El síndrome de patear la pelota

Por Facundo Ariel Pajon[1]

“Saque si quiere ganar”

La famosa frase, acuñada por Juan Manuel “el Tano” Pons -periodista deportivo de Fox Sport- pareciera ser el lema de gestión de la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. Sin titubear ni retroceder, su gobierno demoró más de siete meses el cierre del acuerdo paritario salarial docente. Al cual terminó definiendo por decreto, brindando a los trabajadores de la educación un 19% de aumento (21% por debajo de la inflación anual prevista para este 2018).

Sin embargo, no es la única decisión “pateada” por la principal referente mujer de la coalición gobernante. Los diversos conflictos y acusaciones en la provincia de Buenos Aires, han demostrado una fuerte omisión por parte del Estado, que mediante un blindaje mediático abrumador, ha sorteado los cuestionamientos y dificultades. ¿Será una estrategia de juego patear la pelota para que otro tema tape la urgencia de la cuestión problematizada?

Omisión de la cuestión

En su texto “Estado y políticas estatales en América Latina: hacia una estrategia de investigación” (1984), Oscar Oszlak y Guillermo O’ Donnell hacen foco sobre el accionar de los Estados Latinoamericanos y los mecanismos de atención que estos tienen sobre las cuestiones problematizadas en las sociedades. Mediante su investigación, ambos autores llegan a la conclusión de que los Estados arriban sobre las cuestiones socialmente problematizadas, mediante acción u omisión.

La omisión de la atención de los problemas sociales puede observarse cuando una cuestión importante para un determinado grupo social -como la paritaria (nacional y provincial) docente- no es atendida por el gobierno de turno.  De este modo, la omisión -mediante la inacción o el desfinanciamiento- puede convertirse en un mecanismo común de los decisores políticos.

De este modo, “patear” una paritaria provincial durante siete meses -que siendo o no retroactivo, ya perdió poder adquisitivo en un contexto de devaluación e inflación- es un mecanismo de omisión estatal.

Si bien omitir una cuestión es parte de la vida cotidiana de la administración y la gestión de políticas públicas, ¿qué sucede cuándo este tipo de mecanismos se convierten en un accionar repetitivo por parte de los gobernantes?

“Dīvide et īmpera”

Pareciera que el Dīvide et īmpera (Divide y reinarás) es el mecanismo complementario a la omisión estatal. Las cuestiones problematizadas, no han podido ser encausadas -ni capitalizadas- por las organizaciones sociales, líderes políticos y/u organizaciones partidarias. Armados aspiracionales como Unidad Ciudadana, la CTEP, el MTE y/o las diferentes coaliciones del Peronismo Federal y la Central General de Trabajadores (CGT), parecieran no tener -aún- el impacto esperado en las decisiones políticas del gobierno. Ni siquiera la unidad manifiesta en los gremios docentes (agrupados en su mayoría en la CTERA) ha tenido impacto en las medidas adoptadas por las autoridades nacionales y provinciales.

No obstante, y a pesar de algunas apariciones interesantes como la del dirigente social Juan Grabois, el “movimiento nacional y popular” pareciera no tender a la unidad ante la competencia electoral que se avecina en el 2019. Es en torno a la figura central de Cristina Fernández de Kirchner, y los amores y odios que genera, que se discute la política opositora desde el 10 de diciembre del 2015.

El Dīvide et īmperan ha llegado inclusive al movimiento feminista que -a interpretación de este autor- es el colectivo de resistencia más poderoso e interesante, frente al modelo patriarcal y neoliberal. El debate sobre el aborto ha tenido fervientes defensoras desde un lado y el otro de la “grieta”, aunque aún no ha creado una figura que pueda capitalizar y disputar en el escenario electoral en 2019.

¿Con omitir alcanza?

Patear la pelota, omitir las cuestiones socialmente problematizadas y dividir la lucha social; son los pilares de la estrategia perfecta para que la imagen positiva de María Eugenia Vidal se mantenga intacta. El Presidente Macri es quien atrae las críticas económicas hacia el modelo de la coalición gobernante, aunque pareciera ser que su “lucha contra la corrupción” mantiene una alta aceptación social de la moral política de Cambiemos…

¿Será que el neoliberalismo ha encontrado en la sociedad de la comunicación una posibilidad para sobreinformar, dividir y reinar? ¿O quizás, será que el poder económico argentino ha diseñado una estrategia en donde el equilibrio entre el peronismo negociador, los empresarios financieros y el monopolio de la comunicación, le brinde la gobernabilidad deseada desde hace décadas? Interrogantes abiertos ante una pregunta nodal: ¿Con omitir, alcanza?

[1] Licenciado en Ciencia Política (UNLaM). Miembro de Fundación Voz para una Nueva Educación. (@facupajon1)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s