo llegarán las inversiones y el empleo?

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