La encrucijada portuguesa

Por Emiliano Delucchi[1] y Cristopher Cardarelli[2]

Desde que lograra formar gobierno a fines de 2015 luego de una audaz jugada política, el Partido Socialista portugués liderado por Antonio Costa protagoniza un período de auge económico en base a la heterodoxia. Apoyado en aliados de izquierda radical, no reniega del diálogo con los derechistas para lograr gobernabilidad. ¿Golpe de suerte o nueva esperanza para las izquierdas europeas?

La alianza de los cebollitas

Si bien el Partido Socialista portugués (PS) tiene más de 4 décadas de vida (fue fundado en 1973), hace años que su actual referente y primer ministro, Antonio Costa, viene haciendo esfuerzos por despegarse de la estructura partidaria tradicional ya que, al igual que todas las centro-izquierdas europeas, se ha alejado cada vez más de la izquierda para acercarse al centro

La novedad en el proceso portugués radica en la llegada al poder de un candidato perdedor, situación que se da por primera vez en la historia del país, y gracias a una gran coalición de gobierno que incluyó al PS, la izquierda radical y los verdes, con el objetivo de lograr la suma de 123 diputados sobre los 230 que componen la cámara legislativa.

El buen desempeño de las variables económicas, sumado a las perspectivas de éxito en las próximas elecciones de 2019 (las principales encuestas lo colocan primero con cerca del 42% de los votos y a 14 de distancia de conservador PSD), colocan al gobierno izquierdista como una buena alternativa frente a quienes buscan imponer los numerosos planes de ajuste recetados desde Berlín y Bruselas para los estados europeos.

Ajedrez político

Por otra parte, el apoyo al gobierno por parte de las izquierdas radicales tiene un límite: otorgan los votos necesarios para que Costa lleve a cabo su agenda programática, aunque no reclaman para sí espacios decisorios en la estructura gubernamental, por lo que el acuerdo se circunscribe a un mero acompañamiento con la potestad de tener voz y voto respecto de las políticas futuras de la gestión.

Aquí aparece en escena Pedro Nuno Santos, o “el negociador” como lo apodan en el país transcontinental. Este particular Secretario de asuntos parlamentarios es quien teje y refuerza las alianzas gubernamentales, actuando como nexo entre el PS y los partidos de izquierda, mediante continuas reuniones donde se negocian acuerdos sobre políticas específicas, que luego arribarán al parlamento. Un dato relevante es que Santos jamás programa encuentros con la presencia de todos los partidos de izquierda en simultáneo, haciendo valer su condición de hábil intermediario.

Cabe preguntarse si a pesar del trabajo de Santos el pacto parlamentario corre riesgos, ya que en los últimos acontecimientos que se dieron en el plano legislativo el PS firmó, por primera vez, acuerdos de gobierno con el conservador partido socialdemócrata (PSD) y sus aliados, referentes a cuestiones como “descentralización en favor del nivel municipal” y la administración de los “fondos europeos”, para las cuales el apoyo de la primera minoría parlamentaria les resultaba indispensable.

En este contexto, los recelos de las izquierdas socias no se hicieron esperar, y el primer ministro Costa debió hacer frente al descontento en el parlamento, donde respondió inquietudes de sus aliados más cercanos y debió dar explicaciones sobre el acuerdo con la derecha, optando por restarle importancia.

Las articulaciones políticas del PS tanto dentro como fuera de la alianza gobernante se encuentran en constante mutación, por lo que uno de los principales interrogantes de cara al futuro de sus socios políticos radica quiénes serán los ganadores de esta dinámica de gestión ante dos escenarios posibles: Un apoyo incondicional de las izquierdas radicales a un PS triunfante en 2019 y con capacidad de ejercer una hegemonía que termine absorbiéndolas; o una permanencia de estas en posiciones independientes y eventualmente opositoras. En el primer escenario, el efecto puede resultar en una considerable pérdida de apoyo electoral, mientras que el segundo implicaría la pérdida de voz y voto en las instancias de negociación y formulación de políticas públicas.

