Elecciones en la UNLaM: Camino a la democratización universitaria

por Facundo Ariel Pajon[1]

INTRODUCCIÓN: ¿Qué es un régimen democrático?

Desde los orígenes de las sociedades occidentales, los filósofos y pensadores han debatido y reflexionado sobre la mejor y más eficiente forma de gobierno. Con el advenimiento de la modernidad, el mundo Occidental pareció coincidir en que el fin de las Monarquías hereditarias -con procedencia “divina”- había finalizado. Otorgándole mayor legitimidad a aquellos regímenes políticos basados en la elección popular, denominados democráticos.

 Los regímenes democráticos han sido definidos a lo largo de la historia, por diferentes teóricos y cientistas políticos. Sin lugar a duda, el régimen democrático liberal, ha sido el régimen predominante vinculado al “buen gobierno” de la modernidad. De este modo, autores como Adam Przeworski[2] sostienen que este tipo de regímenes, “son producto del avance del capitalismo y el desarrollo de los países occidentales” (Przeworski, 2005). Por otra parte, autores como el politólogo sueco Staffan Lindberg, argumentan que es necesaria la medición de los tipos de regímenes, para poder clasificarlos y diferenciarlos entre: regímenes democráticos y regímenes no-democráticos (Lindberg, 2014). En ese sentido, Lindberg distingue cinco (5) componentes de análisis, que se corresponden con los regímenes democráticos. Estos son:

  • Los componentes electorales: Elecciones libres, abiertas y competitivas.
  • Los componentes liberales: Protección de los derechos individuales; libertades constitucionalmente definidas; límites al poder ejecutivo.
  • Los componentes participativos: Medición de la participación activa del ciudadano; medición de las formas de participación política no electoral.
  • Los componentes deliberativos: Decisiones políticas adoptadas en búsqueda del bien público; diálogo informado, respetuoso y razonable en todos los niveles.
  • Los componentes igualitarios: Sostiene que las desigualdades materiales e inmateriales inhiben las posibilidades de los derechos; distribución equitativa de los recursos, educación y salud, fomenta a la igualdad política.

Entre los argumentos de Przeworski y Lindberg, puede observarse que los valores del liberalismo y del capitalismo se complementan en la modernidad para la concepción de un régimen democrático. Las elecciones libres, igualitarias y competitivas; son parte clave en la actual concepción de una democracia liberal. Tanto la pluralidad y como la flexibilidad en la participación son -junto a los mecanismos de control- los principales factores que reducen la concentración de poder y la conformación de regímenes tiránicos o no-democráticos.

¿Qué sucede en la UNLaM?

1.1. Breve análisis histórico.

La Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) es una institución académica fundada en 1989 (28 años). Desde su inauguración, la conducción de la Universidad ha estado en manos de pocas -y repetidas- personas. Narra la revista del Diario la Nación (del 3 de agosto del año 2008[3]), que el actual rector -el Dr. Daniel Martínez- tenía “un sueño único”, que el Municipio de La Matanza “contara con una Universidad propia”. Fue así como en el año 1989, el Senado de la Nación aprobó su inauguración, tras la presentación del proyecto de ley promovido y firmado por el mismo Martínez. Desde 1999, 19 años, la conducción de la UNLaM se encuentra en sus manos.

No obstante, las elecciones en la Universidad se realizan formalmente cada 6 años. Es decir, que hace cuatro períodos consecutivos (que finalizará en el año 2023). Es decir, que la alternancia, no es una variable común dentro del Poder Ejecutivo de la UNLaM. Sin embargo, esto no ocurre sólo en los altos mandos institucionales. También, el caso del Centro de Estudiantes es “particular”. Desde los inicios de la Universidad, la Liga Federal Universitaria (LFU) gobierna los destinos de los miles de estudiantes que asisten diariamente a la UNLaM[4]. Pero la ausencia de alternancia, tras 28 años, no es el único problema evidente en el régimen universitario.

1.2. El régimen político y la Universidad.

En nuestro país, las universidades son autónomas y autárquicas. Autónomas, porque eligen su propio sistema de representación política; y autárquicas, porque se financian a sí mismas. No obstante, el Estado nacional, asegura a las universidades públicas, mediante la Ley 24.521 y la Ley 20.654, su financiamiento y funcionamiento sin que éste se traduzca en una dependencia política del gobierno de turno. Ahora bien, suele ocurrir que las universidades creadas durante determinados procesos políticos adopten una orientación similar, al gobierno que les dio vida. Pero ese es tema que se analizará en otro artículo.

Volviendo al caso de la UNLaM, cabe decir que ha adoptado para sí una forma de representación democrática. En ese punto, no sólo la conducción de la universidad no ha tenido alternancia en más de 19 años, sino que además lo mismo sucede con la representación estudiantil. Donde la comunidad de estudiantes no tiene representatividad por facultades o departamentos -como suele verse en la mayoría de las universidades a nivel nacional- sino que, por el contrario, posee un único claustro y centro estudiantil en toda la UNLaM que debe representar al total de estudiantes.

Lamentablemente, no puede establecerse con exactitud la fecha en la cual la LFU comenzó a dirigir los destinos de los miles de estudiantes que asisten en la UNLaM, debido a que la información es escasamente pública y de fácil acceso. No obstante, a raíz de datos obtenidos -gracias a la Internet y a las redes sociales- pueden inferirse algunas características del comportamiento electoral dentro de la UNLaM, tanto para claustro estudiantil y como para centro de estudiantes.

