¿Ajuste, xenofobia o ambas?

Por Eva Morales Guido

Hace apenas unos pocos días volvió a la agenda política y mediática la discusión acerca del arancelamiento de prestaciones de salud y educación a los extranjeros, pero puntualmente el discurso se concentró en extranjeros provenientes de nuestro país hermano Bolivia.

La discusión surge por un proyecto de Ley provincial impulsado por el ministro de Salud de la provincia, Gustavo Bouhid, enmarcado en el nuevo Plan Estratégico de Salud que plantea una serie de cambios en la atención de la salud dentro de la provincia de Jujuy.

Desde el gobierno nacional, Marcos Peña, Jefe de Gabinete, planteó que “la posibilidad de que esto se debate en el Congreso y se pueda dar un marco general para todas las provincias podría ser algo que nosotros veríamos con buenos ojos”, además de remarcar que “es un error muy bajo querer asociar esta discusión a cualquier vinculación de xenofobia o discriminación”.

Sin embargo, varios de los funcionarios que salieron en los medios a justificar esta medida aseguraron que no existen datos concretos acerca de cómo influye en el presupuesto en salud la atención a extranjeros no residentes, por lo tanto, el discurso; además de erróneo, es xenófobo y discriminatorio.

Los números no mienten

La realidad es que en materia de salud, es díficil conocer datos concretos sobre la población que se atiende en el sistema público, en este caso en la provincia de Jujuy, como para poder disernir si lo que dice  su Gobernador, Gerardo Morales (Cambiemos), es un realidad concreta o un discurso racista.

Un informe de Fundación Soberania Sanitaria, muestra que en el año 2016 en nuestro país hubo 728.035 nacidos vivos, solo 219 (un 0,03%) era hijos de madres con residencia en el extranjero.

Durante ese mismo año, en la provincia de Jujuy se registraron 12.681 nacidos vivos en establecimientos públicos, de los cuales sólo 56 tenían madres con residencia fuera del país, es decir que solo un 0,44% del total de los nacidos vivos de esa provincia.

Puntualmente en el Hospital Uro, en la Quiaca, durante el año 2017 se atendieorn en la guardia 28.084 personas, de ese total 26.001 fueron personas con documento argentino, 1.848 de Bolivia (6,5%)  y los 235 restantes de otros países (0,8%).

Por otro lado, de los 47.147 egresos hospitalarios de la provincia, sólo 132 personas (un 0,29%) tenían residencia habitual en el extranjero.

Los número son concretos, la atención a extrajeros sólo podría tener un impacto mínimo en el sistema de salud, tanto provincial como nacional, por lo tanto creer que el extrajero es el culpable del desfinanciamento de nuestra salud pública es un discurso que intenta esconder el verdadero problema que atraviesa nuestro sistema: la cobertura universal de salud y el camino a la privatización.

Tratando de justificar el gasto de salud en la atención a los extranjeros, Morales aclaró que “la emergencia estará cubierta para toda persona humana, como una cuestión de garantía de derechos humanos, pero a lo que no estamos dispuestos en Jujuy es a seguir sosteniendo trasplantes y cirugías de alta complejidad que en otros países se pagan”. En la Argentina, el INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante) establece en su normativa que “podrán inscribirse en lista de espera para trasplante de órganos y/o tejidos cadavéricos, aquellas personas que posean ´residencia permanente´ en Argentina, formalmente otorgada por la Dirección General de Migraciones, no encontrándose incluidos en la lista de espera de su país de origen”. Por lo tanto, los argumentos del funcinario vuelven a ser falsos y refutables, ya que la provincia de Jujuy no cuenta con un equipo de cirugía como para poder realizar trasplantes de órganos.

El gobernador continuo justificando que en muchos casos, “se trata de una derivación diaria a la provincia de Jujuy por tratamientos carísimos como los oncológicos”, sin embargo el Banco Nacional de Drogas Oncológicas del Ministerio de Salud de la Nación establece como requisito de admisión para la provisión gratuita de medicamentos oncológicos la presentación del Documento Nacional de Identidad (DNI) del paciente y de quien retira el medicamento, por lo tanto los dichos del Gobernador acerca de que la provincia costea los tratamiento oncológicos de extranjeros no residentes es también falso.

