¿Por qué se le dice No a la Cobertura Universal de Salud?

Por Eva Morales Guido

El 2 de agosto del 2016, mediante el DNU 908, el Presidente Mauricio Macri, anunció la creación de la Cobertura Universal de Salud  “para que todos, incluyendo a aquellos que no son parte de un ninguna obra social o prepaga tengan acceso a tener una respuesta”.¿Qué se esconde detrás de la propuesta y por qué se le dice “No”?

En la Argentina, el Sistema de Salud es gratuito, por lo tanto aquellos que no tiene cobertura por obra social o prepaga, están ya  cubiertos por el Estado; pareciera una obviedad pero ese es uno de los puntos en los que más hace hincapié el actual Presidente para convencer de que la CUS es la respuesta que la ciudadanía necesita.

Esta implementación del gobierno actual, marca un proceso de reforma en  el sistema de salud que rige en la Argentina desde 1946, acercándose hacia un sistema de financiamiento de prestaciones a las que se va a poder acceder mediante una credencial.

 

La estrategia hacia la privatización

15 millones de argentinos van a poder acceder a este nuevo sistema, para ello es requisito no contar con obra social o prepaga y tener DNI argentino. En Argentina, la falta de documentación no es, por ahora,  un impedimento para acceder a los servicios de salud, es un  derecho poder ser atendidos, independientemente de la nacionalidad, con o sin DNI.

Algunos de los beneficios que plantea la estrategia consiste en contar con una historia clínica electrónica, turnos online o telefónicos, un médico de cabecera y la vinculación entre los centros primarios y los hospitales.

El DNU establece que el Ministerio de Salud deberá constituir una Unidad Ejecutora integrada por dos miembros del Ministerio, dos de la Superintendencia de Servicios de Salud, y dos de la CGT. La función de esta Unidad Ejecutora será la de definir los proyectos a ser financiados.

En el acto de lanzamiento del CUS, Mauricio Macri aclaró que “para tener un sistema más equitativo, hay que ordenar el sistema de salud, por eso la propuesta es crear la Agencia Nacional de Evaluación y Tecnologías (AGNET) que va a estudiar y aplicar la tecnología para que los medicamentos y procesos sean realmente los apropiados. Porque también, a veces por voluntarismo o por exceso de viveza se disponen de equipamientos, medicamentos que llevan al despilfarro y a la pérdida de recursos y a los sobreprecios”. Esta Agencia, creada por el DNU, determinará las prestaciones, medicamentos y tratamientos que serán parte del Plan Médico Obligatorio (PMO).

El PMO establece las prestaciones que deben incluir las prepagas y obras sociales de forma obligatoria. Es decir, que si un médico prescribe algún medicamento o receta que la AGNET no incluyó en el PMO, el paciente deberá afrontar los costos con su bolsillo, ese es el “despilfarro” que quiere combatir nuestro presidente reduciendo costos en lugar de incluir prestaciones.

“La gente va a tener que pagar por servicios que antes no pagaba. Hasta determinado límite, te paga el Estado”[1], advierte Daniel Gollán, ex Ministro de Salud de la Nación, quién también plantea que detrás de esta estrategia lo que se busca es un viraje de un sistema de prevención a un sistema puramente asistencialista donde “el Estado se retira de las políticas públicas de difusión, promoción y prevención”.

Esta reforma va a ser financiada con el dinero retenido por el Fondo Solidario de Redistribución, que se conforma con el 15% de los aportes que hacen los trabajadores a las obras sociales. La suma, dispuesta “por única vez”, como afirma el DNU, será de 8 mil millones, lo cual plantea dudas acerca de la continuidad de esta estrategia y las formas de financiamiento a futuro, pensando en el Estado Nacional se correría cada vez más, dejando a las provincias y municipios a cargo de la financiación.

Otra parte del financiamiento será costeada por OSDE (Organización de Servicios Directos Empresario) por 8.500 millones de pesos que abonará al Estado por una deuda pendiente en 120 cuotas. Los cálculos demuestran que 8.000 millones de pesos para 15.000.000 de personas equivale a 533$ por persona al año y a 44$ por persona por mes más 4$ por persona, por mes, proveniente de las cuotas que abone OSDE. Es decir que con 48$ por persona por mes el Estado debe comprar servicios para su atención, lo que implica dejar de lado las políticas públicas preventivas que mencionaba Gollán.

