Que la sociología diga si es kirchnerista

Por Gala Kreisler

El pasado 20 de junio, ante un pueblo que desbordó el estadio de Arsenal, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner presentó el espacio Unidad Ciudadana. Al referirse al actual gobierno de la Alianza Cambiemos, en varios momentos señaló: “Nos han desorganizado la vida”. ¿A qué se refería?

En lo que se denomina estructuralismo funcionalista, Durkheim ha definido que la integración social se produce por la solidaridad mecánica (aquella que se da por semejanza en las creencias) o la solidaridad orgánica (por desemejanza). Ésta última es la que prima en las sociedades modernas, donde la integración es promovida por la coordinación de funciones diferenciales. Así, son las profesiones y actividades diferentes las que producen la cohesión social y mantienen a la sociedad organizada. La división social del trabajo reproduce el orden social.

¿Qué pasa con ese orden social cuando el trabajo entra en riesgo? En un país donde la tasa de desocupación oscila entre el 7 y 8%, diariamente se producen cientos de despidos y cada semana se da de baja un programa de seguridad social diferente. Si bien la tasa de desempleo tiende a la baja, esto se debe a que son más las personas que han decidido dejar de buscar trabajo. Mientras tanto, en los últimos días se anunció el cierre de Pepsico con 600 despidos y la central nuclear Atucha reveló que desvinculará a 1000 empleados; la semana pasada fue noticia la baja de las pensiones por discapacidad, esta vez le tocó al Plan Progresar, que beneficiaba a estudiantes universitarios; por mencionar solo algunos ejemplos del impacto de las medidas que toma el gobierno de Cambiemos.

A esto se suman las palabras del flamante candidato a senador de la provincia de Buenos Aires por la lista de Cambiemos, Esteban Bulllrich, quien en septiembre del 2016 mientras participaba del panel “La Construcción del Capital Humano para el Futuro” en el Foro de Inversiones y Negocios, declaró: “Hay que crear argentinos que sean capaces de vivir en la incertidumbre y disfrutarla” porque “no saber lo que viene es un valor”.

En este contexto, resulta difícil no darle la razón a la ex presidenta. Como explica Durkheim, cuando se sobrepasan ciertos límites, la ruptura de los vínculos sociales es negativa para la existencia y el desarrollo de la estructura social, si se acompaña de un estado de desorganización, en el cual todo el sistema de reglas de conductas pierde valor, corriendo el riesgo de caer en la “anomia”. Esta ausencia de reglas morales y jurídicas se debe al desequilibrio económico o al debilitamiento de sus instituciones, e implica un bajo grado de integración. Un ejemplo de esto es lo que sucedió en el año 2001 en Argentina, donde los saqueos a los comercios y supermercados se encontraban a la orden del día.

Según relató la ahora candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires, millones de familias no llegan a fin de mes, viven “con preocupación, indignación y tristeza”, y llamó a “ponerle un límite a este gobierno en las próximas elecciones para que pare el ajuste”.  ¿Cuál es el riesgo de no hacerlo?

Como explica Ana Maria García Raggio[1], cuando se produce el declive de las doctrinas políticas y económicas de corte estatalista que ponían freno a la economía de mercado, se genera un aumento de la desigualdad social que evidencia sus costos en la atomización y marginación no sólo de los que quedan fuera del modelo, sino también en los que deambulan por sus bordes intentando conservar una precaria pertenencia y, con ello, evitar el desmoronamiento de sus horizontes de futuro.

Emerge así una nueva cuestión social signada por la fractura, la desintegración del trabajo como criterio de solidaridad y una vulnerabilidad más amenazante por su capacidad de permear a casi toda la estructura social, cualquiera sea la calificación que se posea. Esto se percibe en la heterogeneidad de las personas que estuvieron junto a Cristina Fernández en el escenario de Arsenal: estudiantes, docentes, científicos, trabajadores, jubilados y pensionados, comerciantes, empresarios, pequeños productores agropecuarios e inmigrantes. Según las palabras de la referente, se trataba de “hombres y mujeres de carne y hueso” que contaron uno a uno la incidencia negativa de las medidas tomadas por el gobierno que encabeza Mauricio Macri.

Esta nueva cuestión social se patentiza como exclusión interna. Se hace evidente la pérdida de vigencia de un Estado que otrora apareció como garante de la cohesión social. Es indudable que el avance en la conquista de derechos que se dio durante el gobierno kirchnerista implicó al mismo tiempo un proceso de democratización. La situación actual, en la que se produce una constante pérdida de derechos, erosiona también la democracia.

Como señala García Raggio, esta “nueva cuestión social” no puede por lo tanto ser pensada únicamente desde las categorías de la explotación económica y la dominación: la nueva violencia es en primer lugar simbólica y se asienta en el sentimiento de “estar de más”. Se cierra así un círculo vicioso que requiere de nuevas políticas y nuevos conceptos.

Ante este panorama, en el que el lazo social está en crisis, es necesario que surjan nuevas alternativas a la forma de pensar la cuestión social, que tengan como eje prioritario restablecer la posibilidad de construcción de una sociedad de semejantes, en la que se reconozcan como ciudadanos de pleno derecho los que permanecen dentro de la sociedad salarial y los que transitan por sus márgenes.

A eso parece apuntar el frente de Unidad Ciudadana, que en la elaboración de su lista de candidatos ha dejado afuera a muchos candidatos de la “vieja política” y ha presentado una lista que incluye científicos, académicos, sindicalistas y economistas; al tiempo que es la lista que más claramente respeta la paridad de género, obligatoria por ley desde el año 2016. Se verá en octubre si están dadas las condiciones para que pueda llevarlo a cabo.

[1] Transitando por los márgenes: las transformaciones del trabajo y el debilitamiento de la ciudadanía en La crisis del lazo social, 1998.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s