Desde la inscontitucionalidad hasta la privatización

Nuestra Constitución establece que “los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano”, además de que “no están obligados a admitir la ciudadanía, ni a pagar contribuciones forzosas extraordinarias”. Sin embargo Morales insiste en defender su discurso racista argumentando que “No estamos rompiendo ningún principio de igualdad porque los argentinos pagamos impuestos y por eso es que recibimos la atención de la salud”. Los extranjeros residentes contribuyen al presupuesto nacional de la misma manera que los residentes argetinos, mediante el pago de impuestos, desde un impuesto municipal hasta el IVA en la compra de una bebida.

La  Ley 25871 de Migraciones establece que “No podrá negársele o restringírsele en ningún caso, el acceso al derecho a la salud, la asistencia social o atención sanitaria a todos los extranjeros que lo requieran, cualquiera sea su situación migratoria”, lo que plantea este proyecto de ley contradice este artículo asi como tambíen nuestra Constitución Nacional. También vale aclarar, que la falta de DNI no constituye un impedimento para la atención médica, sin embargo, bajo la nueva Cobertura Universal de Salud, impulsada por un DNU en el año 2016 por el presidente Mauricio Macri, uno de los requicitos para acceder al sistema de salud va a ser un poseer un carnet para aquellos que esten dentro de la Cobertura y no posean Obra social ni prepaga.

Rodolfo Rubinstein, Ministro de Salud de la Nación, se manifestó a favor de debatir el cobro a la atención médica a los extranjeros no residentes en el país, el funcionario aclaró que si la cuenta no la paga el usuario, que así debe ser con la salud pública, la paga el estado nacional, el provincial, municipal o las obras sociales. Es fundamental que comencemos a debatir cómo se financia la salud pública”. La Cobertura Universal de Salud, implementada en varias provincias, y en vías de implementarse tambíen en Jujuy;

es financiada por un aporte de 8.000 millones de pesos del Fondo Solidario de Redistribución, que se conforma con el 15% de los aportes que hacen los trabajadores a las obras sociales. Otra parte del financiamiento es costeada por OSDE (Organización de Servicios Directos Empresario) por 8.500 millones de pesos que abonará al Estado por una deuda pendiente en 120 cuotas. Si hacemos algunas cuentas, seria 48$ por persona por mes el Estado debe comprar servicios para su atención, así va a financiarse nuestro sistema de salud.  La suma, fue dispuesta “por única vez”, como afirma el DNU, lo cual nos permite dudar acerca de la continuidad de esta estrategia y las formas de financiamiento a futuro, pensando en el Estado se correría cada vez más, dejando a las Provincias y Municipios a costa de la financiación. Eso le da pie a Morales para decir, con seguridad que “al sistema de salud lo pagamos desde el gobierno de la provincia, así que nosotros vamos a cobrarles el seguro”.

El viejo enemigo foráneo

La discusión sobre el arancelamiento de la salud y educación a los extranjeros vuelve a instalarse, pero con una realidad diferente. Nuestro sistema de salud se encuentra en camino a la privatización, la CUS implica una transferencia de recursos del sector público al sector privado, ya que las prestaciones de servicios van a ser compradas a empresas privadas, de esta manera los pacientes van a tener que pagar con gasto de su bolsillo las prestaciones que se encuentren por fuera de esa Cobertura, para Morales los primeros en pagar tiene que ser los extranjeros.

Mientras  los medios de comunicación arman debates binarios e intencionados, a favor del arancelamiento a los extranjeros, el gobierno avanza con sus políticas neoliberales, no sólo en materia de salud. No se pueden plantear una discusión cuando ni siquiera se conocen los datos concretos ni cómo la atención a extranjeros no residentes impacta en la salud pública, la intención discursiva es culpar a los extranjeros de la falta de presupuesto en salud, cuando son en realidad nuestros propios gobernantes quienes realizan los ajustes. Y esta fiesta del macrismo, los invitados somos cada vez menos.

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