Las víctimas de la leona

Por Kevin Martínez y Ale Dgda

María Eugenia Vidal viene atravesando nuestras pampas en una cruzada contra el gasto público. A pesar del ajuste en todas las áreas, hasta ahora su gestión era de las más aprobadas. Es que el actual Gobierno de la Provincia de Buenos Aires se vende a la sociedad como una administración eficiente, que busca la optimización de los servicios públicos, como bien enseña la escuela de la Nueva Gerencia Pública a la cual adhiere nuestra gobernadora.

Según Oscar Oszlak la resolución de los problemas en una sociedad puede darse desde el Estado (matriz estado-céntrica), desde el mercado (matriz mercado-céntrica) y por la sociedad civil (matriz socio-céntrica), o diferentes combinaciones de las mismas. Pero cualquiera de estos sectores, para llevar adelante un desempeño eficaz, necesita de capacidad institucional, que significa poseer la condición potencial o demostrada de lograr un objetivo o resultado a partir de la aplicación de determinados recursos superando las restricciones o condicionamientos.

En nuestro país se alternaron las tres matrices, pero es evidente que desde la victoria de la alianza Cambiemos en 2015, el rumbo elegido es el de una matriz mercado-céntrica. Para alcanzar este objetivo, con la excusa de reducir el déficit fiscal, se recorta el gasto público por añadidura las capacidades del Estado. Cada ahorro que hace el Estado es un recorte a su posibilidad de respuesta ante las demandas de la sociedad, es un derecho menos del ciudadano y a veces puede causar pérdidas de vidas humanas.

Así fue como ayer, en la escuela N°49 de Moreno, la obsesión por el recorte en el gasto público derivó en una tragedia que podría haberse evitado. Antes del ingreso de los estudiantes, el auxiliar Rubén Orlando Rodríguez y la vicedirectora Sandra Calamano, murieron víctimas de una explosión por una fuga gas denunciada reiteradas veces. El hecho mostró con toda crudeza las consecuencias que las tan veneradas políticas de austeridad y el tronido de la explosión retumbó en todo el país.

Sin embargo, este es sólo el principio. La punta del ovillo. Es el cadetaje de la racionalidad neoliberal, que Wendy Brown la define como la “economización” de la vida política y de otras esferas y actividades que, hasta el momento, no eran económicas,  beneficiando indiscriminadamente a sectores exportadores y multinacionales sin que valga ningún pero, y es en esto último en donde hay que detenerse. Es necesario hacer esta distinción para no ser presa de otro fragmento de discurso neoliberal muy potente, que es el de la corrupción.

Una educación ajustada  

La ausencia del Estado en el arbitrio de las relaciones dentro de las sociedades forma parte del decálogo neoliberal. Es aquí donde entra en juego la trampa de los términos austeridad y ajuste. A nadie le gusta vivir en el derroche ni desajustado. El neoliberalismo, mediante su fenomenal poder de fuego mediático, impone la noción de que es urgente recortar el gasto, lo que ocasiona el retiro del Estado de áreas sensibles para la constitución y el funcionamiento de una nación. Sin embargo, ese espacio es ocupado por el mercado, que hace de su dictado (mercantilizador de todo y  todos) su libertad.

La educación, la salud o el sistema previsional públicos son la presa de estas aves de rapiña insaciables. Lo hemos vivido en diciembre pasado con el recorte a las jubilaciones o con el vaciamiento de empresas estatales en beneficio de multinacionales extranjeras. En el caso de la educación, los gremios docentes vienen denunciando desde 2016 la subejecución de los presupuestos del área y hace tan sólo un mes atrás, Sonia Alesso lo denunciaba en una entrevista[1], agregando que además no respetan las leyes de financiamiento educativo, ni la ley de paritarias.

Los gobiernos nacional y provincial hablan de un estado calamitoso de escuelas u hospitales pero, sin embargo, recortan en lugares donde nada sobra y concentran en aquellos en donde todo abunda. Para colmo, la provincia de Buenos Aires tomó tanta deuda como la India desde diciembre de 2015 hasta fines de 2017 y desde el gobierno se niegan a poner en funcionamiento hospitales que están prácticamente terminados. ¿En dónde está ese dinero? ¿Por qué los argentinos no vemos un centavo de esa gran deuda que estamos condenados a pagar? ¿Por qué tenemos que llorar a los nuestros en nombre de la ambición de otros? ¿Adónde está la luz al final de este túnel?

Desidia y tragedia

Cada vez que ocurre un hecho que impacta a nuestra sociedad, y que rápidamente se sabe que podría haberse evitado, comienzan las especulaciones, la asignación de responsabilidades y las típicas acusaciones de utilización política de las tragedias. Desde la reforma del Estado en la época menemista, la educación pasó a depender del Gobierno Nacional a las provincias. Es decir que el máximo responsable es el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, con María Eugenia Vidal a la cabeza.

Según algunos vecinos, hace 3 años se viene denunciando la pérdida de gas en la escuela N°49 a las autoridades. Ocho expedientes confirman que fue un reclamo que nunca escucharon. Desde los gremios docentes también manifestaron que le vienen pidiendo a la gobernadora una reunión por los problemas de infraestructura y el conflicto salarial.

¿Y el Consejo Escolar de Moreno? Está intervenido desde octubre del año pasado. Los consejos escolares no manejan fondos propios, sino que solicitan al gobierno provincial los necesarios para dar respuesta a las demandas. En ese sentido, fueron categóricas las declaraciones del interventor Sebastián Nasif: “El deterioro de los edificios requiere tareas de mayor presupuesto que no están a nuestro alcance por cuestiones presupuestarias”[2]. Entonces, ¿en dónde está el dinero que falta? Tal vez se pueda empezar a remontar la cuestión yéndonos hacia junio cuando, en pleno Mundial, fueron filtrados audios de Mateo Nicholson. El Director de Infraestructura Escolar de la Provincia daba cuenta allí de que “tiraba” los costos hacia arriba y necesitaba inventar presupuestos. Incluso indicaba que era mejor no poner números redondos para no quedar en evidencia. [3]

Una depredadora voraz

María Eugenia Vidal viene, paradójicamente, endeudando y ajustando a la Provincia de Buenos Aires. ¿Dónde termina ese dinero? Es evidente que no va las escuelas u hospitales. La leona caza todo gasto público, pega mordidas a los recursos, sin importarle si son para lanchas escolares en el delta,  Equipos de Orientación Escolar o, como en este caso,  infraestructura. La obsesión de poner la eficiencia por encima de todo es su impulso. Avanza, ataca y hiere; y a veces mata.

 

[1] http://www.radiografica.org.ar/2018/06/12/sonia-alesso-el-gobierno-subejecuta-el-presupuesto-educativo/

[2] https://www.pagina12.com.ar/132548-las-excusas-del-interventor-del-consejo-escolar-de-moreno

[3]https://www.infobae.com/politica/2018/06/15/escandaloso-audio-de-un-funcionario-de-maria-eugenia-vidal-necesito-inventar-los-presupuestos/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s