Reflexiones acerca de las dimensiones de la desigualdad social en Argentina

Por Gonzalo Fernández

Hace más de una década se inició el proceso de construcción y reconstrucción de la soñada Patria Grande, basados en la igualdad, la justicia social y los derechos humanos, pilares fundamentales del Trabajo Social; actualmente amenazado por los gobiernos neoliberales en América Latina.

En el presente artículo se analizarán las dimensiones que se plantean acerca de la desigualdad social: la ruptura de los lazos sociales, las expresiones de la cotidianeidad (forma de hablar, vestimentas y grupos sociales), las diferencias culturales, la discriminación, la estigmatización social y el separatismo entre clases sociales.

A partir del 2003 en adelante se pudo disminuir la brecha social entre los sectores que poseen un gran poder adquisitivo y los que menos tienen, a través de políticas que apuntaron a la generación de trabajo y empleo y que contribuyeron a la distribución y redistribución del ingreso. También tuvieron relevancia las transferencias de ingresos, su impacto en los sectores populares y en la reducción de la desigualdad social.

Se planteará entonces cuáles son los desafíos que tienen los profesionales para generar las condiciones necesarias para que prime la igualdad social, desde su accionar personal y su rol profesional.

Para poder pensar como argentinos y latinoamericanos una Patria Grande, la Patria que soñaron San Martin y Bolívar, el desafío es poder plasmarla en las prácticas cotidianas y profesionales.

Aproximación al concepto de Desigualdad Social

Para dar inicio al análisis teórico sobre la desigualdad, resulta útil el Título del libro ¿Por qué preferimos la desigualdad? (Aunque digamos lo contrario) (Dubet: 2015), que invita a pensar y repensar dimensiones de la historia latinoamericana y que a la vez se inscribe en lo histórico social de cada país, región, y de cada sujeto.

Dicho libro explica la desigualdad social como una crisis de las solidaridades, donde mediante las políticas llevadas a cabo por gobiernos neoliberales se genera el debilitamiento y ruptura de los lazos sociales y a su vez, la fragmentación social en la sociedad. “La declinación de las solidaridad es consecuencia de las desigualdades, y que estas desigualdades incrementadas son productos de mecanismo económicos” (Dubet: 2015; 14). La ruptura de los lazos de solidaridad y de fraternidad entre los individuos producidos por los gobiernos neoliberales hizo que se profundice la desigualdad social, expresadas de diversos modos en las prácticas cotidianas tanto de las clases altas como de los sectores populares.

 La desigualdad no solo fue ejercida históricamente por gobiernos neoliberales, sino que en la actualidad también es ejercida por los medios de comunicación, instituciones, las relaciones de poder, las formas discursivas, y por todos los ciudadanos, siendo unas de las formas más crueles de violencias.

Una variable relevante es la diferencia de clases sociales, donde juega un papel fundamental la estigmatización social entre los sectores más ricos y los más pobres, así “los individuos de las clases medias tiene el sentimiento de verse amenazados por la “subclase” de pobres, de trabajadores precarios y de extranjeros (…), mientras que una clase de “supericos” se aleja también del núcleo central. Un lazo de desigualdad, pero orgánico, se ve sustituidos por clivajes que oponen a los que se sienten integrados a la sociedad y a los que se alejan” (Dubet: 2011; 36). Es este aspecto vemos como se forma y fortalece los lazos desiguales producidos y reproducidos históricamente por las grandes elites y sectores poderosos nacionales en contraste con los sectores populares.

Una de sus variadas y más comunes expresiones se genera en el separatismo que se manifiesta en relación a la vestimenta, las formas de hablar y expresarse, en las diferencias entre barrios limítrofes, etc. Esta forma de desigualdad está fuertemente ligada con la estigmatización social y la discriminación que se inculca socialmente mediante su naturalización. Esto se detecta en expresiones y verbalizaciones cotidianas tales como “Mira cómo se viste, seguro va a robar”, “Ese pibe habla como un negro”, etc.

