El odio como herramienta política

por Victor.E.G

Desde el año 2008 hasta el día de hoy, la democracia argentina se encuentra contaminada por uno de los  sentimientos más destructivos, el odio. Fue el eje central en la construcción política de los partidos de la derecha en el territorio nacional. Observando el trazo de la línea histórica, pudimos ver la “rebelión del campo”; la Resolución 125, causó desagrado en las cuatro entidades del sector empresario agro–ganadero. Produciendo un lock out patronal, que se extendió a lo largo y a lo ancho de las rutas argentinas. Infobae, resumía en sus páginas: “El conflicto (…) se extendió durante 127 días e incluyó huelga de comercialización de granos, cortes de ruta, actos y movilizaciones multitudinarias, cacerolazos”. El fenómeno de los “cortadores de rutas” que tuvo de rehenes a todos los argentinos (ajenos a sus intereses económicos); al mejor estilo “western”, los patrones de estancia estaban con las arnas en la cintura, dispuestos a disparar  en contra de quien osara despejar el piquete o transitar por la rutas nacionales y provinciales sin su permiso.

Los medios concentrados en ese tiempo, omitieron el delito que estaban cometiendo “los patriotas del campo”, y además trabajaron para conseguir el apoyo popular de todos aquellos ciudadanos que se sentían parte del nacionalismo “campestre”. Se puso en práctica la fábula del chacarero, esos humildes gringos que vinieron a trabajar las tierras en forma denodada y se encontraban amenazados ante una ley injusta que venía a expropiar sus ganancias. Un hecho curioso y hasta risueño fue el caso de las imágenes en vivo de ese momento, al costado de la ruta se veían estacionadas las imponentes camionetas 4X4 cero kilómetro. Clarín advirtió del error de la ostentación de los “pobres gringos” y avisaron a los cabecillas del movimiento del “piquete blanco”, para que saquen los opulentos vehículos de las rutas. Esa imagen iba en contra de la farsa instalada por los grandes medios, los cuales eran parte del negocio de la soja, y también dueños del canal Rural perteneciente al grupo, que rápidamente se convirtió en un canal de “barricada”. En ese entonces los medios amigos y socios de las oligarquías agrarias no tomaron con énfasisla muerte de Natalio Porta, un hombre de 64 años que falleció por problemas cardíacos en un sanatorio de Villa María, Córdoba, luego de que la ambulancia en la que era trasladado se demorara en un corte de ruta que realizaban los productores agropecuarios de Laboulaye. No hubo tapas escandalosas de diarios, no se escribieron interminables editoriales acusatorias en contra del terrible suceso. La excusa, fue que el suceso no estuvo del todo claro en cuanto que Porta haya fallecido por la demora o como consecuencia de un enfrentamiento. Se aplicó a raja tabla el principio de inocencia para la gente del campo.

No fue así en el suicidio del fiscal Alberto Natalio Nisman, desde los mismos medios se atacó y se ataca al gobierno anterior acusándolo de haber matado al letrado, por haber hecho una ridícula denuncia de encubrimiento en el atentado a la AMIA por parte de la ex Presidenta. Las usinas calumniadoras funcionaban incesantemente y desde sus programas llamaban a la movilización del 18F en contra del gobierno. ¿Lo curioso? La marcha “supuestamente” no era política. Sin embargo, la mentira quedo expuesta en la información del diario La Nación: “La movilización más numerosa contra el gobierno kirchnerista (…) La protesta reunió a casi todos los sectores enfrentados con el oficialismo, que responsabilizaron al Gobierno por lo que calificaron como un “crimen político”. Los principales precandidatos presidenciales de la oposición participaron de la marcha, pero con perfil bajo. Estuvieron Ernesto Sanz, Sergio Massa, Hermes Binner, Elisa Carrió, Julio Cobos y Mauricio Macri”. Sin dudas el Pro fue el que mejor rédito sacó de la marcha, el supuesto magnicidio fue uno de sus eslóganes de campaña, se daba comienzo a la contienda electoral en una forma sucia y mentirosa.

El neoliberalismo además de ser una praxis política y económica es un sistema de individualismo salvaje. Necesita sacar de las entrañas de los hombres y mujeres lo peor de su esencia para poder continuar viviendo en una sociedad extremadamente egoísta. Y para justificar su horrendo accionar necesita de las grandes corporaciones mediáticas. Que a su vez fueron las encargadas de manipular las mentes de sus televidentes, oyentes y lectores. En una nota hecha por el diario Página 12, la Licenciada en Psicología y Magister en Ciencia Política, Nora Merlin, escribió una nota sobre el manejo de las subjetividades de las personas por parte de los medios de comunicación: El “enemigo” es el prójimo que deviene en un objeto hostil al que se lo puede humillar, degradar, maltratar, etc. Se produce como resultado una sociedad transformada en un campo minado por la violencia y el odio en sus variadas expresiones. Una cultura así planteada está en riesgo”.