Otro punto que resulta fundamental es comprender que va a haber una transferencia de recursos públicos al sector privado, ya que los servicios se comprarán a empresas de salud.

En los últimos años el presupuesto nacional para el sistema de salud fue disminuyendo: 2,3% del total del presupuesto 2016, 2% en el 2017 y 1,94% en el 2018; lo cual tiene correlato con el desmantelamiento de programas nacionales como REMEDIAR. En ese contexto, cuesta creer que la Cobertura Universal de Salud pueda ser la respuesta a los problemas de salud de la población.

 

El planteo global de la Cobertura Universal

La Cubertura Universal de Salud (Universal Health Coverage, su nombre original) no es un invento argentino, sino que ha sido impulsada globalmente por organismos como la Fundación Rockefeller, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial (BM). El propio DNU incluye en su cuerpo la declaración de la Directora de la OMS, Margaret Chan, donde afirma que “la cobertura universal es el concepto más poderoso que la salud pública puede ofrecer. Es el concepto general que exige soluciones a los mayores problemas con que se enfrenta los sistemas de salud” (23 de mayo de 2012, 65va Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra, Suiza). En la actualidad la OMS, recibe más de un tercio de su financiamiento por parte del sector privado, principalmente la industria farmacéutica, lo cual esclarece el objetivo de esta estrategia y por qué es impulsada mundialmente.

México, Colombia y Chile, fueron algunos de los países que implementaron la Cobertura Universal. La experiencia demostró que esto no garantizaba el acceso a los servicios, medicamentos o tratamientos. En Colombia 5 de las 100 empresas más grandes de seguros de salud, luego de la reforma, pasaron de un capital declarado en 1994 de 1,4 millones de dólares a tener 244 millones en el 2010. Esto fue acompañado por un aumento en las acciones judiciales en el país de las cuales un 25% correspondían a reclamos de los ciudadanos para poder acceder a los servicios de salud.

Gonzalo Basile[2] (Asociación Latinoamericana de Medicina Social), recopilando la experiencia de la implementación de este sistema en países de Latinoamérica enumera varias coincidencias: en ninguno de ellos los servicios lograron cubrir todas las necesidades de la población; son ineficaces e ineficientes para desarrollar estrategias de Atención Primaria de la Salud y para abordar dimensiones preventivas-epidemiológicas. En estos países se profundizó la fragmentación de los sistemas de salud, y se acrecentó la transferencia de capital del sector público al sector privado.

 

¿Hacia dónde vamos?

Al hablar de cobertura, se deja de lado el concepto de derecho del cual es necesario apropiarse para poder defenderlo. El sistema de salud argentino ha sido un ejemplo en el contexto latinoamericano: el enfoque hacia una estrategia de Atención Primaria de la Salud planteaba una posible respuesta a los problemas de salud de la población, desde la promoción y prevención; la participación social y un fuerte compromiso por la equidad y por el derecho a la salud. Este proceso de reforma planteado por el gobierno actual no responde a los problemas de salud de la población, sino que es funcional al sector privado y a sus intereses, que cada día pesan más en la balanza de los funcionarios que priorizan estas reformas sobre la salud del pueblo.

[1]    “Daniel Gollán: Cuando la gente se de cuenta de la estafa, será tarde” por Franco Spinetta.2 de octubre de 2017. Página 12.

[2]    ¿Cobertura o Sistema Universal de Salud?: hacia dónde vamos y quién decide. Gonzalo Basile. Actual presidente de Honor y Coordinación América Latina y El Caribe de Médicos del Mundo. Agosto 2016.

Un comentario sobre “¿Por qué se le dice No a la Cobertura Universal de Salud?

  1. No me parece una solución al sistema de salud pública nacional. Pero tampoco se debe seguir con la inequidad y las desigualdades que hoy se presentan en el sitema de salud. Las administraciones cada vez son peores y vienen de hace muchos años atrás. No hay que olvidarse de la promoción y prevención. Seguimos fomentando la importancia del segundo nivel y no del primero…falta mucho por cambiar

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