Una eterna amistad

Por Guali

La megacausa del HSBC, donde se investiga si la entidad bancaria funcionó como plataforma de evasión fiscal a nivel global, presenta 4.040 cuentas argentinas investigadas donde la evasión escala a 3.500 millones de dólares, al menos en principio. En este sentido, organismos gubernamentales de la Argentina se pusieron en marcha al momento de iniciada la investigación con el objetivo de llevar a la justicia este hecho de repercusión mundial.

La Unidad de Información Financiera (UIF), la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias del Banco Central de la República Argentina (SEFyC – BCRA), la Comisión Nacional de Valores (CNV), la Oficina Anticorrupción (OA), la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos, entre otras, tienen, en mayor o menor medida, este punto en común: todas ellas investigan delitos económicos.

Aquí es donde los actores individuales y corporativos con sus capacidades y contactos entraron en juego. La continuidad de la causa penal contra el HSBC quedó en duda, frente al planteo que realizó el fiscal federal Carlos Stornelli; donde entiende que la AFIP reveló información (del HSBC y sus clientes) que debía mantener en secreto. A partir de este argumento se amplió las imputaciones por falso testimonio, la cual se generó a partir de la denuncia de Alfonso Prat-Gay(hoy, Ministro de Hacienda y Finanzas).

Pero esto no es todo, quienes hoy en día están al frente de la Unidad de Investigación Financiera (UIF) son Mariano Federici(presidente) y María Eugenia Talerico (vicepresidenta). Dicho organismo es el encargado de prevenir e impedir el lavado de activos. La vicepresidenta de la UIF, antes de tomar este cargo público se desempeñó, nada más y nada menos que como abogada de la filial argentina del banco HSBC. Entre sus primeras acciones, junto a las nuevas autoridades, despidió a más de cien trabajadores entre quienes se encontraba María Celeste Schiaffino, abogada al frente de la causa contra la entidad bancaria.

Por otro lado, Mariano Federici, quien se desempeñó como abogado asesor del Fondo Monetario Internacional (FMI), meses atrás aseguró: “A las personas que adhieran al blanqueo y que sólo hayan tenido inconvenientes en materia de evasión no se les va a iniciar ninguna investigación”. Esto significa que todo evasor que pudo estar evadiendo por años o décadas, puede relajarse si ingresa al régimen de blanqueo de capitales: cuenta con el “visto bueno” de quien preside el organismo que se encarga de investigarlos.

Otro caso que en los primeros meses de este año explotó a nivel mundial son los llamadosPanamaPapers;donde se vieron involucrados importantes funcionarios, empresarios, deportistas, pasando por el actual intendente de Lanus (ex ministro de hacienda de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y hasta uno de los mayores “defensores” de la transparencia empresarial, Mauricio Macri.

Lo cierto es que inmediatamente conocida la noticia donde el presidente de la nación se encontraba involucrado, quien demostró una postura en defensa del mismo fue la titular de la Oficina Anticorrupción(OA), Laura Alonso. Evidentemente, frente a este caso no presentó una actitud imparcial: “constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo, señores” escribió en su Twitter, en relación al tema. El tiempo demostró que no sólo no era la única cuenta offshore del actual presidente, sino que en las mismas hubo movimientos de fondos en un entramado de varias otras cuentas radicadas en el extranjero y no declaradas.

Varios son los factores que inciden en el progreso y en el éxito de una investigación, uno de ellos es sin lugar a dudas quiénes son los actores involucrados y el rol que los mismos desempeñan: actores individuales o  actores corporativos. En ambos casos, hay cuestiones propias de los actores como la maniobrabilidad frente a límites formales e informales, y por otro lado,el poder tanto económico como político con el que cuentan; el cual utilizarán para inclinar la balanza en pos de sus intereses particulares y corporativos. Esto último no asegura necesariamente que un investigador actúe “en pos de (los) intereses corporativos” de la entidad investigadora.

Aquí surgen algunos interrogantes que sobrevuelanel alcance de la influencia de ciertos aspectos frente a una investigación. Considerando las declaraciones y hechos concretos que a lo largo del artículo se fueron desarrollando, cabe preguntarse¿Cuan idóneos e imparciales son los individuos que detentan cargos trascendentales en entidades que se encargan de investigar asuntos donde actores “individuales” o “corporativos” se ven perjudicados, observando a las claras, que tanto los intereses de los investigados y los investigadores tienen puntos en común?

Se vislumbra una imagen. Una palmada en la espalda acompañada de un: “Tranquilo ‘pequeño’ evasor, esto queda entre amigos”.

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