Cuando la razón de la fuerza es la única razón

Por Daniel G. Rossetti

El 1 de mayo el presidente venezolano Nicolás Maduro llamó a una Asamblea Constituyente para intentar salir de la profunda crisis política en la que su país está sumergido. La oposición política se opone de formas cada vez más violentas que acrecientan las dificultades del gobierno y muestran mayor interés en derrocar a Maduro, que continuar el proceso democrático, siguiendo en una lógica de que lo que no se puede por derecho se logra por la fuerza.

Desde el triunfo electoral en 2013 de Nicolás Maduro Moros en las elecciones presidenciales, luego del fallecimiento del referente máximo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Hugo Chávez Frías, la oposición venezolana fue escalando en sus estrategias de desestabilización del gobierno bolivariano. El escaso margen con el que el actual jefe de estafo derrotó a Henrique Capriles Radonski fue la excusa que dio lugar a las denuncias de fraude por parte de la alianza de partidos de derecha, qué sumado a la victoria de las elecciones a la Asamblea Nacional (AN) en 2015, animó a la nueva fuerza política venezolana a profundizar sus ataques, que levaron a la acometida de actos violentos al extremo de dejar desde el mes de abril de este año el lamentable saldo de más de treinta muertos.

Durante el acto convocado por el gobierno en homenaje a los trabajadores, el 1 de mayo, Maduro ante la multitud preguntó “¿Qué debo hacer?, ¿Debo retroceder?, y ante la exaltación de la militancia chavista, anunció que “…en uso de mis atribuciones presidenciales, como jefe de estado, constitucionales, de acuerdo con el artículo tres, cuatro, siete (sic) convoco al poder constituyente originario para que la clase obrera y el pueblo en un proceso popular constituyente convoque a una asamblea nacional constituyente”.

Esta jugada dejó perplejos a propios y extraños, el jefe de gobierno elevó la apuesta, que frente a las prórrogas que imponía la oposición a la realización de las elecciones regionales y los rechazos a una mesa de dialogo propuesta por el Papa Francisco, la Unión de Naciones de América del SUR (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe (Celac), trababan cualquier tipo de salida consensuada del difícil momento que está viviendo el pueblo venezolano.

Las causas de crisis de país caribeño, como ocurre con toda la región, son múltiples y vienen desde la conformación de las naciones americanas luego del proceso independentista. Pero no hace falta ir tan lejos, la baja cotización del precio del petróleo, fuente principal de ingresos de divisas, abrió las puertas al ingreso de distintos demonios que perjudicaron el proceso bolivariano. Desde los sectores concentrados de la economía propiciaron desabastecimiento y aumentos exagerados de precios, violando los acuerdos con los valores de los productos de primera necesidad que había fijado el gobierno, hechos que llevaron a dos consecuencias gravísimas para la población de la nación caribeña: inflación y mercado negro. Puede que esta sea una de las razones para el triunfo en las elecciones de 2015 de la alianza opositora en para cargos en la AN, a las que sumó el desgaste de catorce años de gestión y la falta del líder creador del movimiento.

Luego del triunfo opositor, la escalada contra Venezuela por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) se profundizó. Ante la detención del referente del partido Voluntad Popular, Leopoldo López Mendoza, las quejas del secretario de la organización, Luis Almagro, por violaciones a los derechos humanos fue el ariete de presión internacional sobre el gobierno caribeño. Como detallamos en otras ediciones de Primera Generación, la OEA es el centro del lobby de los EEUU en la región. Ya casi sin ninguna máscara que lo oculte. La fundación Freedom House (FH) distinguió al ex canciller uruguayo con el premio “Libertad” Esta fundación es una organización no gubernamental con estrechas relaciones con el estado norteamericano, de quien recibe el 80% de su financiamiento.

Lo que omiten estos organismos al hacer públicos sus reclamos es que Leopoldo López, luego de las elecciones de 2013 organizó lo que dio a conocer como “La salida”, un movimiento que tuvo como fin “derrocar al presidente a través de manifestaciones”, según sus propias palabras. Estas amenazas tomaron forma de “guarimbas”, como se denominaron a las barricadas desde donde se generaron los actos de violencia. Organizadas por López dejaron el triste recuento de 43 muertos, de los cuales se le responsabilizó, enjuició y condenó a trece años de prisión dentro del marco judicial de la república. El “perseguido” activista López ya había sido indultado cuando Chávez estaba al frente del gobierno, luego de que fuera condenado por la participación en el intento de golpe de estado de 2002, donde los actos de violencia de los contrarios a la revolución bolivariano produjeron la “Masacre del puente Llaguno” que dejó 19 muertos como corolario de la operación organizada por los sectores corporativos económicos, militares y mediáticos.

