La violencia hacia las mujeres y la impunidad de los varones

Por Julia Moretti[1]

El fin de semana del 17, 18 y 19 de noviembre hubo un encuentro de voluntarios de Cruz Roja en la ciudad de Corrientes. Diego Tipping, en su carácter de presidente de la Cruz Roja Argentina desde hace tres años y de la filial de La Plata, se encargó de dar los discursos de apertura y cierre. Que un varón tenga un cargo de alto rango en una asociación civil humanitaria no sorprende; el porcentaje de mujeres en puestos directivos es muy bajo en relación con los hombres, y Argentina es un país pionero: sólo 3 de 10 mujeres ocupan estos lugares según un estudio realizado por la Organización Internacional del Trabajo en 2015.

Ahora, que un varón, presidente de Cruz Roja a nivel nacional y en una filial municipal, tenga una denuncia por abuso sexual, tampoco sorprende. ¿Tampoco sorprende? El acoso y abuso por parte de un jefe o de un hombre con poder es historia conocida. En diversos ámbitos, los varones gozan con la ilusión de su supremacía y creen que pueden hacer con las mujeres lo que se les plazca.

En una nota anterior publicada en esta misma revista (https://primerageneracion.net/2018/10/10/chau-chau-impunidad/), hablé de que esa impunidad con la que creen actuar parece estar terminándose de alguna manera. Vimos cómo el grupo de rock Onda Vaga suspendió sus fechas más cercanas y cómo se les cayó la careta a muchos músicos abusadores e incluso algunos terminaron presos. Sin embargo, los casos de abuso por parte de autoridades de la Cruz Roja parecen no ocasionar el mismo efecto.

Tipping, el platense

Al flamante presidente de la Cruz Roja Argentina (CRA) lo denunció una voluntaria santafesina por abuso sexual en agosto de 2017, aunque el caso se hizo conocido en junio de este año. La joven presentó la denuncia ante la Justicia y el Tribunal de Ética y Garantías de la institución, y mostró capturas de pantalla con mensajes y la foto de un órgano sexual masculino erecto que la habían hecho sentir incómoda. Llegó al punto de cambiar la línea, pero Tipping siempre conseguía su número de nuevo. Además, en eventos de la Cruz Roja, él se le había insinuado violentamente y la había tocado. La respuesta de la organización fue desestimar la denuncia tratándola de falsa y maliciosa, y la acusaron de haber adulterado los mensajes de WhatsApp que había recibido. Y, como si fuera poco, Tipping tuvo el tupé de denunciarla a ella por calumnias y la joven decidió “irse” de la Cruz Roja.

Este caso es uno de los tantos en los que la voz de la denunciada queda anulada -e incluso denunciada- y, por lo tanto, desprotegida. Algo similar ocurrió con la actriz Calu Rivero y Juan Darthés. No obstante, somos señaladas con el dedo acusador cuando no denunciamos en su momento o cuando lo hacemos mucho tiempo después, como si fuera fácil tratar de superar una situación de abuso y, en algunas ocasiones, tener que enfrentarnos de nuevo a hechos del pasado -y hasta del presente- que nos dejaron marcas para toda la vida.

A más de un año de realizada la denuncia, Diego Tipping sigue abriendo y cerrando encuentros de voluntarios a lo largo y ancho de la Argentina a pesar de los escraches, pero no volvió a pisar la sede platense de la Cruz Roja. La organización no tomó cartas en el asunto, teniendo en cuenta la posición de poder que ocupa, sino todo lo contrario. Desde la cuenta oficial de Twitter, bloquean las cuentas de mujeres que responden haciendo alusión a las denuncias.

A pesar de todo, este caso de denuncia de abuso y encubrimiento es sólo un antecedente dentro de la Cruz Roja.

Picardi, el marplatense

En octubre de 2017, 28 voluntarios y voluntarias de la Cruz Roja de la ciudad de Mar del Plata denunciaron al presidente de esta filial, Fernando Picardi, por acoso sexual y laboral. Los y las denunciantes declararon que Picardi tomaba las casillas de correo electrónico o los celulares para, en un principio, preguntarles si les había gustado tal o cual curso dictado por la asociación y luego, enviarles mensajes subidos de tono a cualquier hora, como por ejemplo: “¿tenés un novio celoso?” “¿querés ser mi amiga?”. No es un detalle menor que Picardi sea un hombre de unos 50 años, mientras que la mayoría de los voluntarios rondan entre los 20 y 30 años.

En el expediente consta que Picardi utilizaba datos personales de los voluntarios para contactarlos por intereses que nada tenían que ver con la ayuda comunitaria sino con ideas o preferencias sexuales. Además, contactó a hijas y otros familiares de voluntarios que participaban desde hacía mucho tiempo en la filial. Los relatos fueron probados con capturas de pantalla, al igual que las denuncias hacia Diego Tipping.

Sin embargo, a más de un año y a pesar de las declaraciones explícitas de acoso por parte de Fernando Picardi y las imágenes que lo probaban, el caso no tuvo resolución y él continúa presidiendo la filial marplatense de la Cruz Roja.

Si no hay justicia, hay escrache

Últimamente, frente al panorama desolador que muestra la justicia al momento de accionar frente a denuncias por violencia de género, las mujeres que han sufrido algún tipo de violencia por parte de un varón -haya sido pareja o no- recurren al escrache en las redes sociales. Así, se teje un puente de sororidad y hermandad entre nosotras para mostrar la cara del abusador, conocer lo que hizo y lo que es capaz de seguir haciendo.

En este sentido, Fernando Picardi puede haber quedado impune -por ahora- legalmente, pero la condena social y el escrache ya se hizo ver. El sábado 17 de noviembre, mientras se desarrollaba el encuentro de voluntarios en Corrientes, las paredes de la filial marplatense amanecieron escrita con las palabras: “Picardi denunciado por acoso y maltrato”; “Basta acosador” y “CR Arg cómplices”, entre otras cosas.

Este 25 de noviembre, fecha en la que se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, reafirmamos la desprotección que sufrimos al momento de denunciar a nuestros violadores, abusadores y acosadores y la revictimización que eso conlleva. Exigimos que las organizaciones, empresas y diferentes instituciones y agrupaciones, se responsabilicen frente a las denuncias que reciben sus integrantes y que no seamos nosotras las que tengamos que dar un paso al costado.

Es necesario que los nombres no se olviden y que, conociendo estos casos, el resto de los voluntarios no mire para otro lado ni dejen solas a las denunciantes. En temas como la violencia de género, no es válido el “no te metas” y mucho menos dentro de una organización que brinda ayuda humanitaria.

Por último, recordamos también que, frente a la violencia e impunidad machista y la dificultad en el acceso a la justicia, no estamos solas y que, tarde o temprano, van a caer.

[1] Licenciada en Comunicación Social (UNLP)

Un comentario sobre “La violencia hacia las mujeres y la impunidad de los varones

  1. Va siendo hora de una igualdad real entre hombres y mujeres, pero es muy cierto que a los hombres nos toca trabajar mucho para esa igualdad. Este año aquí ha sido muy importante en la movilización y lucha de las mujeres, gratificante ver y sentir el poder de movilización de vosotras, la lucha sigue y tendrá que seguir para vencer esa situación de desigualdad favorecida por el sistema, es hora del cambio. Añado la vergonzosa situación añadida que se da aquí en España, con asesinatos por maltrato machista comparables en cuanto a víctimas, mujeres y en ocasiones niños con el TERRORISMO, saludos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s