        1.3. Los componentes democráticos y el sistema electoral en la UNLaM

Acorde a la extensión y el propósito del presente artículo, se harán énfasis en el primer componente democrático mencionado por Lindberg: el componente electoral. En el mismo, se menciona la necesidad de que las elecciones celebradas en cualquier régimen democrático sean abiertas, libres y competitivas. De este modo, analizando los resultados electorales de los comicios estudiantiles que van del año 2006 al año 2018, pueden observarse los siguientes datos.

En cuanto a la apertura de las elecciones, cabe destacar que los requerimientos para que las fuerzas políticas puedan presentarse y competir, son muy elevados. Siendo en el 2018 del 2.5% para centro de estudiantes y del 5% para claustro estudiantil. Siendo necesario, en caso de las candidaturas nacionales el 2% de del total del padrón para poder participar, y sólo 4000 afiliados en distritos electorales que posean más de 1.000.000 de habitantes (el 0,004%) para poder inscribir un partido político que pueda conformar un frente -o no- y competir en las urnas.

En tanto a la competitividad, del año 2006 al año 2016, la Liga Federal Universitaria mantuvo un voto promedio mayor al 70% (73.9%, exactamente)[5]. Compitiendo siempre en un sistema multipartidista moderado (de 3 a 5 partidos políticos en competencia) en lo formal, aunque en términos del italiano Giovanni Sartori, sería un sistema unipartidista ya que existe un único partido que, sin necesidad de coalición, hegemoniza el voto. No obstante, en el año 2018, la LFU produjo su peor performance en 12 años, obteniendo el 60,65% de los votos mientras que la segunda fuerza (Estudiantes Autoconvocados) logró obtener el 13,67%.

Por último, respecto a la libertad con la cual se desenvuelven los partidos estudiantiles aspirantes a competir las elecciones del centro, puede alegarse que, pese a las denuncias de persecución, hostigamiento y proscripción política, por parte de sectores radicalizados; se ha visto en los últimos años un desenvolvimiento sin mayores atenuantes por parte de las fuerzas estudiantiles que militan en la universidad, sin proscripciones ni prohibiciones de facto. La observación puede recaer en las solicitudes y trabas burocráticas para disponer de la utilización de los espacios públicos, que si bien pueden ser vistas -por algunas facciones- como formalismos legales que cercenan la libertad de expresión, no prohíben ni censuran las expresiones políticas e ideológicas de las agrupaciones estudiantiles.

Síntesis y consideraciones finales.

Como se sostuvo en los párrafos anteriores, las elecciones son competencia fundamental en todo proceso y régimen democrático. Cualquier tipo de falencia en su normal funcionamiento, puede alterar los tres axiomas fundamentales de toda democracia liberal (abiertas, libres y competitivas).

Los datos y la información relevada, permite inferir que el régimen democrático de la UNLaM posee falencias. En esta ocasión, las elecciones periódicas no cumplen con todos los componentes de transparencia adjudicados a las instituciones que adoptan estos regímenes políticos de representación. Andreas Schedler, habla de autoritarismos electorales, en los casos donde las fachadas institucionales funcionan como si respetaran las reglas y los mecanismos democráticos, pero sistemáticamente es el mismo partido hegemónico que obtiene la victoria, cuasi sin competencia[6].

Sin embargo, las últimas elecciones han arrojado un “haz de luz”. La fuerte disminución en el caudal de votos de la Liga Federal Universitaria (60,65%) y el ingreso -por primera vez- de dos fuerzas opositoras en la composición minoritaria del Centro de Estudiantes (Estudiantes Autoconvocados y Unidad Estudiantil), permite vislumbrar un hito dentro de los procesos electorales en la Universidad.

Reflexiones finales

¿Será posible la democratización estudiantil en la UNLaM?

Si bien en el presente artículo el debate giró en torno al proceso electivo, dentro de las instituciones democráticas liberales; queda pendiente para un próximo artículo la cuestión democrática. ¿Pueden las instituciones verse resumidas al mero proceso electivo: transparente, libre, abierto y competitivo? ¿O acaso la escasa participación estudiantil en las elecciones, la obsesión por la meritocracia y la competencia académica, y la ausencia de instancias de aprendizaje comunitarios; no pueden ser consideradas como resultantes de las falencias propias de la democracia liberal? ¿Educación liberal o educación popular?

[1] Licenciado en Ciencia Política (UNLaM), estudiante de la Diplomatura en Organizaciones de la Sociedad Civil (FLACSO), Asistente de Coordinación (Fundación VOZ).

[2] Politólogo, profesor universitario y sociólogo. De nacionalidad polaca y estadounidense.

[3] Ver en: https://www.lanacion.com.ar/1034590-historia-de-un-sueno

[4] Anteriormente competía bajo el nombre de JUP (Juventud Universitaria Peronista).

[5] 76,6% (2006); 67%(2008); 80% (2012)*; 74.1% (2014); 72,06% (2016).

*En el año 2010, las elecciones fueron suspendidas.

[6] Los autoritarismos electorales: “Practican el autoritarismo detrás de las fachadas institucionales de la democracia representativa, celebran elecciones multipartidarias violando los principios democráticos de manera sistemática y profunda” (Schedler, 2015).

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