Crisis electoral en Honduras

Por  Laura Palmese*

Han transcurrido 10 días desde que Honduras celebró sus elecciones generales para Presidente de la República. La ilegalidad de la reelección, la falta de transparencia y la declaratoria de un estado de sitio opacan el proceso electoral.Todavía no hay resultados oficiales.

El pasado domingo 26 de noviembre, la ciudadanía hondureña acudió masivamente a las urnas. A pesar de que había sido la costumbre en procesos electorales anteriores, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) no amplió el horario y se cerraron al público las Mesas Electorales Receptoras (MER) en punto de las cuatro de la tarde. Todavía varixs ciudadanxs se encontraban haciendo fila para poder entrar a votar, y este derecho les fue negado. Una vez cerradas las MER, empezó el suplicio. A las siete de la noche, a falta de una comunicación oficial, un ex funcionario del actual gobierno y coincidentemente propietario de una empresa de encuestas públicas acudió a un programa de televisión con resultados de encuestas “de boca de urna”. Este ex funcionario explicó que el “voto rural” le daría la ventaja, por supuesto, al candidato oficialista.

Cumpliendo con su promesa, minutos después, Juan Orlando Hernández, presidente actual de Honduras y candidato por el Partido Nacional (del ala conservadora) se declaró ganador frente a una audiencia de militantes de su partido. Había anunciado el día anterior que desde el mediodía la tendencia sería clara y contundente a su favor. En otro punto de la ciudad capital, Tegucigalpa, el candidato presidencial de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, Salvador Nasralla, anunció que el recuento interno de votos le favorecía y que en breve el TSE estaría oficializando los mismos resultados.

Pero el TSE no anunció los resultados parciales sino hasta la madrugada del día siguiente, lunes. Y presuntamente lo hizo sucumbiendo a presiones de la Misión de Observadores de la Unión Europea y de la Organización de Estados Americanos (OEA). Con más de un 60% de las mesas escrutadas, Salvador Nasralla ganaba con cinco puntos porcentuales, una tendencia que uno de los magistrados del TSE calificó de “irreversible.” Después sería desmentido por sus compañeros,pues faltaba el recientemente famoso y determinante “voto rural.” De los principales escépticos, hay que resaltar al presidente del Tribunal, David Matamoros Batson, un reconocido militante del Partido Nacional, y autor de la frase épica de las elecciones: “esto no se acaba hasta que se acaba”.

Huele a fraude

El TSE reanudó el conteo de votos algunas 10 horas después, frente a una multitud de opositores a la dictadura que salieron a las calles y ya celebraban el gane de Nasralla. Empezaron a llegar las 5,174 actas de las MER faltantes y la brecha entre Nasrallay Hernández empezó a achicarse rápidamente. Tres días y alrededor de 4,000 actas después, la tendencia irreversible se revirtió: Hernández ahora ganaba por poco menos de un punto.

Fue entonces cuando“se cayó el sistema”. La explicación fue que se agotó el espacio de almacenamiento de los equipos del TSE, que fue aparentemente incapaz de prever dicha situación. Cuando se reanudó la transmisión de datos, Hernández siguió “ganando” hasta lograr una ventaja de poco más de un punto. Tres departamentos rurales (Lempira, Intibucá y La Paz) fueron determinantes en cambiar la dinámica de la votación, al punto que el Magistrado Batson afirmó que donde más votan ciudadanxs es en Gracias, Lempira, de donde es oriundo el presidente Hernández. Esto fue una aseveración en extremo alejada de la verdad, y otra de las frases de Batson para la historia. La población de los núcleos urbanos ahora resultaba inferior a la de las zonas rurales.

Durante ese tiempo, las manifestaciones nunca se interrumpieron e incluso se intensificaron en multitud. Pero a partir del jueves, misteriosamente, se reportaron saqueos a negocios particulares. A pesar del amplio despliegue de fuerzas policiales y militares en las calles, los videos de los saqueos no muestran presencia de estos elementos de seguridad en los sitios saqueados. Parecía que los saqueos eran “de compadre hablado”, como se dice en Honduras. Parecía además que estas fuerzas públicas solamente estaban encargadas de reprimir a los manifestantes con gases lacrimógenos, toletes y balas. De hecho, producto de la represiónse reportaron varios muertos y heridos, incluyendo niñxs y mujeres embarazadas.

