Paradoja China

por Nahuel Peña

El Presidente argentino Mauricio Macri desembarcó el domingo 14 de mayo en tierras asiáticas para realizar una serie de reuniones diplomáticas y empresariales en la República Popular de China. Fue acompañado por una amplia delegación, conformada en su mayoría por empresarios de los rubros alimenticios, construcción, petroleros, mineros, sector turístico, entre otros. Además contó con la compañía de la Canciller Susana Malcorra, el Ministro de Agroindustria Ricardo Buryaile, el Ministro de transporte Guillermo Dietrich y el Secretario de deportes Carlos Javier Mac Allister.

La estadía de Macri en territorio chino se extendió hasta el día jueves 18 de mayo, teniendo como principal evento el encuentro con el primer mandatario Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín. También, realizó una disertación en el Foro de Negocios e inversiones Argentina-China y participó de tratativas con empresarios del área energética, del sector de transportes e infraestructura.

En el itinerario de su recorrida, la delegación argentina firmó una serie de Memorandums de entendimiento en materia de cultura, deportes y educación, además de la ratificación de acuerdos de cooperación firmados en 2014, duramente criticados en su momento y durante toda su campaña presidencial del año 2015.

La visita del líder de la Coalición Cambiemos a China, se da luego de las declaraciones del mismo en el marco de la reunión del G-20 en septiembre de 2016, donde afirmó que “aquí todo el mundo apuesta al libre comercio para generar trabajo”, en relación a la economía del país asiático. Esta calificación de considerarlo como un país de libre mercado y la búsqueda de estrechar relaciones diplomáticas, deja lugar a realizar un análisis sobre el perfil internacional del gobierno de Cambiemos.

La paradoja de esta visita diplomática al gigante asiático por parte del primer mandatario argentino, buscando establecer a la Nación asiática como uno de sus principales aliados, se da respecto al pedido de aplicación de la Cláusula Democrática Interamericana a la República Bolivariana de Venezuela. Macri ha realizado constantemente duras críticas al gobierno de Nicolás Maduro, sobre todo por su carácter de régimen político autoritario y antidemocrático.

Para desarrollar la contradicción, cabe mencionar que el poder político en China se encuentra bajo el dominio exclusivo del Partido Comunista Chino. Lo adquirió definitivamente luego de la revolución de 1949, donde bajo el liderazgo de Mao Zedong, el sector comunista en una larga guerra civil iniciada en 1927, se impuso al sector Nacionalista y tomó el dominio estatal. Desde la toma del poder, está constitucionalmente establecido que la República Popular de China es un Estado socialista, dirigida por la clase obrera y basada en la alianza obrero-campesina. Es de facto, un Estado de partido único, donde no hay sufragio universal directo. Se recurre a fuertes censuras informativas y de acceso a internet. No es en los términos internacionales liberales, reconocido como un régimen democrático, al no haber alternativas reales de elección.

Por otro lado, también a nivel internacional, se suma al -por lo menos, cuestionable- apoyo incondicional dado en materia internacional al Presidente de Brasil Michael Temer. El mismo, tomó el poder luego del Golpe Institucional a la, por entonces primer mandataria, Dilma Rousseff. El derrocamiento dado al gobierno democrático ejercido por el Partido de los Trabajadores, ha sido duramente criticado por diversos actores internacionales, como el Secretario de Unasur, parlamentarios del partido Die Linke Alemán o la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Rusa, María Zajárova.

La política internacional profanada por Macri durante su campaña presidencial del año 2015, era la de “tener las mejores relaciones con todos, independientemente de en algunos casos no comulgar con sus políticas internas“. Sin embargo, parece tener un contenido diferente al promulgado.

El apoyo y la búsqueda de establecer como socios a dos regímenes no calificables como democracias, se contrapone claramente al pedido de cláusula democrática contra Venezuela. Nicolás Maduro ha llegado al poder venezolano luego de resultar vencedor en la contienda electoral del año 2013, por el 50,61% de los votos ante el candidato Henrique Capriles de la Mesa de Unidad Democrática. Las últimas elecciones desarrolladas en territorio Bolivariano tuvieron lugar en el año 2015, donde se alzó como vencedora la coalición de oposición, obteniendo 112 escaños legislativos, frente a los 55 de Gran Polo Patriótico Bolivariano, que tienen como líder al Presidente Nicolás Maduro. Estas últimas elecciones con victoria opositora, muestran la alternativa real electoral presentada en Venezuela.

Lo contradictorio de considerar no democrático a un régimen político donde el Presidente ha tomado el Poder Ejecutivo Nacional bajo una victoria electoral, y que haya sido derrotado en las últimas elecciones legislativas, muestra, fuera de los internacionalmente cuestionados métodos del gobierno de Maduro, que claramente es legítimamente más democrático que los gobiernos aliados de Temer y Xi Jinping.

El pensador liberal John Locke (1632-1704)consideraba que el cuerpo político es un artificio humano que tiene como principal objetivo la protección de la propiedad privada, a la cual considera como natural y sin tener el Estado como órgano artificial derecho a intervenirla. En consecuencia, considera como “tiranía”, a todo cuerpo político que “(…) No va encaminado a la satisfacción de la salvaguardia de las propiedades de su pueblo”. Le restaba importancia al origen del régimen político en ejercicio, dado que consideraba que una tiranía puede ser democrática, oligárquica o monárquica, es decir, que el poder esté en manos de muchos, pocos o uno. Locke habilitaba la resistencia y el ejercicio de la fuerza individual o violencia contra todo gobierno que ataque la propiedad privada de la sociedad civil, mediante, por ejemplo, la aplicación de impuestos no aceptados por las clases poseedoras. Claramente el argumento liberal es el de considerar autoritario a todo gobierno que tenga injerencia en el intercambio y la propiedad, en la economía en general, aun así esos impuestos se dirijan a distribuir la riqueza y a mejorar la calidad de vida de los menos pudientes.

Queda en evidencia que el argumento liberal de Locke, es claramente la vara ideológica utilizado por el gobierno de Cambiemos, para identificar qué países entran en su status de “democracia”. Al tener el régimen político de facto al mando de Michel Temer una política económica liberal, que excluye al Estado del funcionamiento de la economía, es considerado por Macri como un líder político en quién encontrar afinidad diplomática. Es similar la búsqueda de alianza con el país oriental dirigido por Jinping, dado que al calificarlo como de libre mercado, lo excluye de la lista negra en la cual se encuentra Venezuela en materia internacional.

La paradoja queda así resuelta, y la hipocresía a la vista. Las relaciones internacionales argentinas no se basan en la apertura hacia buenas relaciones con todos los líderes políticos sin importar las cuestiones ideológicas, sino que solamente se guían por el concepto liberal de identificar como primordial la libertad económica y la propiedad privada. Esta concepción teórica deja de lado las libertades civiles y políticas como elementos democráticos centrales, siendo evidente el por qué de la denominación de autoritario a todo gobierno con una política económica redistributiva de la riqueza con orientación popular.

 

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