Una división que busca debilitar al peronismo.

Por Christian Libonatti

La intención de partir el municipio plantea varios interrogantes, entre los que se encuentran las intenciones electorales del oficialismo y la viabilidad de su concreción.

El diputado del GEN, Marcelo Díaz, viene presentando el mismo proyecto desde 2010 para concretar su viejo anhelo, que hasta ahora no había conseguido apoyo legislativo, como es dividir a La Matanza en varios municipios. La idea de crear nuevos distritos para quitarle poder a algunos intendentes y aparatos políticos no es nueva: ya sucedió en 1995 con Morón, General Sarmiento y Esteban Echeverría, cuando el gobernador Duhalde intentó debilitar a varios jefes comunales menemistas.

En el caso del municipio más grande del país, cada sector tiene su opinión. Cambiemos y su aliado Díaz consideran que será una forma de acercar más la gestión comunal a los vecinos; mientras que en el kirchnerismo creen que la intención es romper con la hegemonía peronista, que gobierna el distrito desde 1983.

La propuesta del diputado Díaz es que La Matanza siga existiendo, aunque sólo con San Justo, Ramos Mejía y Villa Luzuriaga como localidades. Luego se crearían 3 distritos: Tapiales (con esa localidad como cabecera, Lomas del Mirador, La Tablada, Ciudad Evita, Aldo Bonzi y Villa Madero), Laferrere (que incluye también Isidro Casanova y Rafael Castillo) y Juan Manuel de Rosas (González Catán, Virrey del Pino y 20 de Junio).

divisionmatanza

Pero, ¿cuáles son las ventajas y desventajas de la división? Díaz señaló que “la cercanía del municipio con los vecinos les dará beneficios concretos, ya que hoy ven diferido su acceso a servicios básicos de mayor calidad, entre otras cosas, por la extensa superficie que abarca su distrito”. La Matanza tiene actualmente 320 km2 de superficie y según el Censo Nacional de 2010 viven allí1.775.816 personas, aunque hoy en día esa población superaría los 2 millones.

Según el legislador, los habitantes de las localidades más alejadas del actual partido, como Virrey del Pino y González Catán, se encuentran en desigualdad de condiciones respecto de San Justo o Ramos Mejía, por poseer una peor calidad en las prestaciones de servicios públicos.

Desde el kirchnerismo aseguran que no sólo es un intento de debilitar al peronismo bonaerense, en su principal bastión electoral, sino que terminaría siendo un gasto excesivo para el Estado provincial.  Según los cálculos de Alberto De Fazio, quien fuera secretario de Asuntos Municipales de Scioli, serían necesarios $600 millones para sostener la nueva burocracia. Además de tres nuevos intendentes, con sus respectivos secretarios y directores, habría que sumar 72 concejales, decenas de asesores y miles de empleados públicos para cada dependencia.

También hubo voces críticas con respecto a la viabilidad de estos nuevos distritos. ¿Podrán sobrevivir con impuestos propios o deberán ser constantemente rescatados con fondos provinciales? Fue la intendenta Verónica Magario la que apuntó: “Nos quieren destruir como partido, hacernos pedacitos y la verdad que no se entiende cuál es el negocio de crear zonas de ricos y pobres, es algo que los matanceros rechazamos”.

De hecho muchos cuestionan incluso la viabilidad del actual municipio, ya que su presupuesto, de $4.219 millones, es claramente inferior al de la Ciudad de Buenos Aires ($ 112.425 millones), un distrito similar en cantidad de habitantes. Los números son concretos: mientras que La Matanza destina $2.375 por habitante al año, en Capital ese gasto se eleva a  $39.000 por cada porteño.

Desde el gobierno de María Eugenia Vidal decidieron congelar la discusión hasta el año que viene, al menos hasta conseguir el apoyo de todos los bloques aliados al oficialismo. Incluso ningún integrante de Cambiemos se acercó a la audiencia pública que organizaron la semana pasada los legisladores del Frente Renovador para discutir el proyecto.

Bien valen las palabras del geógrafo (UBA) y Magister en Problemáticas Urbanas, Héctor Zajac, para comprender la complejidad y falta de eficacia del proyecto: “Semejante multiplicación del Estado en un país donde la regla es confundirlo con Gobierno interpela por el costo real de una discutida mejora de gestión, e invita a priorizar el postergado debate de su eficiencia y profesionalización, cualidades que no deben buscarse en el territorio y su división, sino en el Estado mismo”.

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