El presidente Macri y las Fuerzas Armadas: Nada es “casual”

Por Andrea Slongho

 

No es casual que la reforma de las FFAA sea introducida en un contexto de crisis económica, con latente conflictividad social, producto de medidas que tienden cada día más al ajuste, afectando a las pymes, comerciantes, a les trabajadores y sobre todo a los sectores sociales más vulnerables, que no encuentran fuente de trabajo digna, genuina y se ven limitados a un programa social para subsistir en  una sociedad que se encuentra nuevamente endeudada por años y condicionada en su futuro, producto de una deuda millonaria contraída con el FMI.

Si a esto se le suman los recortes en desarrollo social, y la falta de acuerdo con el sector docente por un salario acorde a la inflación, todo parece aportar más a un estado de descontento social y de una caída drástica en la calidad de vida de les ciudadanes que ven devaluados sus ingresos día a día, a la espera de los “brotes verdes”. Brotes verdes que no sólo no llegan, porque no hay inversiones reales, sino que secan la pobre tierra de les trabajadores, que se ven obligados a modificar costumbres, rutinas, hábitos, producto del brutal ajuste del que son víctimas.

En este contexto, por cierto, nada esperanzador ya que actúa como antesala de los nuevos ajustes, por lo que no es casual que nuestro presidente decida “una modernización de las fuerzas armadas”. Para esto se basa en el argumento de la lucha contra el narcotráfico, que demandará apoyo logístico en la zona de fronteras, así como también apoyo en eventos de “carácter estratégico” y la lucha contra “el terrorismo.”

Vale la pena reflexionar el uso de estos conceptos en el discurso oficial: recordemos que el conflicto mapuche ha sido catalogado como “terrorismo interno”. ¿Es luchar por las tierras ancestrales expropiadas siglos atrás, una forma violenta de lucha política? ¿No es más apropiado, referirnos a terrorismo (pero de Estado) a la desaparición de Santiago Maldonado?, ¿al asesinato en Bariloche de Rafael Nahuel? La doctrina Chocobar, ¿es un nuevo credo religioso? ¿fue la balacera a la murga “Los Auténticos Reyes del Ritmo” (compuesta por niños oriundos de la Villa 1.11.14) parte de la lucha contra el narcotráfico?

A simple vista los enunciados hasta podrían parecer interesantes. Pero lo cierto es que todo es muy ambiguo y no queda claro lo que se considera “ataque”, “terrorismo”, “eventos de carácter estratégico”, etc.  No es casual y mucho menos naif. Modernizar, es un buen título para un decreto, que esconde un proyecto, una determinada concepción de país.

En una sociedad donde gran parte de la ciudadanía aún reclama justicia por las desapariciones  cometidas durante los  gobiernos de facto, donde aún quedan cicatrices difíciles de cerrar por el horror vivido en manos de las Fuerzas Armadas en una supuesta lucha contra el terrorismo, en una sociedad que todavía lucha por hacer justicia por los 30.000 desaparecidos  (y las víctimas tiene que dar cuenta de ello porque este gobierno  sigue poniendo en duda  la cantidad de desaparecidos y se remite a los hechos como a una guerra sucia) y frente a un gobierno que ha estado a favor del 2×1 , definitivamente  una medida de esta envergadura no es casual.

Es menester recordar que no es la primera vez que el presidente manifiesta públicamente su concepción militarista de la sociedad. Ya en el 2017 había sido anunciado su acercamiento político a las cúpulas militares. Sin embargo, el proyecto fue mermado por la repercusión de la desaparición de Santiago Maldonado.

Tampoco es casualidad que se refiera a una “deuda” que se tienen con los militares: una deuda de 30.000 desaparecidos, y una deuda millonaria del clan Macri, contraída en las especulaciones y en los negocios efectuados durante la última dictadura militar; una deuda que finalmente fue estatizada, tomada en privado y pagada por la sociedad argentina.