En relación a las desigualdades producidas entre las diferencias culturales y étnicas, se observa que van en aumento, especialmente con los migrantes limítrofes. Como sostiene Dubet (2015; 16), “las viejas teorías racistas han cambiado de argumento: se ha sustituido las desigualdades biológicas por diferencias culturales juzgadas irreductibles, que exigen la separación y protección de la cultura”.

¿La herencia Neoliberal de fragmentación social y quiebres de los lazos sociales fue y es tan grande para que en nuestra actualidad dentro de nuestra subjetividad siga existiendo la idea de desigualdad y a su vez, de producirla y reproducirla constantemente?

 Hacia la igualdad social en Argentina

Desde el año 2003 donde se puede visualizar un abanico extenso de políticas destinadas al bienestar social de los sectores populares, donde se generaron grandes avances en materia de igualdad social, mediante diversas políticas centradas en achicar las brechas de desigualdad. Corresponde con el ideario de un Estado de Bienestar Democrático que vela por los derechos sociales y la igualdad social del Pueblo, generando políticas sociales y públicas para el bienestar social.

Las políticas se desarrollaron entendiendo al trabajo como “el organizador e integrador social y constituye la herramienta más eficaz para combatir la pobreza y la distribución de la riqueza” (Políticas sociales del Bicentenario, 2010,179). En este sentido, mediante la implementación de políticas centradas en la generación de trabajo y empleo produjo una mejora en las condiciones socio-económicas de los sectores populares. A su vez, se adhirió a la definición de que “la generación de trabajo digno y genuino es la mejor política social” (Políticas sociales del Bicentenario, 2010, 180).

Entre las políticas desarrolladas, se puede distinguir entre políticas pasivas que se dirigieron a “aliviar el riesgo de pobreza asociado a la caída del ingreso, como producto de la pérdida del empleo” (Notas de la OIT, 2012, 1) y las políticas activas que tuvieron como objetivo “reducir el desempleo, además de dar accesos a ocupaciones más productivas” (Notas de la OIT, 2012, 1).

Se evidencia entonces que la forma de achicar las desigualdades sociales entre las clases sociales es implementando políticas que apunten hacia la generación de trabajo, de empleo dignos.

Las políticas que se llevaron a cabo a partir del 2003 incluyeron la re-estatización del sistema provisional, el establecimiento del régimen simplificado de monotributo para trabajadores autónomos y monotributo social, la moratoria previsional y la Asignación Universal por Hijo (Decreto 1602/09) (Catini; 2015; 31).

A su vez no debemos dejar afuera del análisis al Programa Progresar, Conectar Igualdad y a las nuevas Universidades Nacionales, que fueron y son un factor fundamental para reducir los índices de desigualdad en el país.

A pesar de que “ningunos de estos regímenes sociales han erradicado totalmente la pobreza” (Dubet; 2010; 20), se puede constatar que las desigualdades sociales se redujeron.

Políticas de transferencia sociales, un antes y después en relación a la igualdad social en Argentina

A partir del año 2003 en Argentina en relación a las políticas sociales hubo un cambio en “el modelo de asistencia y promoción (…) y estaría superado por un nuevo modelo que relaciona la modificación de la intervención asistencial por modalidades integradoras a partir del consumo” (Arias; 2015; 1). Comenzó a implementarse un nuevo modelo de política social, que apuntó a la universalización e integración social, considerando a las personas/familias como sujetos de derechos y dejando atrás los pesados vestigios de las políticas focalizadas: Al resignar una parte de la riqueza a la ayuda mediante tasas, impuestos y derechos de sucesión, las políticas de redistribución han terminado de reequilibrar el reparto de las fortunas” (Dubet; 2010; 18).