[1] Lic. en Comunicación Social (UNLaM)

2015

Paso a Paso

Cortos y firmes, es una correcta forma de caracterizar los pasos del andar Luso en el plano internacional. El gobierno de Costa parece haber aprendido de la experiencia griega, que tras haberse mostrado combativa frente a la Troika[1], resultó víctima de su incapacidad de acción, demostrando que sólo se trataba de palabras vacías. En cambio, Portugal optó por hablar menos y actuar más, por lo que su discurso busca presentarse como neutral frente a los actores externos mientras que en el plano interno las reformas continúan de manera paulatina pero segura.

Las expectativas que los actores externos de peso tenían sobre la nueva administración en el momento de su asunción eran mínimas, ya que, por tratarse de una coalición conformada entre el tradicional, aunque aggiornado, Partido Socialista y agrupaciones de izquierda radical, la alianza fue apodada despectivamente “la geringonça” (cosa mal construida y poco sólida). Como si esto fuera poco, la confianza disminuyó aún más cuando el país Luso comenzó a abandonar la vía de austeridad hegemónica.

Sin dudas, el buen andar de la política económica motorizó un cambio sustancial en la forma de ver y dirigirse hacia Portugal. Ante la contundencia de los resultados socio-económicos, actores tales como el FMI, que terminó caracterizando a la situación de “progreso encomiable” o la Comisión Europea, que en su informe de Mayo de 2017 no reparó en elogios hacia los resultados a corto plazo, se vieron obligados a reconocer que las medidas contrarias a los “concejos” de la troika habían surtido efecto.

Otro punto a tener en cuenta en el plano de las relaciones internacionales portuguesas, es la traducción de este buen andar económico en la ocupación de cargos de relevancia institucional. En este sentido, Mario Centeno, ministro de economía portugués, fue nombrado presidente del Eurogrupo[2], mientras que en el año 2017, el ex primer ministro António Guterres alcanzó la Secretaría General de la ONU. Además, el ex gobernador del Banco de Portugal, Vítor Constancio, continúa en el cargo de vicepresidente del Banco Central Europeo.

No todo lo que brilla es oro

Con el fracaso de SYRYZA aún fresco en la memoria colectiva, Portugal emprendió un proyecto de país dándole la espalda al ajuste y priorizando el crecimiento distributivo por medio del aumento de salarios, que subieron 14% desde 2015. Aunque muchos tratan de restarle importancia a la gestión, aludiendo a un supuesto viento de cola y al auge del turismo, que viene creciendo 10% anual desde 2011 y logró la cifra de millones de turistas (el doble que la población) la decisión de no ajustar en forma ortodoxa no puede ser soslayada.

Por otra parte, la deuda externa pone virtualmente en jaque a la economía, ya que representa un 140% del PBI pero asciende a 240% si se contabiliza la perteneciente a grupos privados. Además, el país tiene una fuerte dependencia de la zona euro en general y de Europa occidental en particular, región que recibe el 75% de sus exportaciones, de las cuales casi la mitad son maquinarias y bienes intermedios.

Portugal - Exp

En ese sentido, la zona Euro también es responsable del 81% de las importaciones portuguesas, lo que sumado a un déficit crónico en la balanza comercial desde hace más de 20 años coloca a cualquier gobierno en una situación sumamente delicada a la hora de administrar la economía, independientemente de cómo quiera ubicarse en el arco ideológico.

Conclusiones

Luego de la frustrada experiencia griega y la imposibilidad de las izquierdas española y francesa (en sus versiones post crisis de 2007) de hacerse con el gobierno, el PS portugués se presenta como una alternativa, por ahora viable, a la claudicación histórica de los partidos social demócratas.

De todas formas, resultará fundamental de cara al futuro el posicionamiento de las agrupaciones de izquierda europeas mediante buenas performances electorales que eviten el aislacionismo luso al tiempo que limiten los avances de las derechas radicalizadas. Por otra parte, la compleja situación financiera y la negativa de Portugal para llevar adelante su propio reformismo más allá de los límites que impone la Troika dejan necesarios interrogantes.

[1] Conformada por la Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional

[2] Reunión informal mensual de ministros de economía y ministros de finanzas de países europeos que cuentan como moneda oficial al euro.

[1] Lic. en Comunicación Social (UNLaM)

[2] Lic. en Ciencia Política (UNLaM)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s