Cuando lo que no pasó se hace posible

Por Daniel G. Rossetti

Lo que no ocurrió, no va a pasar. Pero, como herramienta de análisis, lo contrafactual puede ayudarnos a entender y visibilizar los hilos del velo histórico que ocultan los mecanismos de la política nacional. Más aún si nos servimos de lo que sí ocurrió con los procesos nacional populares latinoamericanos, en una región que se desarrolla históricamente como si fuese un solo bloque.

El 22 de noviembre de 2015 los resultados electorales dieron un corte al proceso iniciado en mayo de 2003. La derecha argentina había decidido organizarse para retomar el poder y la alianza Cambiemos le gana la segunda vuelta electoral al Frente Para la Victoria (FPV). La oligarquía local retornó al gobierno por medios de los votos y por primera vez sin ocultarse en la simbología de un partido popular (Menem en la década de 1990), tampoco detrás del fraude (la década infame de 1930). En elecciones libres e igualitarias con amplia participación popular (dejando atrás el voto digitado anterior a la ley Sáenz Peña) y sin recurrir a prácticas violentas de asalto al poder, se apropió para sí del concepto de “derecha democrática”.

El FPV sin poder salir del laberinto de tener a la figura política más importante del país y una de las referentes de la región que no podía postularse nuevamente a la presidencia, pone como candidato al político que se comportó fielmente durante el período Kirchnerista y que tenía mejor imagen en las encuestas. Daniel Scioli representaba las formas correctas que, desde los medios de comunicación concentrados, le desconocían a Cristina Fernández. Su compañero de fórmula, Carlos Zannini, era presentado como el control de la presidente dentro de la estructura de gobierno en caso de que ganara Scioli.

Pero Scioli no ganó. Ganó Mauricio Macri en un momento donde las oligarquías regionales se lanzaron a tomar el poder gubernamental con cualquier método que estuviera a su alcance. A partir de estos hechos de la realidad, proponemos hacer el ejercicio de pensar que hubiera pasado si la fórmula Scioli – Zannini hubiera resultado electa. Comparándola con los países dónde los procesos nacional populares hicieron la diferencia en la comunidad de las naciones latinoamericanas intentaremos descubrir como se suceden las oleadas históricas.

Primer escenario: Brasil y las instituciones al servicio del poder fáctico

Luego de la sensacional transferencia de recursos a los sectores postergados, algunos de los recién ingresados a la siempre dudosa definición de clase media, olvidaron de dónde vinieron luego del fracaso de Fernando Henrique Cardoso y debilitaron al Partido de los Trabajadores (PT) en la elección de 2014, que dejó triunfante en segunda vuelta a la presidente Dilma Rousseff con una pequeña diferencia sobre el candidato del poder fáctico Aécio Neves. Esto habilitó el avance desde las instituciones a eliminar todo rastro del PT de la historia brasileña. El juicio político totalmente amañado, sin pruebas y con el apoyo e impulso de los medios de comunicación dejó en el gobierno a Michel Temer, quien tiene más puntos de contactos con los hechos atribuidos a Dilma que la propia ex presidente. El juez Sergio Moro, el gran cruzado contra la sucesión del PT en el gobierno, acusó y sentenció en un juicio con muchas irregularidades a Lula Da Silva al punto de llevarlo al borde de que no pueda competir en las elecciones del próximo año, vedándole el camino a través del poder judicial y no por la multitud de voluntades brasileñas.

Ahora traslademos esta operación a nuestras tierras. El avance sobre los funcionarios de la administración Kirchnerista, la destitución de Julio De Vido en un proceso de desafuero más que amañado, y la encarcelación preventiva de ex funcionarios puestos a derecho, permite el despliegue de la imaginación y realizar una comparación respecto de lo que hubiese resultado si Daniel Scioli habría llegado a la presidencia. Al comienzo de la gestión Cambiemos se deslizaron algunas operaciones periodísticas judiciales sobre el ex gobernador bonaerense que no llegaron a mayores (“La justicia analiza si anula el sobreseimiento de Scioli por sus bienes” en La Nación, 21 de febrero de 2016, como botón de muestra) y un nuevo acoso cuando se candidateo a diputado (recordemos la ausencia del ex candidato presidencial en la votación por la ignomiosa  Reforma Previsional, la subjetividad corre absolutamente por parte de este cronista) abren la posibilidad de pensar que el acoso sobre él sería tal que, cualquier herramienta constitucional a medida, podría ser utilizada por la corporación judicial, la complicidad mediática concentrada y los sectores especulativos financieros, que con la ganancia que obtuvieron luego de la maniobra “dólar futuro” y la devaluación comandada por el actual ministro de energía, Juan José Aranguren, deja en evidencia que están dispuestos a hacer todo lo que haga falta para recuperar lo que creen propio.

Poco cuesta imaginar, entonces, que si de haber salido presidente electo en segunda vuelta, la institucionalidad democrática estaría en manos de la corporación judicial al servicio del poder económico financiero concentrado, con el aval propagandístico de los medios concentrados, voceros de estos grupos.

La actitud frente a Lula del juez Moro es comparable con el comportamiento del inefable Bonadío. El otrora operador de Carlos Corach y guerrero incansable en la batalla contra el populismo es la imagen especular del accionar de la corporación judicial carioca. En su frenética avanzada contra la senadora Cristina Fernández, para evitar qué, ante las inevitables consecuencias del modelo neoliberal, sea imposible que no resurja como la cristalización de la esperanza de los sectores postergados y en la memoria de los que accedieron a mejores condiciones de bienestar durante su administración (y que hoy se ve cada vez más alejada) responde a las necesidades de la “nueva derecha”.

