Amar a un Dios sucio

Por Cecilia Beatriz Díaz[1]

Eduardo Galeano explicaba que la adoración por Diego Maradona se podría entender porque los pueblos necesitan de dioses sucios. Es decir, personajes admirables por sus superpoderes pero que tienen pasiones humanas y excesos que los vuelven cercanos a cualquier mortal. De este modo, los hitos biográficos de los llamados dioses sucios se experimentan como parte de nuestra vida de a pie.  Incluso para aquellos que los odian por su arraigo popular o los critican como jueces morales, los avatares de estos personajes no se pueden ignorar.

Algo similar ocurre con el fenómeno de audiencia y de impacto de “Luis Miguel, la serie”, en tanto encandila desde fans y detractores hasta quienes tienen todos sus cassettes como aquellos que pensaban que era solo “un gordito con traje que canta boleros”. En el último mes y a pesar del mundial, se volvió un tema recurrente en las redes sociales a medida que llegaba su capítulo final de temporada. ¿Cuáles son las claves de este suceso? ¿Qué les/nos pasa con un culebrón de celebrities? ¿Por qué tomamos posición con los personajes y lo que no se dice de Luis Miguel? ¿Qué esperamos de este dios sucio?

En efecto, hay un enganche en la historia porque ya en el primer capítulo Luis Miguel hace un cameo y su firma aparece entre los productores ejecutivos. Esto nos dice que vamos a recibir un relato autorizado de un personaje mediático que sembró el misterio a pesar de haber crecido bajo las luces de la fama. Aquí se podría decir que se despertó en la audiencia la necesidad de husmear en cada etapa de la vida de su astro.

Pero la sorpresa es que el relato se basa en un drama. Como todo héroe, Luis Miguel protagoniza un trayecto trágico: su ascenso como estrella de la canción en Latinoamérica mientras busca a su madre, Marcela Basteri. En ese plano, “Tengo todo excepto a ti” se vuelve la canción principal del conflicto de la serie. Un tópico recurrente en las narrativas pop como “Lucky” de Britney Spears o las justificaciones del rendimiento de Lio Messi en la albiceleste, donde los niños ricos también sufren. Es que a nuestros dioses sucios, los hemos visto desde pequeños desarrollando un talento único que conmueve y cautiva, por lo que su éxito es un destino inexorable y su sufrimiento, una muestra de humanidad.

Otro aspecto que atrapa es la calidad de la producción. Desde las ambientaciones, como el elenco, y los saltos en tres épocas (niñez, adolescencia y consagración del astro) en cada capítulo, sorprendió a muchos por la resolución narrativa. Sumado a esto, la estructura clásica de culebrón con malos y buenos permite una lectura sencilla de la historia sin enrostrar el romanticismo del videoclips que Luis Miguel representa. Es decir, hay otro registro que se vincula con los hits del “Sol de México” que se convirtió en el “Sinatra de Latinoamérica”.

Por su parte, los actores de la serie destacan en redes sociales a los seguidores argentinos, porque reproducen, comentan y aguardan por cada capítulo semana a semana. Al respecto, una clave de esta recepción expectante es que encuentra escenas de violencia de género, un tema sensible en la opinión pública. De algún modo, Luis Miguel se enuncia como una víctima de un hogar patriarcal que le negó su niñez y el paradero de su mamá. La evidente violencia sobre Marcela y sus hijos funciona como un relato que despierta alertas y se articula con la disputa política.

Culpable o no

El éxito de la serie obliga a continuarla en próximas temporadas y eso debe configurar un problema para el astro celoso de su intimidad. Si pensamos en otros casos como el de Sandro, fueron sus deudos los que definieron el rumbo del guion, pero ¿qué pasa con Micky? ¿Hasta dónde se animará a contar la trastienda de su vida pública?

A pesar de que las plataformas como Netflix se alimentan del goce individual generado por el “on demand”, el fenómeno se presentó en la lógica clásica de la programación unilateral. La espera semanal a una hora  determinada aumenta la expectativa y la circulación de rumores y versiones que exceden lo narrado. En efecto, el problema de los dioses sucios es que cada una de sus acciones y decisiones son objeto de debate.

Ante una figura pública con tantos años de archivo, es inevitable que proliferen los comentarios y las evaluaciones sobre el modo en el que aparece Luis Miguel. Sin duda, este nuevo producto significa una línea de negocios y un impulso a su obra musical, pero podemos oscilar en ver este relato mágico como un lavado de imagen en tanto justifica sus últimos escándalos y su misterio. En esta línea, es clave la interpretación del actor Diego Boneta en el protagónico, quien más allá de sus aciertos miméticos, logra gestos más amorosos en su mirada que no son tan cercanos a la imagen del Micky de los boleros.

Por otro lado, este intento puede configurar una trampa para el juicio moral sobre su vida privada. Esto es, ¿su infancia dolorosa justifica que no vea a sus hijos? Más allá del interrogante del que no es objeto este escrito, el punto es que la entrega al escarnio como estrategia de renovación del ídolo puede habilitar espacios de condenas morales. De esas que tanto se disfrutan ejercer sobre los dioses sucios.

No hay dudas que cualquier fenómeno y sobre todo de masas, implica una multiplicidad de factores que contribuyen a que una pieza audiovisual despierte la celebración y la expectativa de públicos amplios, pero hay un elemento central que es la figura polémica de la deidad que no puede pasar desapercibida. De modo que es interesante pensar en las expectativas compartidas que se depositan en el personaje y que no son aisladas. La industria cultural performa nuestros sentidos y sentires porque en el medio del mayor drama y de la incertidumbre, siempre puede salir el sol.

[1] Doctora en Comunicación (UNLP)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s