Síntomas, raíces y resultados de una región en disputa: la respuesta sigue siendo la política

Por Rodrigo Adriel Iturriza

El 2016 se despide con ciertas claves para seguir pensando y construyendo la realidad latinoamericana. Esto es especialmente cierto al revisar los síntomas que se manifiestan y ante el cambio de ciclo político cristalizado en buena parte de nuestros países.

Varias de las naciones de este continente han experimentado entre una y dos décadas de gobiernos llamados “progresistas” debido a mayorías poderosas. Eso es verdad. Pero no es menos cierto que también hay rincones en los que eso no sucedió: ahí están México, Colombia y Perú. Argentina, Brasil y Paraguay, se despidieron notablemente de esta ruta, aunque de modos distintos. El caso de Uruguay no parece mostrar mucho sobresalto, y sobre Chile es difícil tomar posición. Mientras Venezuela sigue en una profunda crisis, Bolivia y Ecuador se muestran como los casos más firmes de continuidad (aunque en la “Mitad del Mundo” todo está por decirse en Febrero del 17).

Con este escueto recorrido podemos entender que América Latina evidentemente está en disputa, tensionada por fuerzas antagónicas. Y eso obedece a raíces que ningún gobierno pudo cambiar (salvo tal vez el boliviano), y a errores que parecen contagiarse con la velocidad en las que se mueven los 140 caracteres.

Los cambios que no se pudieron, supieron y/o quisieron llevar adelante explican, en efecto, la debilidad de los procesos que combatieron sus consecuencias con mayor o menor profundidad. Esas raíces no cortadas fueron usadas como plataforma para acelerar la caducidad de estos ciclos e incluso han forzado a tomar decisiones estatales que no podemos denominar como “progresistas”. Entonces ¿cuán mucha o cuan poca fuerza se necesita para enfrentar qué problemas, con quiénes y en qué tiempo? Ahí está, como ejemplos puntuales, el dólar en Ecuador, la Venezuela petrolera, la soja en Argentina, y como cuestiones generales, los medios de comunicación concentrados, las economías transnacionalizadas, los Poderes Judiciales corporativos, el extractivismo, la dependencia de la balanza comercial positiva, las sociedades civiles no democratizadas, por nombrar solo algunos.

Esto habilita y habilitó un modus operandi bien articulado contra proyectos –en algún grado- emancipatorios. La eficaz y eficiente coalición entre medios, jueces y corporaciones no son un accidente ni una casualidad. Pero no es suficiente con ubicar las estrategias de los adversarios. Se necesita entender que funciona por debajo, cuáles son los problemas que comparten las fuerzas políticas de este ciclo y pensar, según cada país, qué hacer en términos tácticos y estratégicos para volver al camino, solucionar los problemas o evitar una restauración neoconservadora (según sea el caso).

En la Argentina, la derrota puede explicarse por muchas razones. Unas más o menos profundas, y otras ancladas en distintos campos (electoral, comunicacional, etc.). Pero hubo un error que lo experimentan también Ecuador, Brasil, Bolivia, y Venezuela: no evidenciar las transformaciones que esos mismos proyectos políticos lograron llevar a cabo, y, por tanto, desatender nuevos escenarios protagonizados por nuevos actores cuyas identidades y acciones tomaban cada vez más distancia del frente socio-político protagonista de dichas transformaciones. Justamente la respuesta no era ni deslegitimar sus demandas, ni considerar que formaban parte de un bloque de poder neoliberal, colonialista, patriarcal, y vaya uno a saber cuántas categorías más que presentan los gobiernos actuales de Argentina y Brasil.

Esto último es fundamental porque revolucionar las sociedades implica consolidar y modificar las prácticas en clave contextual, a los efectos de sostener en el tiempo esos procesos. En el caso de Ecuador, por ejemplo, si bien le falta abandonar el dólar, no es menos cierto que Alianza País tiene que tomar conciencia que los actores que hoy o se le alejan o se le oponen no forman parte de la anti-patria. Están, para decirlo con palabras de Laclau, “flotando” entre dos (o más) proyectos políticos. Y esa flotación, es decir, esa indecisión, esa postura crítica o esa distancia presentada, no tiene que ser anulada, castigada. Esa flotación de lo nuevo, debe entrar en esas articulaciones populares, aunque claro, sin que pujen por sacrificar las cuestiones estratégicas. Con esto queremos decir que, de la misma manera que buena parte de las ONGs y los voluntarios y voluntarias de la Argentina no eran necesariamente macristas (aunque apoyaron al PRO); tampoco los académicos, ni los estudiantes universitarios, ni los colectivos LGTBI son necesariamente anti-correistas. Pero eso, hay que hacerlo notar en la práctica, porque nunca se va a tener la fuerza de sacar el dólar del Ecuador o transformar la matriz productiva argentina, si esos actores no suman sus energías a algo más amplio y profundo, a una mayoría con capacidad suficiente, que al mismo tiempo que avanza contra las raíces de la dominación, pueda contenerlos y realizarlos.

No ser funcionales a la disputa a la que estamos sometidos por fuerzas internas y externas, entonces, no se logra solo transformando el subsuelo colonial de nuestras patrias, sino también manteniendo y expandiendo la dimensión mayoritaria de las fuerzas sociales, culturales, políticas y electorales. América Latina tiene muchos desafíos por enfrentar. Mejor dicho, tenemos muchas tragedias por resolver, injusticias por erradicar, sujetos a los cuáles emancipar, estructuras que revolucionar, funciones estatales que mejorar, y sociedades que integrar. La mejor forma de lograrlo es, como siempre, haciendo política: interpelando a la pluralidad de actores que emergen y consolidando nuestras mayorías. La definitiva superación de la noche neoliberal, está al alcance de nuestra fuerza.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s