Mirando las similitudes de las reformas en los sistemas laborales y previsionales en ambos países junto con el intercambio de elogios entre los presidentes, queda claro que el programa de la oligarquía (pocos con poder) se debe cumplir sin demasiado apego por las formas institucionales. Instituciones de las que se apropiaron al punto de corromperlas tan profundamente que modificaron su naturaleza conceptual teórica.

Segundo escenario: Ecuador y la disyunción entre presidente, vicepresidente y modelo.

La Revolución Ciudadana, como se conoce al proceso ecuatoriano comandado por Rafael Correa, en vez de haber seguido por el camino de acortar la brecha en la distribución de la riqueza, se fracturó ante la actitud negociadora del presidente Lenin Moreno con la clase dominante ecuatoriana y el encarcelamiento de su vice, Jorge Glas. El ex presidente salió a respaldar públicamente abandonando su retiro en Europa ante la inminencia del ataque al proyecto político de la revolución.

El pulpo Odebrecht, del que podemos sospechar que es el caballo de Troya en los gobiernos latinoamericanos, qué ante la necesidad de presión a un gobierno popular, despliega sus tropas para que salgan a la luz las relaciones entre la obra pública, funcionarios públicos y la matriz invariable de empresas con la capacidad de realizarlas. Con la anuencia de la corporación judicial, se dirige el ataque quirúrgico hacia el funcionario que quiera destituirse.

Tanto Lenin Moreno como Jorge Glas fueron vicepresidentes de Correa, pero llamativamente, las denuncias solo recayeron sobre quien mantenía las relaciones más fuertes con el proyecto político que mejoró las condiciones de los sectores más vulnerables con los recursos de los más privilegiados, recordemos la resistencia ante el impuesto a la plusvalía, que gravaba a las propiedades que aumentaron su valor por las obras públicas realizadas en el sector dónde se hallaran ubicadas.

Cambiemos los nombres para el caso argentino. El ala más progresista del FPV miró con desconfianza la postulación del ex gobernador de Buenos Aires, recordemos la manifestación de Carta Abierta que ponía sus reparos. La presión de las encuestas impuso el nombre de Scioli, ninguno de los otros candidateables tenía la imagen positiva del bonaerense y era al que mejor miraba el grupo de poder fáctico. La elección de Carlos Zannini fue enseguida denunciada por la corporación periodística como el hombre de control del kirchnerismo dentro de la administración futura.

Estos datos nos permiten hacer la comparación contrafáctica en nuestras pampas. Scioli podría haber negociado con los sectores concentrados ante la amenaza del poder judicial empujado por los sectores concentrados de la economía y al ceder ante esta presión. Carlos Zannini, sería el fusible que se sacrificaría en pos de los objetivos del poder real. La prisión preventiva a la que lo sometió el Juez Bonadio por la amañada causa del memorándum con Irán y sus contactos con la causa Nisman , dan cuenta que no es tan descabellada la teoría de la persecución del ex candidato a vicepresidente, más aún luego de su liberación dictada por la cámara del Tribunal Oral Federal N°8, dejando en evidencia la operación “doctrina Irurzun” (encarcelar por los contactos residuales que podrían entorpecer la investigación).

El proyecto por una nueva configuración regional

Las declaraciones del jefe del bloque de diputados de la Alianza Cambiemos, Nicolás Massot, que dejo caer casi como un descuido que la sucesión de la actual administración sería por un “peronismo reciclado”, evidencia la esperanza de la derecha autóctona de parecerse a Chile. Puesto como un ejemplo desde los sectores neoliberales, el sexto país más desigual de la región mantiene una sucesión presidencial que cambia de nombres sin que nada cambie. La alternancia presidencial, algo tan deseado por los sectores conservadores locales, no modifica ninguna de las medidas de fondo en el proyecto del 10% de la población que tiene 27 veces más recurso que el 10% más postergado. El peronismo renovador o el peronismo federal son la esperanza blanca de quienes hoy sostienen a la Alianza Cambiemos y no dudarán ni un segundo, en retirar su apoyo para seguir manteniendo sus privilegios, otorgando un manto de legitimidad a nombres como Pichetto, Urtubey, Massa o cualquiera que se muestre más distinto del proceso kirchnerista que al de Cambiemos.

Si todo esto falla, Honduras y su fraude electoral muestran un camino alternativo a cortar con las intenciones del populismo de llegar al poder. La ignominiosa elección de Juan Hernández Alvarado, con actos de represión contra las manifestaciones populares, que dejó un saldo de 23 muertos, revela que ante la necesidad de mantener el status quo, la pérdida de la vida de los ciudadanos y ciudadanas es apenas un daño colateral.

Los hechos que terminaron con la destitución en Perú de Pedro Pablo Kuczynski (PPK) por casos de corrupción con contactos por la inefable Odebrecht, es la evidencia que no hay compromisos de hierro con los dirigentes y que pueden ser fusibles intercambiables con tal de que no se afecten sus intereses.

La “nueva derecha” tiene un plan de gobierno que no está dispuesta a resignar. Las crisis de principio de siglo que abrieron las puertas a los gobiernos nacional populares deben quedar como una anomalía que no debe repetirse. Para este sector ser democrático alcanza con tener elecciones regulares con participación ciudadana que formatean desde sus aparatos de propaganda. Hoy desde los medios tradicionales de comunicación hasta las redes sociales están contaminadas por la ideología que lucha por sostener su hegemonía. Solo la resistencia de los sectores populares puede limitar el avance la “nueva derecha democrática”, que de nueva y democrática tiene mas bien poco, pero les sirve para mostrarse como paladines de la representación de los intereses de las naciones, que les son propios desde que implantaron el nuevo pacto colonial después de la constitución de los estados nación del siglo XIX.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s