El mundo cruje y Santiago no aparece

Rodrigo Adriel Iturriza

Politólogo (UNLaM)

Maestrando en Sociología Política (FLACSO-Ecuador)

 

El planeta observaba con atención la posibilidad de que una de las selecciones de fútbol más importantes del Globo quedara afuera del Mundial de Rusia 2018. No había mejor oportunidad para recordar, para volver a poner sobre la mesa, que Santiago nos falta. Con esa idea, un grupo de activistas-estudiantes, en el marco del partido entre Argentina y Ecuador nos propusimos, desde Quito, poner frente a los ojos del mundo la pregunta que no nos deja en paz.

La desaparición de Santiago despertó reacciones en distintas partes del mundo, en una multiplicidad de niveles. Se pronunciaron organismos internacionales, organizaciones políticas y sociales, distintas personalidades y líderes e, incluso, el hecho se hacía eco en los principales medios de comunicación. El ajuste, como sabemos, no sólo se podía bancar con globos. También necesitaba balas.

Para buena parte de lxs argentinxs que vivimos en Ecuador, por supuesto, la terrible noticia tampoco pasó desapercibida: teníamos un desaparecido en democracia, luego de un operativo de represión a la movilización social. De ahí en más, fue cuestión de tiempo para que maduraran distintas ideas y se sumaran diversos actores para exigir lo urgente: la aparición con vida de Santiago.

Con la fuerza y la convicción de compatriotas de Argentina, Ecuador, Colombia y Venezuela, nos organizamos y salimos. Sabiendo la dimensión cultural y deportiva de tal suceso planeamos dos estrategias: ganar la previa y la tribuna. Días antes, de forma autoconvocada y autofinanciada, con la participación de ciudadanxs, compañerxs de distintas organizaciones sociales y políticas, estudiantes de diversas universidades y activistas de diferentes casas populares –luego de haber organizado una actividad por el mismo motivo a los dos meses de la desaparición- nos juntamos e hicimos esa bandera que tenía que consolidar, al mismo tiempo, un mensaje de presión para el gobierno argentino, de esperanza para familiares, amigos y ciudadanxs y de unidad de todos los sectores sociopolíticos del campo popular y democrático de nuestros países, frente a semejante atropello.

Y el territorio de acción era el necesario: un escenario transnacionalizado ¿Por qué? Porque las nefastas avanzadas neoliberales y neoconservadoras se dan en dicho plano de disputa política. Además de todo lo que pasa en nuestro país, ahí los tienen en el parlamento alemán, presidiendo Brasil y los EE.UU.,  reprimiendo referéndums y llevando al mundo a conflictos que sólo financian sus intereses.

En la previa, nos pusimos al borde de la calle. Vino la fuerza pública del Municipio. Nos dijeron que nos teníamos que ir. Les dijimos que no. Contestaron que iban a enviar policías. Respondimos, otra vez, que no nos íbamos a mover. Y así, por un rato, nos quedamos sosteniendo la bandera que posicionaba la pregunta: “¿dónde está Santiago Maldonado?” Las caras de sorpresa, las fotos y los gestos de aprobación crecían a cada rato.

22405485_10213850802521329_2639120317862053148_n

Mientras tanto unxs compañerxs repartían volantes contando los hechos y otros se acercaban a la gente para sacarse una foto con la imagen de Santiago. Pero claro, como somos locales en todas partes, no pasó mucho tiempo hasta que aparecieron varias decenas de hinchas argentinxs cantando por la avenida 6 de Diciembre, alentando a la selección. Nos miramos algo preocupados la verdad, porque en la época de la posverdad algunxs argentinxs ponen en duda lo sucedido. Pero, nos equivocamos: pueblo y fútbol constituyen una unidad indivisible. Apenas nos vieron, vinieron con nosotrxs y al canto de “Olele, olala, preguntan por Santiago ¿Santiago dónde está?”, nos abrazamos, y caminamos juntxs al estadio.

22406137_10213850802961340_4105689489203694393_n

Preocupadxs por las dimensiones y el mensaje de la bandera, la hicimos de tal forma de poder desarmarla y entrarla por partes. No fue necesario. Entramos, esperamos, y, con la excelente predisposición de la tribuna, cuando sonó el himno nacional levantamos el trapo y el mundo entero recordó que en la Argentina de Macri, Santiago sigue sin aparecer. Ni siquiera los medios oficialistas pudieron obviar lo que pasaba. Si ellos no prestan las pantallas que les concedimos, estaremos dispuestxs a desbordarlas, porque la materialidad en la que sucede la vida es nuestra y la conocemos mejor que ellos. Sabemos dónde, cuándo y cómo.

En fin, más allá del lugar en el que estemos, de las tradiciones que nos hayan convocado a participar en la arena política, de las distancias, no podemos quedar inmóviles. Es imperioso estar activxs en todas partes, mostrando a todxs lxs que podamos lo que pasa en nuestro país y apoyar las iniciativas emancipatorias de los pueblos hermanos. No podemos obviar lo que pasa en Argentina ni en el mundo. La única alternativa es mantenernos juntxs, unidxs, organizadxs y conectadxs, porque las restauraciones son feroces, avanzan de forma global y toman vidas en el trayecto. El territorio, es cualquiera que se nos presente.

IMG-20170929-WA0003

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s