La rapsodia de los que decoran el tiempo

Por Cristian Secul Giusti* 

En estos días volátiles de dólar imparable, incertidumbre financiera, políticas de ajuste y endeudamiento a conciencia, la construcción mediática de la ineptitud en materia económica de Cambiemos expone ribetes reales y también exagerados que contribuyen a un tratamiento cómplice de los hechos. Si bien hace largos meses que el macrismo se encuentra transitando conflictos internos y demandas propias de su raigambre política conservadora y neoliberal, la corporación mediática constituida entre el Grupo Clarín, Grupo La Nación y Grupo América, por citar tres ejemplos, se encuentra trabajando fuertemente para que el discurso contra el gobierno se oriente hacia cierta inoperancia en el desempeño económico.

En este caso, es innegable que la Alianza se encuentra en un pantano de enunciación difícil de soslayar y que, asimismo, no existen funcionarios centrales que puedan desviar la atención de la crisis macro-económica. Eso es algo evidente, y hasta los intelectuales más orgánicos de Cambiemos (periodistas, especialistas y economistas que suelen participar activamente en los medios hegemónicos) se encuentran envueltos en el mareo y en la situación de no saber qué o cómo expresar su análisis en los espacios públicos.

Sin embargo, es necesario enfatizar que dichas corporaciones mediáticas afines al gobierno, amalgamadas y articuladas en tándem con el discurso de la información siempre atento a desprestigiar al kirchnerismo y, primordialmente, la figura de Cristina Fernández de Kirchner, intentan contribuir a la confusión señalando que la gestión de Macri es sensible a los errores y que tiende a generar equívocos que profundizan una crisis “que ya venía de antes”.

En este sentido, los latiguillos efectivos de “La pesada herencia”, “Se robaron todo”, “Veníamos de la ruina” o “Estábamos aislados del mundo”, sirven a los efectos de destacar la incomodidad que tiene el gobierno para moverse con sigilo en materia económica. Es decir, el foco está puesto en su propia actitud ensayística y no en su política de desmantelamiento y desguace.

En términos concretos, Cambiemos no está haciendo algo diferente a lo planeado desde sus inicios: su intención es el ajuste y el achicamiento de presupuestos, proyecciones a futuro e independencias financieras. La desarticulación de las fuerzas del Estado y la disminución del poder adquisitivo se hizo y se hace a conciencia porque su propósito siempre fue claro: desmontar, vulnerar derechos y atropellar de frente todo lo favorable que dejó el kirchnerismo, entre otros ataques.

En este simulacro de “ineptitudes” forjado por la construcción discursiva de los medios, el cetro del mal y de la desgracia provocada por Cambiemos queda desdibujada. Si bien no es “el mejor equipo de los últimos 50 años”, ni tampoco tienen una sagacidad política para llevar a cabo una administración que armonice todas sus estructuras internas de derecha, su ensayo con nuestro bolsillo y su predisposición para provocar la miseria generalizada son fundamentales para entender el análisis.

Al respecto, y frente a las consideraciones que hablan de una caída estrepitosa del gobierno, cabe señalar que los medios hegemónicos no se han corrido de su eje de sostén. Quizás estén actuando con cierto timming y con un “minuto a minuto” que se actualiza de acuerdo a la vehemencia del dólar y en rigor del cuidado de sus públicos menos avezados y prestos a seguir la línea cambiemista. Aún así, estos medios no dejan de participar activamente en la lógica de persuasión e instalación de temas, y su persecusión de salvataje es constante, a veces pormenorizada y en otros momentos amplificada a niveles únicos en la democracia argentina (la operación articulada de los cuadernos Gloria es emblemática a esta altura).  

Del mismo modo, y como buen flagelo, la administración de Cambiemos tratará de persistir con lo que haya a mano, con lo que le impongan y con lo que negocie siempre en desmedro de las mayorías, arañando las paredes y tirando trompadas al aire. Y aunque la incertidumbre sea una de las marcas indelebles de su desempeño actual, van a usar los recursos que le quedan, y van a seguir pateando la pelota a la tribuna porque eso es lo primero que se les ocurre.

Los próximos días y las consiguientes semanas serán arduas y contendrán estrategias discursivas variadas y contraposiciones de opiniones que pueden ir virando de acuerdo a los arreglos económicos. La propia subsistencia de la lógica neoliberal es la clave para lo que queda del año y la participación de los medios hegemónicos es también neurálgica a la hora de mantener y decorar el discurso de la benevolenza y el perfil bienhechor de Cambiemos.

 

*Dr. en Comunicación (UNLP) – Docente

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