Vale como dato anecdótico destacar que en 2015 el Chief Executive Officer (CEO) del grupo Clarín, Héctor Magnetto, también fue distinguido por FH. Queda claro quien escribe los libretos cuando leemos, vemos y escuchamos las críticas de la prensa hegemónica contra los procesos nacional-populares latinoamericanos. (el párrafo lo corté en tres, creo que no pierde linealidad el relato)

En respuesta a las injerencias de la OEA el presidente encargó a la canciller Delcy Rodríguez que tramite la salida de Venezuela de la organización y la acusó, en el comunicado que presentó la cancillería, de transformarse en un “Tribunal de Inquisición” contra el gobierno bolivariano con el único fin de aislarlo, desestabilizar la democracia y facilitar la intervención extranjera, mientras que a su secretario general lo acusa de parcial y tener doble estándar y de sembrar la división dentro de los miembros del organismo, cerrando el comunicado advirtiendo que Venezuela no acatará ninguna resolución de la OEA por pretender ésta el tutelaje político en clara intención intervencionista en los asuntos internos de la patria bolivariana.

Unasur y Celac, únicas organizaciones regionales aliadas del proceso de recuperación institucional venezolano, han llamado a mesas de diálogo bilaterales a las que el antichavismo se ha reusado sin excepción. El gobernador del estado de Miranda y líder de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), Henrique Capriles, que en marzo se preguntaba si al Papa le interesaba la situación en su país, rechazó un mes después la convocatoria de Francisco a una mesa de diálogo que proponía junto con los entes regionales, la excusa fue la presencia del ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, a quien acusó de querer “lavarle la cara” a Maduro, y en las mismas declaraciones a los medios negó las apreciaciones de Sumo Pontífice sobre las divisiones entre los opositores. En referencia a esto, expuso “No es verdad, (Francisco) habla como si unos quisiéramos dialogar y otros no”, agregando que “Los venezolanos, todos, queremos dialogar, pero no estamos dispuestos a un diálogo Zapatero” ante los cronistas. Algunas grietas, sin embargo, empiezan a notarse en la alianza contra el gobierno, ya que dirigentes de diecisiete partidos opositores, se reunieron con el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente. Entre ellos el representante del Movimiento al Socialismo (MAS), Segundo Meléndez, quien afirmó que seguirán participando de los espacios donde puedan ser oídos.

Ante esta imposibilidad de avanzar dentro de lo establecido por la Constitución reformada en 1999, Maduro fugó hacia adelante con el llamado a la Asamblea Constituyente. Tras dieciséis semanas de ruptura de diálogo, el presidente Maduro invitó para el martes 8 de mayo a los dirigentes de la MUD en el palacio de Miraflores para acordar los pasos para la reforma. La canciller Rodríguez llamó a la oposición a dejar los actos violentos que desde el 6 de abril dejaron 35 fallecidos y 717 heridos. Como respuesta el sábado 6 de mayo se organizó la “Marcha de Mujeres contra la dictadura y la represión”, quienes vestidas de blanco en señal de protesta fueron hasta el Ministerio de Interior Justicia y Paz a reclamar el cese de la represión estatal. En medio de la manifestación, Henrique Capriles rechazó de plano la invitación gubernamental, “No avalaremos con nuestra presencia ese fraude a la constitución”.  En defensa de la revolución las mujeres del PSUV convocaron a otra manifestación, con el mismo reclamo de cese de violencia, pero por parte de los opositores, a quienes acusan de generar los ataques contra Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y provocar las acciones violentas que se producen en las manifestaciones.