La cultura del odio fue parte de la campaña de la Alianza Cambiemos y fue mentora del éxito en las últimas elecciones del 2015. Aunque, los hechos fácticos fueron beneficiosos para la gran mayoría, incluidos los/as que aborrecían al gobierno de ese entonces, muchos/as argentinos dejaron el rol de ciudadanos razonables y se convirtieron en televidentes obtusos y leales a la educación mediática; no creyeron en la realidad cotidiana y se dejaron llevar por una realidad virtual que nos está arrastrando actualmente a una debacle social. Los significantes engañadores superaron la racionalidad, el mundo de fantasía prometido por el ingeniero Macri fue más fuerte que la inteligencia de millones de argentinos, los medios anestesiaron el pensamiento, por intermedio de la difusión de grandes mentiras y por medio de la omisión. Como fue el ejemplo del periodista insignia de La Nación, Hugo Alconada Mon, quien no informó a tiempo de las cuentas de Mauricio Macri y su familia en el escándalo de los Panama Papers, dándole un amparo en el ballotage del 2015. A pesar de tal grosero “olvido”, el periodista fue premiado con el Premio Pulitzer, en la categoría “Periodismo Explicativo”, por el caso antes mencionado.  La frase cabecera de los odiadores con disfraz de políticos, “se robaron todo”, debía seguir en vigencia en el imaginario de la población que estaba indignada por el “robo” del dinero proveniente del pago de sus impuestos.

Y así, la emotividad del individuo fue cooptada por la antipatía que más tarde se trasladó a los cuartos oscuros en donde el ciudadano eligió su destino en común. Es aquí donde apareció la astucia del “sentir Pro”. Haciendo una construcción política en base al resentimiento en contra, de lo que es denominado erróneamente (por ellos) “populismo”, viejo rival del neoliberalismo. El cual en la lucha ideológica, se alió a la maquinaria bélica mediática que ocupó la primera línea de fuego. Como dijo Merlin: “Gran parte del espacio público ocupado por los medios de comunicación se transformó en la sede del odio y la agresión entre las personas. En esta versión, el derecho a la libre expresión se confunde con una libertad de agresión en la escena pública. En forma desmedida e insistente emiten mensajes agresivos, hostiles, que incrementan el miedo, la angustia, el terror y el odio”. Del mismo modo, las operaciones mediáticas fueron importantes para acrecentar el rencor. El ejemplo claro fue una acusación a Milagro Sala, la inquisición mediática informó de la siguiente manera: “Información de último momento, secuestraron en Córdoba un auto importado que pertenece a Milagro Sala, la líder de Tupac Amaru”. Así daba Radio Mitre la noticia sobre la aparición de un BMW que había sido abandonado en un estacionamiento de la capital cordobesa. Un movilero de esa emisora del Grupo ampliaba: “De acuerdo a lo que pudo conocer el móvil, en su interior había una importantísima suma de dinero. El auto es un BMW coupé, color gris. Se llegó (al auto) a través de una denuncia de Gerardo Morales, el actual gobernador de Jujuy, que la radicó en la Justicia Federal”. Pero, la justicia llegó (un poco tarde) la Cámara Federal cordobesa declaró la “nulidad” del registro y secuestro del auto y archivó las actuaciones por “no constituir delito el hecho investigado”.

El maridaje entre los medios y cambiemos quedó al descubierto con la llegada al Ministerio de Economía, del economista conservador Nicolás Dujovne, quien fue co-conductor del programa “Odisea Argentina” emitido por el canal de cable TN, además de director de Papel Prensa y defensor del pago a los Fondos Buitres. El flamante Ministro, ex columnista neoliberal dijo: “Hay un millón de empleados públicos que en alguna medida representaron un seguro de desempleo”, con sus palabras fustigó el crecimiento del empleo en el Estado desde 2003. La propaganda política partidista e ideológica se disfrazó de periodismo independiente. La manipulación de las subjetividades ha tenido un éxito parcial, hay muchos argentinos que se creen el cuento de la vagancia del empleado público bautizados  por un ex Ministro como “la grasa militante”.

Los tres poderes republicanos pareciera, se encuentran por debajo del poder supremo mediático, quien marca la agenda del gobierno neoconservador. La democracia argentina se encuentra sitiada en lo económico y social y más grave es su situación política por el terror de muchos al periodismo hegemónico; la mayoría de los políticos se olvidaron de su rol social, de sus convicciones éticas y morales, son simples convidados de piedra en los programas televisivos y radiales. No cuentan con el valor necesario para afrontar el odio derramado por los sicarios mediáticos. Nos encontramos en una situación delicada, con respecto a la información sesgada y mal intencionada, emitida como una verdad revelada por una gran cantidad de medios.

En un pasado no tan lejano, la reserva moral de la Nación estaba cargo de los militares, luego del genocidio, la ciudadanía nacional se percató del grave error que cometió. Hoy parece ser que los medios ocuparon ese lugar ético en el pensamiento de los pobladores ¿Se darán cuenta a tiempo los argentinos del verdadero rol de los medios que solamente defienden sus intereses corporativos? La historia será fiel testigo de los acontecimientos próximos, tal vez esa porción de habitantes que cree en el sermón mediático del odio, empiece a pensar por su cuenta y salga de la obscuridad de la ignorancia provocada por un sentimiento malsano.

 

 

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