Redes Salvajes

Por Víctor E.G.

Las redes sociales son manejadas por empleados del gobierno de Macri, con la misión de difamar, mentir y calumniar  a toda persona que no esté de acuerdo con el cambio conservador. Una eficaz herramienta empleada en la campaña amarilla para engañar a los lectores cibernéticos.

La transferencia de recursos provocada por el gobierno de Macri, no sólo fue para el beneficio de unos pocos (los mismos de siempre: las patronales agrarias, la minería extranjera y el grupo Clarín), sino que también, activo un  nuevo rubro político-mercenario, nacido en la época de la posverdad: las redes sociales, que son manejadas por personal especializado en difamar. El gobierno macrista, gasta un presupuesto anual de $ 163 millones de pesos en los mensajes  vía internet y el mismo es destinado a atacar a toda persona que ose criticar al régimen del “cambio”. Los Call Center, comandados por el Jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña, utilizan los llamados “Trolls”, para insultar y amenazar a todo opositor al macrismo.

Esta práctica difamatoria que utiliza los últimos avances tecnológicos no es nueva en la estrategia comunicacional del PRO. Comenzó hace años atrás y le otorgó muy buenos resultados en la cooptación del voto joven en la CABA. Empachado por el triunfo cibernético comunicacional, el presidente rápidamente por intermedio del Decreto Nacional 68/2016, creo la Subsecretaria de Vínculo Ciudadano, la misma contiene en sus instalaciones a los “voluntarios” del partido amarillo, 30 personas dedicadas exclusivamente al manejo de las redes sociales, con sueldos que suman más de $ 800.000 por mes. La Subsecretaría, invierte $3,5 millones en servicios de monitoreo y respuesta al ciudadano, sólo para hacer un seguimiento de las cuentas de la Casa Rosada, de Mauricio Macri y de Juliana Awada. Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat y YouTube: las herramientas pos modernas son la base de la militancia macrista, la cual la pagamos todos los ciudadanos argentinos.

 El periodista de C5N, Roberto Navarro, en su programa “El Destape”, informó sobre la “Campaña de engaño”, hecha por Marcos Peña, a quien bautizó “El Rey de los Trolls”. Además, informó. “en frente de la Plaza de Mayo, trabajan 40 Trolls, cada uno emite 1000 twitts diarios”. Conjuntamente, el periodista agregó un informe de estudio, hecho por el medio “Digamos”, en el cual estaban los siguientes twiteros: Super Alí, con 1171 twitts; Kekita, con 901 twitts y El Colo, con 647. Los números de mensajes emitidos fueron por un solo día. Trabajan de lunes a viernes, los sábados y domingos, no emiten twitts”. Los ciber-empleados, eran los encargados de organizar las cadenas de agravio.

La mayor parte del gasto en publicidad de la Subsecretaría de Vínculo Ciudadano se la llevó la pauta en Internet: este año, el gobierno destinó $ 87 millones para publicitar campañas oficiales y gestión, que se distribuyeron sobre todo en Google y Facebook. Y a este gasto, también se le sumó publicidades en canales deportivos; en canales de películas y series. Es sabido que la estrategia comunicacional del neoliberalismo macrista apunta a la despolitización del ciudadano común. Por lo tanto, fue común poner propaganda política oficialista, en sitios en donde los usuarios no quieren tener relación intelectual con la política, pero donde fueron bombardeados por las mentirosas imágenes de obras públicas, ya hechas en los gobiernos anteriores. Tal vez, en este ítem encontremos una de las razones por la cual un personaje como “Mauricio” llegó con su desprecio a la política  y acompañado de una brutalidad asombrosa a la cumbre máxima del Poder Ejecutivo.

Sin dudas, uno de los hacedores de la llegada a la Casa Rosada por parte del Ingeniero, fue el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, que hábilmente transformó los errores groseros de Macri en “virtudes” humanas. El asesor político del presidente, dijo ante el salvaje ajuste del gobierno: “El tipo de liderazgo de Macri y la forma de comunicación horizontal hicieron que la mayoría de los argentinos se mostraran comprensivos con las medidas tomadas. (…) La gente hoy entiende las explicaciones cuando se comunican con el nuevo lenguaje que está más allá  de la exposición técnica y racional”.

La nueva forma de comunicación es la maledicencia y la mentira difundida en las redes sociales por los soldados del odio y del revanchismo, cuyos sueldos salen del erario público. En las mismas no se encontraron un debate de ideas políticas, sólo se encontró la degradación humana de los hombres y mujeres mediocres, que utilizan los fueros de un teclado para insultar y mentir en forma desvergonzada. Sin embargo, dentro del marco  de la política sucia del PRO, la práctica indigna  de sus militantes fue premiada con un cargo público a uno de sus escritores. Así, lo informaba PERFIL: Nicolás Pechersky milita con acidez desde las redes sociales contra el kirchnerismo por llenar el Estado de militantes de La Cámpora. Hoy trabaja en el Ministerio de Modernización y gana 80 mil pesos”.

