Los medios y la “culpabilidad” de las victimas.

Por Karen V.

lucia

La violencia de género es una problemática social que se reproduce cotidianamente, y los femicidios son el desencadenante final de todo un proceso de ensañamiento hacia las mujeres, solo por su condición. En Argentina, estos casos se incrementaron  exponencialmente desde 2008 hasta el año pasado, dando lugar a 2094 mujeres asesinadas. Sí, ¡2094!, cifra que estremece, y sólo en lo transcurrido entre 2015 y 2016 ocurrieron 275 de los cuales 124 fueron víctimas entre 13 y 30 años, según datos obtenidos de La Casa del Encuentro.

En las últimas semanas se dió a conocer un nuevo y brutal femicidio que horrorizó a todo aquel que tomaba conocimiento de lo ocurrido; en la ciudad costera de Mar del Plata, el sábado 8 de octubre, Lucía Pérez, una joven de tan solo 16 años, salía de su casa, para ya no volver; puesto que sería asesinada por tres hombres: Matías Farías de 23 años,  Juan Offidani de 41 y Alejandro Alberto Maciel de 61 (presunto encubridor), luego de ser obligada a consumir abundantes cantidades de droga, quitándole de esta manera la posibilidad de autodefensa. Lucía fue sometida a torturas aberrantes, la violaron y empalaron, una acción inhumana y escalofriante cuyo dolor terminó provocándole un paro cardiorrespiratorio. Esta información fue hecha pública por la fiscal a cargo del caso María Isabel Sánchez, en conferencia de prensa, quien afirmó: “En mi carrera no vi nada igual porque esto se trató de un agresión inhumana”.

Luego de cometer el crimen, los asesinos la dirigieron a un centro de atención sanitaria alegando que la joven había sufrido una sobredosis por consumo voluntario; Farías fue quien la dejó allí, después de haber lavado y vestido el cuerpo inconsciente, junto con sus cómplices; de esta manera intentaron desvincularse de lo ocurrido, culpabilizando a la joven por la situación en la que se encontraba.

Los hechos ocurridos se visibilizaron una semana más tarde del crimen, y todos los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia exponiendo este despiadado femicidio.

Paradójicamente el enfoque de los medios sobre los hechos, se puntualizó principalmente en el contacto de la adolescente con sus asesinos: “Al parecer, a la chica la había conocido en los alrededores de la escuela media N°3, donde ella estudiaba, y la zona donde los imputados se dedicaban a vender drogas. El día anterior ella le había comprado un cigarrillo de marihuana” (Diario Clarín- Policiales).  Según el periodismo gráfico, la joven había entablado una relación amorosa con Farías, “quien aparentaba ser más chico y por ese motivo fue hasta su casa” (Diario Clarín- Sociedad).  Éstos  analizaban cómo con dieciséis años la joven por voluntad propia se había dirigido al domicilio de sus asesinos, y se interrogaban prejuiciosamente ¿que la había  llevado a confiar en dos vendedores de drogas? con los que, para colmo, según los mismos, había tenido un romance. Se expone claramente esta lógica mediática en el editorial de Minuto Uno: “Como cualquier adolescente, Lucía transgredía normas. Así lo hizo el sábado 8 de octubre cuando fue a la casa de quien es hoy uno de los acusados del crimen a buscar marihuana

lucia.jpg

Ventas de droga, sistemas criminales producto del narcotráfico, fueron los hechos que colmaron los medios; y derivaron en un análisis exhaustivo  del accionar de los imputados, dylers que implementaban sus ventas en los alrededores de los colegios, “También había celulares, municiones, drogas de distintos tipos, resto de comida, botellas de alcohol y marcas del horror. A su vez, se secuestraron agendas con datos de supuestos clientes y otros narcotraficantes que le suministraban las sustancias para su reventa” señala el diario digital Big Bang! News que tituló: “Preservativos, drogas y municiones: la infernal escena del crimen de Lucía Pérez.”.

Se trató el caso como una víctima más de este crimen organizado, dando prioridad al “supuesto” consumo de drogas en el  que  la joven se hallaba involucrada, por confesar a su compañera que “quería fumar marihuana”, como se observa en la imagen de la nota. Por ello la familia rápidamente desmintió los dichos: “El cuerpo habla y ella no consumía drogas, sin embargo le dejaron la nariz bordó de toda la cocaína que le metieron. No fue una sobredosis, la mataron dos animales”, argumentó Marta Montero, mamá de Lucia, en dialogo con Diario Clarín.

La desviación del verdadero causante del crimen, conlleva a una representación errada de la realidad, en su mayoría los medios hegemónicos evitan la utilización del término “femicidio” refieren al caso como homicidio, y sus respectivas caracterizaciones. Aunque puntualmente la expresión refiera, según algunos actores, a condiciones políticas adyacentes a Lucía, no la asesinaron por estar involucrada en las redes de narcotráfico, sino por ser mujer, víctima de una cultura impregnada de machismo en la que ellas no pueden ser dueñas de sus cuerpos y son violentadas por aquellos que son producto de esta lógica, quienes hacen y deshacen a su antojo, amedrentándolas cuando se niegan a ser oprimidas y con valentía buscan dar fin a lo que las condena por su condición.

lucia.jpg

No es la primera vez que los medios puntualizan un aspecto banal del caso y polemizan el accionar de la víctima, en lugar del femicidio en sí; Melina Romero de tan solo 17 años fue asesinada en el mes de agosto de 2014 en la localidad de Morón, es uno de los casos que más controversia ocasiono en relación con la estigmatización a la que fue sometida por los medios durante su desaparición. El titular “Una fanática de los boliches que abandonó la secundaria” reproducía una nota en la que se criticaba a la joven por el estilo de vida que llevaba, y como el mismo no tenía ningún rumbo. Éste y tantas otras crónicas sobre crímenes de género, retratan claramente el posicionamiento de los medios hegemónicos, críticos para con el actor equivocado, reflejo de la lógica misógina.

Los medios de comunicación deben servir como herramientas de visibilizacion en la lucha de diversas organizaciones feministas y familias de víctimas que buscan dar fin a la violencia de todo tipo que sufre el género femenino; si esto no es así, los mismos son condicionantes de esta pugna, conllevando a la condenatoria de las reales y únicas víctimas, por cuestiones vinculadas a su accionar, vestir, e ideología de vida; y de una manera indirecta justificando los hechos. Estos juicios de moral se llevan adelante desde una perspectiva cargada de una lógica machista que no contribuye a la erradicación del patriarcado, sino que construyen una visión estigmatizante que reproduce la mirada sexista.

En Argentina una mujer muere cada 30 horas, numerosos casos quedan en el anonimato. Exhibir públicamente los hechos alrededor  de crímenes que tienen como víctimas a las mujeres es esencial para crear concientización social y frenar los femicidios; los medios de comunicación cumplen un rol determinante en la sociedad actual debido a que provocan una influencia, negativa o positiva, instantánea sobre la formación de la opinión pública. Su posicionamiento trae aparejados consecuencias sociales y culturales directas, de allí la importancia en la forma en que las noticias sobre estos hechos son abordadas; así mismo es vital la erradicación en la sociedad, de la idea de “por algo le sucedió esto”; terminar con los intentos de justificación de todo tipo de violencia de género y  generar desde la educación y la participación activa del Estado, protección a las víctimas y real prevención de los posibles futuros femicidios, para que no haya más casos como los de Melina y Lucía.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s