Recurriendo al politólogo argentino Guillermo O’Donnell, podemos afirmar que la forma del Estado en estos tiempos corre por antes un Estado capitalista que uno de ciudadanos: al perder apoyo político, la única forma de mantener la legitimidad es a través de la coacción. Si bien, en términos althusserianos, el aparato ideológico del Estado sigue siendo preponderante en el presente contexto (en la era de la posverdad, la desinformación y la persecución ideológica de periodistas opositores), Cambiemos optó por inclinarse hacia las armas como última ratio que respalda la dominación.

Estamos atravesando un antes y un después, nuevamente, pero más feroz aún, en lo que entendemos por democracia. Las políticas neoliberales a la que somos expuestos ponen en cuestión qué tipo de sociedad queremos para nuestro presente y nuestras generaciones futuras. De qué democracia hablamos, cuando nos encontramos en un contexto neoliberal, y de acercamiento a las Fuerzas Armadas.

En ese sentido, estamos atravesados por diversas realidades geopolíticas, ya nada es local, todo es global. Las decisiones se enmarcan en planes estratégicos que trascienden la frontera del estado-nación, por lo que nos encontramos en una realidad que nos sobrepasa. Las políticas neoliberales son trasnacionales, y lo que no han logrado persuadiendo, lo han logrado reprimiendo.

Un comentario aparte se merece que, fruto de la amistad empresarial -y política- entre Mauricio Macri y el presidente estadounidense, Donald Trump, se ha avanzado en la instalación de una base militar estadounidense en territorio argentino, casualmente (o no) cerca del yacimiento petrolífero de Vaca Muerta. De ahí que uno de los objetivos de la globalización sea el de mermar y poner en desgaste la soberanía nacional, no solo mediante intromisiones de carácter militar, sino también en “Invasiones culturales o económicas” (como por ejemplo las nuevas condiciones impuestas por el FMI). Así como Newton afirma que “la materia no se crea ni se destruye”, lejos estamos del fin del imperialismo: este solo cambió de forma.

Lo que sí es local y sí es real, es nuestra decisión de qué país queremos para nuestro presente, y sobre qué bases construir nuestro futuro, más allá del contexto global. Qué tipo de democracia queremos, si más acorde a nuestra realidad o una democracia a las medidas de las exigencias de las potencias hegemónicas, condicionada por políticas neoliberales que rigen el globo, con sus lógicas excluyentes y represivas, que enarbolan las banderas de la libertad, seguridad y la vida (para unos pocos), porque el resto fue incapaz de alcanzarlas.

Un Gobierno no sólo se mantiene con las fuerzas de seguridad. La historia nos ha demostrado que recurrir a ellas para “ordenar la sociedad “fue una decisión nefasta tanto en lo económico – político como en lo social. Un gobierno necesita mucho más que la fuerza para poder sostenerse y continuar, al menos para poder hacerlo de manera democrática, y las decisiones que tome al respecto delinean su “proyecto de País”

Un gobierno que dice bregar por la seguridad, la libertad, el bienestar de los ciudadanos, debe saber que esto se construye y se sostiene, entre otras cosas, con consenso, con políticas públicas inclusivas, con posibilidades reales laborales, con una educación que tenga en cuenta las realidades estructurales, regionales y coyunturales.

Tener un acercamiento con las Fuerzas Armadas, en este contexto de inseguridad, desigualdad en ascenso, de libertades condicionadas, de exclusión social, de desconocimiento de derechos laborales, más que una modernización de las Fuerzas Armadas, es una provocación a quienes creemos en una República más solidaria, igualitaria e inclusiva, y sobre todo con Memoria, en búsqueda de Verdad y Justicia.

Nada es casual: la orientación hacia las armas desnuda una presunta pérdida de legitimidad del gobierno de Cambiemos: en otras palabras, la presencia de militares en la esquina dignifica a la lucha social. La causa del malestar social, que tiene como origen la violencia de las políticas económicas, tiene como efecto la necesidad de un “orden”, que es precisamente lo que el gobierno necesita para seguir adelante con el ajuste. Nada es casual, Sr. presidente. Usted estará preocupado por la “seguridad,” Nosotros por La dignidad, La Democracia, La Libertad, La Igualdad, La Verdad y La justicia Social.

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