Otro día para ser (facho)

Por Santiago Alonso

A principios del 2000, el locutor Hugo Guerrero Martineitz fue invitado al programa de radio del especialista en música Sergio Marchi en FM SuperNova (Hoy Radio Nacional Folklórica) para “picar” juntos algunos discos en el aire, como excusa para hablar de la trayectoria del comunicador. Fue en esa entrevista donde el “peruano parlanchín” arrojó una frase que podría haber dicho el más reventado de los punks. Pero no: fue pronunciada por un señor canoso de unos 70 años: “el rock es una máquina de incinerar humanos”, haciendo quizás una clara alusión al espíritu cuestionador y contestatario del género, o al menos el que supo tener considerando su decadencia discursiva actual en la escena mainstream.

Guiándonos por declaraciones de los artistas, se puede afirmar que muchos representantes del rock se han ocupado sistemáticamente de desvanecer ese espíritu o de guiarlo cuidadosamente hacia la antipolítica, siempre facilista y conservadora, a tal punto que en junio de 2016 Rolando “Rolo” Sartorio, del conjunto “La Beriso”, sostuvo en una entrevista realizada por la publicación norteamericana Billboard:

“De política yo no hablo, porque está tan dividido todo. Los militares hicieron muy mal a la argentina, pero la democracia también hace muy mal. Democracia no es que te maten y no vayan presos. Yo prefiero ser pobre, mandarme a vivir a un rancho pero que mis hijos puedan caminar la calle. Hoy la revolución tiene que ser el respeto, me parece que con el respeto podemos llegar a ser el país que todos queremos. Después los gobernantes que se encarguen de hacer las cosas bien”.

Esta frase, digna de un columnista del diario más reaccionario del país, fue dicha por el líder de una de las bandas más convocantes del momento, que busca sostener y en parte en heredar mística de los rollingas, a tal punto de haber logrado ser los teloneros de la agrupación que lidera Mick Jagger en el 2016.

Volviendo a “Rolo”, se puede encontrar en sus argumentos antipolítica, desprecio de clase, individualismo y búsqueda de comodidad sin sobresaltos, sin reparar en las tensiones propias de una “grieta” que no sólo no debe cerrarse, sino todo lo contrario, considerando los eternos proyectos de país que siempre estarán en pugna. En el imaginario del músico todo da lo mismo, una democracia imperfecta, pero democracia al fin, es igual a la implementación de un plan sistemático de desaparición forzada de personas, torturas, apropiación de bebés y anulación total del derecho a la libre expresión.

Agosto de 2017. El cantante del mítico grupo “Almafuerte”, Ricardo Iorio, se muestra públicamente en una confitería de la localidad bonaerense de Luján con el referente del espacio Bandera Vecinal y reivindicador de Adolf Hitler, Alejandro Biondini.

En Junio del año pasado, Iorio había declarado días antes de esa reunión que los desaparecidos eran “un puñado de indemnizados”. Días antes sostuvo en una entrevista en el ciclo especializado en metal “Tiempos Violentos” por FM Rock and Pop que “ser chorro es algo hereditario” y que “hay que amar matar negros”. Lejos está de ser aquel que realizó un homenaje a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en un video producido por Emilio Cartoy Díaz para TEA en el 2007.

En las fotos que difundió el sitio de Facebook de Bandera Vecinal se ve a Biondini y al cantante de Almafuerte tomando café, dándose la mano y riendo juntos. El partido nacionalista pudo participar en las elecciones del 2017 tras años de no haber sido reconocidos como expresión política en comicios dado que exhibió posiciones antisemitas y negadoras del Holocausto.

“Kalki”, tal es el apodo del líder nazi, afirmó en el programa “Hora Clave” conducido por Mariano Grondona en 1991, que el plan sistemático del Tercer Reich fue: “Un tema discutible (…), nosotros reivindicamos a Adolfo Hitler”.

La aparición pública del cantante con el líder nacionalista le valió la baja del festival Buenos Aires Rock, cuyos responsables informaron en un comunicado: “Debido a reclamos expresados por organismos no gubernamentales, otros a través de redes sociales, al respecto de la presentación de la banda Iorio en el festival B.A. Rock, la producción del mismo ha creído que en esas circunstancias no parece indicada su actuación, tanto para resguardo del propio artista como del público en general”

Noticias de ayer

No es algo nuevo. El rock vuelve a ser noticia no por la música sino por lo que ocurre alrededor, esta vez por posicionarse en la vereda de enfrente de sus su representados: los desposeídos, los/as que nunca reciben justicia, los y las que no tienen voz o reparación. El género, de una nobleza absoluta, tristemente manchado, al servicio de la represión y la xenofobia.  Hilando fino, hasta podría pensarse que el poder concentrado y creador de sentido común deposita sus “fichas” en diferentes personajes, que el público joven consume, para que siembren su discurso desde allí.

Capítulo aparte le corresponderá al machismo y cantidad de abusos por parte de ciertos cantantes.

La derechización alcanza también a Juanse de Los Ratones Paranoicos pidiendo desde las redes sociales, cuidar “las dos vidas”, expresándose en contra de la campaña a favor de una ley de Aborto legal, seguro y gratuito.

Pese a este panorama casi desolador, muchos referentes de la “vieja guardia” (no por vetustos sino por la experiencia) siguen estando a la altura de las circunstancias. Tanto Charly García como Ricardo Mollo homenajearon públicamente a Santiago Maldonado. El autor de “Raros peinados nuevos” se reunió con Sergio Maldonado (hermano del militante presuntamente asesinado por fuerzas de seguridad) para cantar juntos, brindarle contención, distracción ante el dolor, o una palabra de afecto después de un show en el Teatro Coliseo.

Meses antes y con un país conmovido ante la confirmación de la muerte, el artista envió en nombre suyo y de su novia, una corona fúnebre con la leyenda “Los dinosaurios van a desaparecer” a la familia del joven que apareció muerto en extrañas circunstancias, luego de haber sido visto con vida por última vez en la represión a los mapuches por parte de gendarmería

En esa misma sintonía, pero antes de la dolorosa noticia, Mollo realizó un emocionante homenaje cantando “Los dinosaurios” en el Luna Park. Ver los dos minutos de video que circulan en YouTube pone la piel de gallina. No le es posible a este autor imaginar cómo se sentirá haber estado allí. “Charly García escribió en el ’82 eso cuando todavía teníamos miedo… exorcizando ese miedo. Y hoy, 35 años después, ¡no! ¡NO!”, lanzó el cantante de Divididos.

Proveniente de la cumbia pero incursionando en el punk, Rubén Darío Castiñeiras, conocido por todos como “El Pepo”, hizo lo propio desde su agrupación “La Peposa Rock and Roll” realizando fuertes críticas a las fuerzas de seguridad y remarcando en “Gritemos fuerte”, uno de los temas de la nueva banda: “Nos quieren callar los ciegos desinformados, mejor drogados y con los ojos cerrados para que no preguntemos dónde está Maldonado”

¿Quién dijo que todo está perdido? Hay músicos que lejos de querer congraciarse con una derecha vetusta disfrazada de moderna, vienen a ofrecer su corazón.

Es por ahí.

 

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