Lluvia de Ilusiones

Por Facundo Pajon (somoscepoc@gmail.com)

En diciembre de éste año se cumple un año de la asunción de Mauricio Macri como primer mandatario de nuestro país, y la sociedad argentina comienza a hacer un balance de los diferentes puntos de su gestión, entre ellos, el resultado de las políticas económicas que desde el gobierno, se han decidido llevar a cabo.

Mantener lo que está bien, cambiar lo que está mal”, “abrirnos al mundo”, “atraer una lluvia de inversiones”, son algunas de las frases que el actual Presidente enunciaba aquel 16 de noviembre del 2015 durante el Debate Presidencial frente a su contendiente, Daniel Scioli. Pero lo que vale preguntarse es, ¿realmente se modificó lo que estaba mal? y, por otra parte, “abrirnos al mundo”… ¿Atrajo una lluvia de inversiones?

La búsqueda de nuevos capitales, el arreglo con los fondos buitres y el lanzamiento del blanqueo, fueron quizás, las principales medidas económicas del gobierno macrista en dirección a un claro y contundente objetivo: atraer fondos extranjeros. La teoría de que un mercado más “amistoso”, en sintonía con el levantamiento del cepo cambiario, sería un sinónimo de inversión, trabajo y lluvia de dólares, comenzaba a ponerse en marcha. Sin embargo, acorde a una investigación realizada por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), de las promesas de inversión que el gobierno estimó durante la campaña, sólo el 14% se vieron ejecutadas. Ni siquiera, el Foro de Inversiones realizado en el CCK (conocido como “Mini Davos”), incidió en la “confianza” de los empresarios extranjeros en la economía Argentina.

El desplome del consumo, la estanflación y los problemas que tuvo en su aplicación, la nueva política de ajuste tarifario, son algunas de las causas por las cuales la Argentina no “inspira confianza” en los mercados extranjeros. Según el informe del CEPA, Macri y su equipo, estimaron que desde su asunción llegarían 130.000 millones de dólares.  Si se desglosa éste análisis, se vislumbra que solo pueden cuantificarse compromisos de inversión por 18.000 millones, en donde específicamente 6 áreas, concentran más de la mitad de inversiones, es decir, 10.000 millones de dólares. En dichas áreas, podemos distinguir 3 rubros: recursos naturales (minería o energía), alimentos (y bebidas) y el sector financiero, sin dudas, los más beneficiados por las políticas económicas y por los lugares “otorgados” dentro del gabinete nacional.

Si comparamos las ansias de inversiones con el resultado del impacto de la devaluación y la caída del consumo en 2016, podemos observar que en los sectores más populosos del conurbano bonaerense  la pobreza por ingresos, trepó 16,5 puntos en el lapso noviembre 2015 a julio 2016, lo que supone 2,1 millones de pobres adicionales (sólo en el Gran Buenos Aires), nuevamente estos datos los corroboran estudios del CEPA. Por si fuera poco,  siguiendo el análisis elaborado por el Observatorio del Derecho Social, nos encontramos que entre noviembre del 2015 y julio del 2016, se perdieron 128.294 puestos de trabajo, sólo en el ámbito de los empleados registrados por lo que si agregamos el empleo informal perdido la cifra supera los 200 mil puestos hasta mayo. Ésto permite advertir la magnitud del deterioro laboral: 300 mil puestos de trabajo perdidos.

Durante el Debate Presidencial, el actual Presidente pronunció una de sus más famosas frases, al comparar a su adversario con un panelista de un programa que se transmitía en la Televisión Pública: “¿En qué te has convertido Daniel? No le mientas a la gente”. La frase, apuntaba a la espectacularización del debate, al asemejar al candidato, con un panelista de un programa del Prime Time. Ahora bien, la pregunta puede ser a la inversa: ¿En qué se ha “convertido” Mauricio Macri?

Las inversiones no sólo no llegaron, sino que los dólares que han ingresado al país sirven como base financiera para cubrir el gasto público del Estado, que por su baja recaudación y la quita de presión tributaria a los grupos económicos concentrados, ha recurrido al empréstito como única vía para sostener al mismo, y así, amortiguar el impacto de las políticas neoliberales. El Gobierno, se endeudó con organismos multilaterales de crédito por 50 mil millones de dólares, y en el presupuesto de 2017 se estima que se pedirán prestados otros 45 mil millones de dólares, en su mayoría para paliar el déficit fiscal previsto en un 4,2 por ciento.

Ante éste panorama, la lluvia de inversiones parece lejana, y la analogía de Mauricio Macri queda cada vez menos representada, contrastada con la realidad social que demuestra la falta de eficacia de las políticas económicas adoptadas. Lo que urge, es la necesidad de una pronta respuesta por parte del gobierno nacional a los problemas que la caída del consumo y la retracción de la industria producen en la economía Argentina y si el éxito o el fracaso de la política económica depende de una sola -pero determinante- pregunta ¿Llegará la lluvia de inversiones o es simplemente una lluvia de ilusiones?

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