La socióloga Maryclen Stelling, en una entrevista concedida al portal de noticias Nodal nos ayuda a entender, en parte, lo que pasa en el país caribeño. La directora del Observatorio de Medios y directora del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, considera como un triunfo de Maduro la propuesta de la reforma, ya que descolocó a la oposición y sus reclamos, que entre otros incluían un cambio de la Carta Magna, aunque aclara que la polarización cada vez más marcada entre quienes se oponen y apoyan al gobierno se traslada a todos los debates políticos, a la que la reforma no estará exenta. La intelectual no considera que sean las condiciones sociales las que generan la movilización, considera que las manifestaciones son claramente políticas. En referencia a la situación socio económica, analiza que existen “dos medias verdades”, ya que mientas desde el gobierno se sostiene que la gravedad del momento venezolano se debe al bloqueo internacional al que está sometido, la derecha carga las tintas en la corrupción, impunidad y la mala gestión de la administración estatal. Según su mirada ambas condiciones se cumplen en Venezuela, graves problemas de gestión del gobierno agravada por la guerra económica política que le plantea el frente internacional. En su análisis sobre la información que se publica en los medios internacionales, destaca el triunfo del relato contra Maduro gracias al “excelente lobby internacional”, lo que le permitió “imponer su media verdad” sobre lo que sucede a nivel global, qué sumado al ataque desde las redes sociales, pone a la coalición antichavista como la ganadora en el campo transmediático. Stelling deja en evidencia la estrategia de la oposición con respecto al proceso electoral, puesto que reclaman, desde que son mayoría en la Asamblea Nacional, un calendario electoral, cosa que el Comité Electoral Nacional ha demorado demasiado, y ante la propuesta de una agenda, ésta la rechaza. En su interpretación, la coalición de partidos contrarios al chavismo prefiere la confrontación en las calles y en caso de que hubiese elecciones y ganara el oficialismo, desconocería los resultados denunciando fraude, como lo han hecho hasta ahora en casa resultado adverso.

El escenario futuro es complejo e impredecible, ya que desde el chavismo se buscan salidas institucionales y democráticas, pero sin intensiones de cambiar el rumbo político, mientras que por su parte el MUD y sus aliados apuestan por profundizar el conflicto y su componente violento, con el apoyo indisimulado de los EEUU y sus organismos satélites, como la OEA y el Mercosur desde la nueva conformación política del organismo en consonancia con los cambios de sus gobiernos nacionales. Estos hechos se evidencian en la maniobra fue la reunión que organizó el presidente de la AN Julio Borges y el general Herbert Raymond McMaster, asesor de Seguridad del gobierno de Donald Trump, en la Casa Blanca y luego con Luis Almagro intentando detener la salida de la OEA. Maduro, en tanto abre el juego al pueblo venezolano, al llamar a una conformación de la Asamblea Constituyente con doscientos cincuenta representantes surgidos de los sectores sociales, del trabajo y las misiones, mientras que los otros necesarios para llegar a quinientos convencionales, provendrían del sufragio universal. “La vuelta al pueblo es el único combustible de la historia” declaró el jefe de estado al llamar a la Asamblea Originaria.

El proceso chavista ancló en la base popular más postergada y es ella la que no quiere volver a un pasado que desconocía su situación. En un informe emitido por BBC Mundo, la integrante del grupo de mujeres chavistas Zulibel Rivas declaró que “Chávez nos dio educación, salud, viviendas”, mientras que respecto de la estrategia contra revolucionaria revela que “Sabemos que es una guerra económica”, asegura. “Sabemos que la oposición, para pegarnos, nos quita la comida” y culmina que incluso con esta guerra económica está mejor que antes de Chávez.

Mientras que la coalición que lidera el MUD llama a derrocar la “dictadura chavista”, Zulibel responde con sarcasmo “Si esta es una dictadura, es la más feliz del mundo”. “Una donde todo el mundo dice y hace lo que le da la gana. Esta es una dictadura demasiado buena”, dejando claro el apoyo de las clases postergadas a la revolución y a que interese responden López, Capriles, Borges y el resto de sus aliados. Ante la razón del poder popular, el antichavismo propone la fuerza como única razón.

 

Fuentes:

Diario El Nacional, http://www.el-nacional.com/noticias/oposicion/general-mas-importante-reunio-con-borges-casa-blanca_180928.

Diario Últimas noticias, http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/politica/oposicion-quiere-movilizarse-una-vez-mas-este-lunes/.

Portal Nodal, http://www.nodal.am/2017/05/entrevista-la-sociologa-venezolana-maryclen-stelling-venezuela-una-guerra-economica-raices-internacionales-tambien-graves-problemas-gestion-gobierno/.

 

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