“De seguir así las cosas, puede llegar un Hitler al poder en América Latina”

El encuentro con Mario Rapoport[1] está pactado a las 11hs, en un tradicional bar del barrio porteño de Belgrano. Horas después del triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil, el autor de una treintena de ensayos, muchos de ellos de lectura obligatoria para quien busque entender las complejidades nacionales y de la región, recibió a Primera Generación para conversar sobre Argentina, América Latina y los conflictos de la globalización en el siglo XXI.

Entrevista por Emiliano Delucchi y Joaquín Palma Hernández

 

– ¿Cómo evalúa el triunfo de Bolsonaro en Brasil y de qué manera puede proyectarse en la región de cara al futuro?

En 2002 me entrevistaron y dije que, en América Latina, de seguir así las cosas, podía llegar un Hitler al poder, lo tengo documentado. Evidentemente estas son las vueltas de la historia, en cuanto sacas a uno, los otros quieren vengarse y recobrar su poder anterior. Creo que ese es un punto esencial. La historia va de un lado a otro como loca.

La llegada de Hitler fue por elecciones, en un proceso democrático según el modelo político de la República de Weimar. Bolsonaro, entre muchas otras barbaridades, dice que va a suprimir la cámara de representantes, lo primero que hizo Hitler fue precisamente eso.

– El discurso de Bolsonaro fue virando desde el nacionalismo al Liberalismo. A pesar de esto, ¿se puede esperar un gobierno inspirado en el que hace Trump en EEUU?

Eso va a depender de la fuerza de la economía brasilera. Es difícil saber lo que Bolsonaro y su equipo están pensando. Habrá que esperar un poco para ver cómo se van ordenando las diferentes políticas. Lo de Trump, que fue una verdadera irrupción en EE. UU, tiene que ver con la clara ruptura del capitalismo actual, que se produce por la descapitalización de los países centrales a raíz de la búsqueda de reducción de costos que ha llevado a las grandes empresas a radicarse primero en Asia y ahora en África para aumentan los márgenes de ganancia.

Por otra parte, y volviendo a Brasil, allí se da un fenómeno que también advertí hace tiempo, que es el de las iglesias evangélicas, que están en todas partes y atrapan a la gente no solo por medio de la fe, sino porque participan activamente de los circuitos económicos locales.

El problema es que la sociedad entró en una etapa en la que los trabajos se expanden más, a razón de que por un lado el trabajo productivo es un trabajo duro porque los nuevos tipos de acceso al conocimiento, que se materializan en nuevas profesiones, llevan a las personas a elegir otro camino. Eso hace que el mundo se abra hacia otra perspectiva, pero dentro de un sistema que sigue basado en altas tasas de rentabilidad y la explotación de un mundo por otro.

Por eso insisto en que el mundo marcha hacia nuevas versiones del fascismo, que entre otros fue expresado por Berlusconi en Italia, y tiene ramificaciones en otros países europeos. En estos casos, a diferencia de Hitler, además de la violenta explotación de los trabajadores en las propias empresas, también se da la aparición de este fenómeno marginal, del trabajador que se cree libre y no lo es.

Lo de Trump, que fue una verdadera irrupción en EE.UU, tiene que ver con la clara ruptura del capitalismo actual, que se produce por la descapitalización de los países centrales

– En su libro “Historia económica, política y social de la Argentina” usted describe cómo a lo largo de nuestra historia se repiten patrones en los modelos político-económicos. ¿Cómo evalúa al modelo macrista y con que otro periodo histórico lo relacionaría?

El gobierno actual es una mezcla de la mafia y los Blanco Villegas. Un poco distinto a la vieja oligarquía tradicional, pero que sigue sus premisas básicas, a la que se suman los negocios de las grandes corporaciones. El discurso que tiene Macri hacia la Sociedad Rural es muy claro en ese sentido, ya que los Blanco Villegas son una familia aristocrática tradicional.

Más allá de esto, el experimento que están llevando adelante es un modelo suicida, sin embargo, todo puede pasar. En principio cometió el error en la apreciación de abrirse al mundo porque el creyó que iba a entrar en tratados multilaterales al estilo TTP, basado en el plan de los demócratas en EEUU y con la exclusión de China y Rusia.

El gobierno actual es una mezcla de la mafia y los Blanco Villegas. Un poco distinto a la vieja oligarquía tradicional, pero que sigue sus premisas básicas

Pero con el Triunfo del gobierno de Trump esto nunca ocurre. En ese sentido Trump es una respuesta a este contexto económico global cambiante, que también afecta a Europa y el gobierno argentino no pudo leer o no pudo adaptarse.

– En su último libro hace un recorrido histórico de la política internacional argentina.  ¿Qué particularidad tiene el contexto mundial actual?

En cuanto al capitalismo, EEUU y Europa están en crisis, el imperio británico está acabado. Hoy queda Rusia, que está avanzando, pero todavía tiene sus traumas internos, además por lo cultural está muy influenciada por Europa, y esa es una de las causas que terminó de destruir los intentos de Gorbachov. Para salir del comunismo comenzó con los cambios políticos y no pudo llevar adelante los económicos de buena manera.