La noche del viernes, el gobierno hondureño decretó un estado de sitio y la suspensión de garantías constitucionales, con un toque de queda de seis de la tarde a seis de la mañana por los siguientes diez días. El presidente-candidato Hernández no firmó el decreto, pues hasta el momento había tácitamente renunciado a sus funciones presidenciales para enfocarse en su proyecto continuista. Poco después de la publicación del decreto, apareció en televisión nacional aclarando que las acciones se estaban tomando en respuesta al pedido de varios sectores de la sociedad y como consecuencia de “los acontecimientos de los últimos días y especialmente los saqueos”. El toque de queda empezó el viernes a las diez de la noche; el uso de la fuerza por elementos policiales y militares excede cualquier descripción escrita. Una compilación de videos se encuentra disponible en la web con el título de “viernes negro.”

El sábado, el TSE convocó a las misiones observadoras y a representantes de los dos partidos con mayor cantidad de votos a un escrutinio especial de actas con inconsistencias. La Alianza de Oposición contra la Dictadura no se presentó a dicho escrutinio, y en su lugar, presentó una nota demandando 11 condiciones. A estas alturas, tanto la Alianza como el Partido Liberal, el tercero en el conteo de votos, habían escrutado independientemente del TSE las actas que les habían sido transmitidas por sus representantes en las MER, y no estaban convencidos por los resultados que publicaba el Tribunal. La población, consciente de por quién votó, tampoco estaba de acuerdo.

Entre otros pedidos, la Alianza solicitó al TSE que se escrutaran públicamente todas las actas que habían revertido la tendencia inicial, contra todo pronóstico estadístico. Además, solicitaron que en el escrutinio participara también el Partido Liberal, petición que fue tajantemente rechazada por el TSE.

El domingo, el escrutinio especial se realizó de todos modos. Al respecto la Misión Observadora de la OEA, emitió un comunicado cuestionando fuertemente el proceso y declarando que existen motivos para dudar de la integridad del conteo. En respuesta, el Tribunal ha vuelto a posponer la declaratoria oficial, ampliando el plazo dos días más.

Sobre la reelección

Por primera vez en la llamada historia democrática de Honduras – desde la Constitución Política de 1982 al menos –en las papeletas electorales, figuraba el actual presidente comocandidato a la presidencia. La Constitución hondureña prohíbe la reelección, calificando como delito imprescriptible de traición a la patria el siquiera promoverla. Esto lo hace a través de artículos pétreos, es decir, irreformables a menos de que exista una nueva Asamblea Nacional Constituyente. No ha habido una Asamblea Nacional Constituyente desde 1982 pero esto no impidió que Hernándezfuera inscrito como candidato por el TSE. Su cruzada por permanecer en el poder a como diera lugar incluyó un golpe técnico a la Corte Suprema de Justicia cuando era presidente del Congreso Nacional en 2012, removiendo de su cargo a 4 de los 5 magistradxs de la Sala Constitucional. Lxs nuevxs magistradxs asignadxs, luego emitirían una sentencia de declaratoria de inconstitucionalidad de la Constitución.

La declaratoria en mención se refería, evidentemente, al tema de la reelección. Y es que, un ex presidente de Honduras presentó un recurso de amparo ante la Sala Constitucional, diciendo que su derecho político de ser electo estaba siendo violentado al no permitírsele optar a la presidencia nuevamente. Por razones del destino, diputados del Congreso Nacional, curiosamente de la Bancada Nacionalista, presentaron también ante la misma Sala Constitucional un recurso de inconstitucionalidad de las disposiciones constitucionales que según sus dichos violentan el derecho de la libre expresión y del pensamiento – al calificar como delito de traición a la patria el promover la reelección. La Sala, en aras de la celeridad procesal, acumuló ambas peticiones y resolvió declarar inaplicables los artículos constitucionales en cuestión. El ex Presidente peticionario, que, dicho sea de paso, ahora cumple pena de casa por cárcel por el afamado fraude de la FIFA,no se presentó a las elecciones, ni planeaba hacerlo. Quien lo hizo fue Juan Orlando Hernández.

¿Cuál es la ruta?

Lastimosamente para Hernández, la potestad de permitir la reelección le pertenece al Soberano. El pueblo acudió masivamente a las urnas a materializar a través del voto el viral #fuerajoh. El presidente Hernández debe aceptar estos resultados y el TSE debe oficializarlos. Esta es la única salida a la crisis electoral que vive Honduras. Por mientras, pregúntale a unx hondureñx: ¿Cuál es la ruta?

 

*Abogada y activista hondureña especialista en derechos humanos

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