Dichas políticas modificaron las condiciones de vida en los sectores populares mediante un ingreso fijo que se les otorga a las familias que estén en diversas situaciones de vulnerabilidad social, asimismo, “se espera que estas transferencias tengan un impacto significativo y rápido a la hora de revertir las desigualdades” (Catini; 2015; 33).

El Estado es su expresión institucional y territorial se vio representado por la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES) que en su gestión y pudo implementar diversas políticas sociales en las bases territoriales, de esta manera “coloca a la Argentina en un lugar privilegiado en termino de expansión de la seguridad social en América Latina, (…) núcleo de la innovación en materia de políticas sociales” (Arias, 2015, 12).

Unas de las políticas sociales que apunto a reducir las desigualdades sociales por medio de transferencia fue y es la Asignación Universal por Hijo (AUH), donde con su implementación “los indicadores de indigencia se reducen entre un 55 y un 70%, retornando así a los mejores niveles de la Historia Argentina, los de 1974 (…) llevando a que ahora la Argentina sea ahora el país más igualitario de América Latina (Ranking otrora comandado por Uruguay, Venezuela y República Dominicana). (Arias; 2015; 12).

La AUH se centró en el reconocimiento de las personas y familias como sujetos de derechos, donde mediante la monetarización de la misma se redujera las formas estigmatizantes de las anteriores políticas sociales asistencialistas.

El poder de decisión acerca de que es lo que la familia va a comprar, consumir, etc., es un avance hacia la igualdad de derechos de los sectores populares, y “se identifica como un avance no solo en términos de subsistencias, sino también en términos de reconocimientos, en aumento de la autonomía”. (Arias, 2015, 14).

Desafíos para la actualidad nacional: Tensión entre igualdad y desigualdad

Con el nuevo gobierno en Argentina, se fueron implementando políticas que atentan contra la igualdad social, que se manifiestan mediante la imposición de un régimen de políticas en contra de los sectores populares en la educación, salud, trabajo, subas elevadas de precio de los servicios (gas, agua y electricidad), costo de vida cada vez más alto, etc. que sin dudas, generan un claro favorecimiento a los sectores económicamente más poderosos del país.

 De estas formas las desigualdades sociales en Argentina han aumentado sus proporciones a niveles más elevados, junto con la incrementación de la pobreza, indigencia.

Es por ello que desde nuestras prácticas cotidianas y profesionales debemos generar nuevas formas de producir igualdad entre los individuos, “hay que imaginar los modos de construcción de una solidaridad y una fraternidad lo bastante robusta para que queramos verdaderamente la igualdad social” (Dubet, 2015, 13).

 ¿Cómo se generan nuevas formas de igualdad social desde la cotidianeidad y accionar profesional en el contexto político, económico y social actual?

Es necesario ser más solidarios, debe fortalecerse la fraternidad (Dubet; 2015), aumentar el sentimiento de hermandad hacia el otro, poder ponerse en su lugar y afianzar los lazos sociales. A su vez, generar igualdad desde nuestros discursos y prácticas.

En cuanto al accionar profesional urge ser comprometidos con nuestra realidad social, donde podamos generar estrategias de intervención, construir mutuamente la salida de las dificultades. Ignorar la historia es ignorarse a uno mismo y al otro, generando desigualdades. Se necesita tener la voluntad y capacidad de visualizar las situaciones en los barrios, los lugares de trabajo, las instituciones, Universidades, en la cotidianeidad.

Finalmente, lo principal es poder formarse con un perspectiva de reconocimiento hacia el otro, donde al visualizar las situaciones de desigualdad podamos accionar e intervenir concretamente en ella, en conjunto con el otro, comprendiendo que esa otra persona es un sujeto de derecho.

Un comentario sobre “Reflexiones acerca de las dimensiones de la desigualdad social en Argentina

  1. me parece sumamente acertada la publicación, las nuevas políticas impulsadas por este gobierno viene a romper con las mejoras llevadas a cabo, creando mayor desigualdad social e impulsando a la clase obrera a una perdida real en la calidad de vida.

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