Por otra parte, el PC chino fue más inteligente y comenzó por lo económico y se mantuvo conservadora en lo político, los cambios fueron muy fuertes y en poco tiempo se convirtió en una gran potencia. En primer lugar, potencia de ultramar, después militar y finalmente una potencia comercial y política.

Sin embargo, es un caso tirado de los pelos, porque es un país gobernado por un minúsculo partido comunista con poco más de 10mil miembros, y una población de 1500 millones de personas.

– En el caso de un cambio de gobierno en 2019, ¿cómo debemos proyectarnos estratégicamente?

Yo estoy convencido de que el problema de argentina no es externo sino interno, y para explicarlo hay que remontarse a su historia. Aquí el exceso de riqueza mato a la riqueza, porque la concentró en el bolsillo de algunos. Cosa que no ocurrió en Australia, en Canadá o en otros países. Aquí se repartieron 3 millones y medio de hectáreas en la Patagonia entre pocas familias.

Al contrario de Australia y Canadá, aquí no hubo propietarios, mientras que allá existió una clase media rural. La clase media rural necesita fondos, pero no para comprar la tierra, sino para comprar capital. Esos fondos en Canadá y Australia permitieron crear un sistema bancario muy grande. De todas formas, hay que tener en cuenta que son países geopolíticamente más interesantes que la Argentina. Uno por estar al lado de EE. UU y otro por ubicarse en el medio del mercado asiático.

Al contrario de Australia y Canadá, aquí no hubo propietarios, mientras que allá existió una clase media rural.

En fin, sobre esa base crearon industrias, y además tuvieron otros elementos que acá pudimos haberlos tenido, pero no se explotaron, como los recursos mineros. Ellos fueron adelante en eso. Además, eran parientes lejanos de los anglosajones y tenían la misma ideología, cosa que fue importante.

Aquí, en cambio, tuvimos un país donde los que perdieron fueron los mejores, y ganaron los peores. San Martín se tuvo que ir a enterrarse en Francia, Moreno “piso mal” el tablón del bote y se cayó, Belgrano murió abandonado, Monteagudo fue asesinado y muchos más cayeron de una forma u otra.

Además, desde el principio no hubo concordancia entre las clases dominantes. Hubo dos proyectos de país: el centralista de Rivadavia que era absurdo y el federal que era muy difícil de implementar en un país tan extenso. Entonces la oligarquía portuaria estaba dispuesta a integrase al armado del imperio británico como proveedora de carnes, cueros, etc. En ese sentido Gran Bretaña diseño bien que debía producir cada país.

– ¿Se puede salir de esa estructura económica, romper el círculo del país agrario?

En este país se ha planteado mucho. Desde el peronismo a los radicales, incluso los montoneros. Pero todos los intentos han fracasado. Es muy difícil concientizar a la población sobre la alternativa industrialista. Aquí con la aparición de las fábricas y luego con el peronismo como estructurador industrial de las migraciones internas marco un cambio.

Más allá de eso, también apareció la pelea en torno si nos acercábamos a Inglaterra y EEUU, luego con el golpe militar la alternativa parecía entre Inglaterra y Rusia, después Inglaterra o países del tercer mundo, incluso China. Ahora podría ser EEUU o China, aunque todos saben que en EEUU no podemos conseguir nada. Es la trampa de la Argentina.

Mi postura con respecto al futuro es muy pesimista, aunque quisiera tener una mejor, pero esta situación en algún lado va a estallar.

Además, EEUU no esta tan bien como parece, tiene la trampa del dólar, que es una moneda nacional/internacional, por lo que puede pagar su deuda interna emitiendo o subiendo las tasas de interés, que otros países no pueden. Pero la desventaja es que la trampa del dólar los obliga a hacer una serie de maniobras para poder corresponderse con el Euro, el Yen, etc. Por otra parte, desde que se terminó el patrón oro el dólar es una moneda como cualquiera, vale por la cara de Washington, y de alguna manera se sostiene en el poderío político y militar en EEUU más que en otra cosa.

¿Qué va a pasar? En el mundo, Europa es una ensaladera, EEUU pierde hegemonía, aunque va a seguir siendo potencia por mucho tiempo. Mi postura con respecto al futuro es muy pesimista, aunque quisiera tener una mejor, pero esta situación en algún lado va a estallar.

 

 

 

[1] Economista, Dr. en Historia (Univ. de La Sorbona – Paris) y especialista en Relaciones Internacionales. Autor de, entre otros tantos libros: “Historia económica, política y social de la Argentina, 1880-2003” (12 ediciones), “Bolchevique de salón. Vida de Félix J. Weil, el fundador argentino de la Escuela de Frankfurt”, “Argentina-Brasil. De rivales a aliados. Política, economía y relaciones bilaterales”, “Política internacional argentina. Desde la formación nacional hasta nuestros días”, entre otros.

2 comentarios sobre ““De seguir así las cosas, puede llegar un Hitler al poder en América Latina”

  1. Soy discípula del Dr. Rapoport, me gustaría tener esperanza, pero como el, reconozco que este es un momento oscuro del mundo en el que el odio, la falta de valores el todo vale, han creado una realidad caótica, difícil de superar.

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