De esta manera, se forman los nuevos cuadros neoliberales, quienes necesitan de la mentira constante para seguir con su ideología de envenenamiento mental, ésta en la forma de “comunicacional horizontal” del presidente, la cual tiene como objetivo primario la manipulación subjetiva en pos de la deformación de la realidad. Sin embargo, el PRO, también cuenta con profesionales twitteros que quisieron tapar las consecuencias criminales del plan neoliberal macrista con frases descabelladas. El doctor, Alejandro Fargosi, ex miembro del Consejo de la Magistratura y abogado de Aerolíneas Argentinas durante el vergonzoso vaciamiento durante la gestión Marsans, escribió en su perfil de Twitter: “De varias fuentes directas: muchos de los sin-techo de Recoleta-Barrio Norte están pagados por punteros. De dónde sale la plata? Qué dice la AFI? Hasta el día de hoy el letrado, no presentó ninguna prueba del supuesto jornal que cobran los indigentes que están abandonados a su suerte en las ostentosas aceras del selecto barrio porteño.

Al entramado de odio, se agregó otro famoso twittero, perteneciente a la pata cultural del macrismo, el cineasta, Juan José Campanella, quien escribió: “Tranquilamente imagino esto en Argentina si vuelven los chorros y fachos. No dividamos el voto anti-chorro en PBA. Cambiemos lista completa”. En clara alusión de votar en contra de “Unidad Ciudadana”, y a favor de votar la lista oficialista en la Provincia de Buenos Aires. No conforme con sus conceptos chabacanos, Campanella, siguió twitteando y redobló su rencor hacia CFK con la siguiente frase: “Nos gastan con el ‘Ah, le tienen miedo’. ¡Obvio! Se robó un PBI, nos llenó de paco y se cargó un fiscal. Hasta Terminator le tendría miedo”. Rápidamente le salió al cruce el abogado, Gregorio Dalbón, que escribió: “Acusa sin prueba. Será un placer conocerlo y verlo ratificar las difamaciones a CFK  en tribunales. Busque abogado”. El cineasta, hizo gala de su cobardía y borró el twitt.

Como podemos apreciar las redes salvajes abarcan un importante número de adherentes, algunos son simples empleados inescrupulosos; otros son profesionales al servicio del racismo partidista; y otros son incultos políticos, que se animaron a escribir sobre política internacional, sin conocer los sistemas democráticos de los países hermanos del continente y repiten hasta el hartazgo la ideología clarinista de los domingos por la noche. Además, muestran su pánico cívico a la hora de presentar las pruebas en los tribunales de justicia. Todos ellos, son integrantes de las redes salvajes al servicio del despiadado neoliberalismo amarillo.

Por estas sinrazones, muchos ciudadanos creen que son dueños de sus ideas que son plasmadas en la red, y no se dan cuenta, que esas ideas pertenecen y son impuestas por la derecha, que se transformó alquímicamente para continuar con la expoliación de los bolsillos de las mayorías que confiaron en los mensajes cómicos y mentirosos de las redes, manejadas por profesionales del ultraje, los cuales intoxicaron los pensamientos de los comunes en contra de sus propios intereses. Los nuevos líderes carismáticos de la derecha son los twitteros amarillos. Peligrosos entes, que en muchos casos pueden manipular psicológicamente en favor de la desigualdad por intermedio del  fenómeno de las redes sociales, que colaboran a aumentar o a disminuir el accionar racional-político del votante. Quien tiene formateado (desde afuera) un código de comportamiento basado en la antinomia, estandarte  inmutable en el tiempo de los grupos oligárquicos que supieron instalar en la emoción de los argentinos el rencor y el resentimiento en contra del que menos tiene y al cual hacen responsable del descalabro neoliberal macrista de éstos tiempos.

El mundo “On Line” y el Mundo real se funden peligrosamente, cuando en el primero la difamación y la mentira hacen mella en la sociedad y no deja ver con claridad la vida real en todo su conjunto, y en muchos casos algunas personas comulgan con la perversiones escritas por algún empleado del gobierno de Cambiemos. Las palabras de José Ingenieros dichas durante el primer quindenio del siglo pasado  siguen vigentes hoy día: “La eficacia de la difamación arraiga en la complacencia tácita de quienes la escuchan, en la cobardía colectiva de cuantos pueden escucharlas sin indignarse; moriría si ellos no le hicieran una atmósfera vital”. De la ciudadanía toda, depende el buen o el mal uso de las redes sociales. En los diversos escritos se puede ver los valores de una sociedad, que piensa, que siente y cómo es su accionar social en ésta era del camelo neoliberal.

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