El mito de la Herencia

Por Esteban Regueira

A pocos días de cumplirse el primer año de mandato de Mauricio Macri, autoevaluado por el presidente con un humilde 8, se puede hacer un repaso por algunos datos duros, aquellos que sirven para ver qué tan pesada era la “herencia” y qué tan fuerte fue el ajuste que se produjo en la Argentina. Y que, como siempre, afecta a los que menos tienen.

Dólar, esa verde Obsesión argentina

El dólar, la moneda que deslumbra y quita el sueño a todos los empresarios del establishment y a esa porción de la clase media que añora por convertirse en el selecto grupo ABC 1, pero que cada vez que piensan que están cerca,  la misma oligarquía le corre la silla para que se caiga.

En noviembre de 2015, al 05/11 para ser más exactos, el diario La Nación informaba que la divisa cotizaba $9.50 en el mercado oficial y el hoy Ministro de Economía, Alfonso Prat Gay mencionaba lo siguiente: “habrá un dólar único, subirá el oficial, que hoy afecta a pocos, y bajarán todos los otros, que afectan a la gran mayoría”. Con esto contradecía a las promesas de debate de Mauricio Macri en aquel famoso momento del “no vamos a devaluar” y el “¿en que te han convertido Daniel?”.

Poco más de un año después la realidad golpea un poco diferente, no había herencia devaluatoria pero la divisa se disparó a valores que poco a poco van llegando al 100%, al 5 de diciembre la moneda cerró a $16.15, muy lejos del no devaluar de un año atrás y más cercano a los dichos de Prat Gay. En este juego de mentira – verdad, quienes pierden son muchos argentinos; en principio todos porque esto impacta de lleno en el costo de vida, pero además, las PyMES que no forman ni formará parte del establishment han visto devastada su productividad, hoy pierden frente a la competencia de productos extranjeros y sus costos se hacen insostenibles con una moneda tan devaluada. El resultado está a la vista aunque quieran disfrazarlo, cierre de empresas (más de 1000 informó CAME el pasado 30 de noviembre) y los consecuentes despidos, en fin, más pobres.

La Canasta básica, cada vez más lejana

En cuanto a la Canasta Básica Alimentaria o CBA, esta se compone por una lista de alimentos, productos, servicios indispensables para que una familia tipo no pase hambre y pueda contar con los servicios esenciales. En noviembre de 2015, el valor de la misma ascendía a$8124.66; por tanto, aquella familia que no contase con poco más de $8100 era pobre.

Cambiemos heredó entonces una canasta básica apenas superior a los $8.100, durante este año, no solo se mega devaluó la moneda impactando en el nivel de precios generales (entendiendo aquí alimentos y productos básicos como higiene, tocador y ropa) sino que además el gobierno decidió “sincerar” las tarifas de los servicios básicos y por eso se las ajustó en valores que oscilaron entre el 300 y más del 1000%. Esto claramente toma repercusiones en cadena y así no solo aumenta el costo de vida familiar sino que impacta en la industria y la reacción hace que todo golpee a la población, pues, para ser un poco gráficos, el panadero traslada el aumento del gas al pan, el almacenero traslada el aumento del pan y de sus servicios al consumidor que debe acarrear los aumentos en los productos y en los servicios. A todo esto se debe mencionar también el aumento de casi el 100% de combustible que no es dato menor ya que en nuestro país todo se mueve en camiones.

La suma de todo vuelve a desarmar el mito de la herencia ya que los últimos datos demostraron que una familia tipo necesitó al 01 de noviembre de 2016 $12952.69 para no ser pobre, un aumento de más del 50% con respecto al año anterior, los números hablan por si solos. ¿Quiénes pierden?, como siempre los más vulnerables.

El desempleo, mas allá de la “grasa militante”

Al momento de asumir tras el pase de banda de presidente más efímero de nuestra historia, el nivel de desempleo en argentina era del 5,9%, según informaba el diario La Nación el 25 de noviembre de 2015, sólo dos décimas más que en 1987, cuando se registró el menor nivel de desempleo desde la vuelta de la democracia. Un año después la cifra alcanza al 8,5%, lo que suma un crecimiento de casi tres puntos en solo doce meses. La proyección a 4 años asusta.

Este incremento responde a varias cuestiones, no solo es el desmantelamiento de la estructura del sector público que con la excusa de la grasa militante en palabras de Prat Gay produjo más de 66.000 despidos en un año, a esto se le debe sumar la aguda crisis del sector privado que sufrió los embates constantes de la devaluación, el tarifazo y la gran contracción de la economía producto de estas medidas que solo generaron pérdida de poder adquisitivo a los argentinos y grandes ventajas extractivas a los capitales financieros extranjeros.

Por lo tanto, los datos crudos demuestran que en un año en Argentina se perdieron más de 200.000 puestos de trabajos que se traduce en 200.000 familias que deben afrontar el desempleo y acomodarse a una economía que se les ha transformado en esquiva. Otra vez el mito de la herencia se cae.

El aumento de la Pobreza que no da tregua

Finalmente así como dicen que todos los caminos conducen a Roma, todos los aumentos conducen a otro mucho más severo y triste, el de la pobreza.

En noviembre de 2015, el instituto CIFRA de la CTA informaba que la pobreza en argentina era del 19,5%, un número que nunca en sus 12 años de gestión el kirchnerismo logró hacer descender por debajo del 10%.

Un año después, el dígito trepó al 32,2% tal como lo informó Ámbito Financiero. El crecimiento de la pobreza en solo 12 meses fue de casi 13 puntos, una cifra alarmante, más si se tiene en cuenta que no se trata solo de números, ya que detrás de ellos hay familias, o lo que resulta aun peor, que ese aumento corresponde a personas que un año atrás no eran pobres, que tenían un nivel de vida que por lo menos les permitía cubrir todas sus necesidades.

Como se ve en cada dato analizado, la herencia sólo fue la muletilla para justificar los desastres de una política económica que carece de sensibilidad social y que no es pensada para argentinos, sino para generar ventajas a capitales golondrina que solo necesitan duplicar ganancias para retirarlas.

El contexto no avecina horizontes celestes, sino nubarrones que producen tormentas, y cada vez menos argentinos tienen un techo para no mojarse.

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