El hacedor en la sombra

Por Cristian Secul Giusti[1]

Antonio Sola es un operador comunicacional que trabaja en las sombras y también es conocedor de los esquemas políticos del juego democrático en América Latina. Lo llaman “Gurú catalán” por su olfato a la hora de resolver elecciones y “Hacedor de presidentes” por su activa participación en las victorias presidenciales de Mariano Rajoy (España), Felipe Calderón (México) y Juan Manuel Santos (Colombia). En el último tiempo, su nombre volvió a circular fuertemente porque participó como asesor comunicacional del nuevo presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, quien hoy ya se instaló con las siglas AMLO.

En la Argentina, la suerte de Sola ha sido un tanto esquiva y también sesgada. Si bien su contribución en la campaña legislativa del empresario Francisco de Narváez en 2009 fue positiva (el slogan “Ella o Vos” y su participación activa en ShowMatch con el famoso latiguillo humorístico “Alica, alicate” fueron claves en el triunfo del ex dueño de Casa Tía), su asesoramiento a Sergio Massa no pudo quebrar la polarización entre los candidatos Daniel Scioli y Mauricio Macri en las elecciones presidenciales del 2015.

Hoy en día, Sola se encuentra en un momento de perfil moderadamente alto para los standares de su trabajo tras bambalinas. Más allá de su destreza en campañas furiosas contra candidatos presidenciales en competencia (el propio López Obrador lo sufrió en 2006, cuando se generó el slogan que lo tildaba como “Un peligro para México”), su actualidad está orientada a la consideración teórica de la comunicación política, las entrevistas en las que se muestra como un profesional con timing para los éxitos y sus conversaciones cada vez más entrelazadas con posibles promesas de latinoamérica. En el caso de nuestro país, el experto catalán mantiene intensas relaciones con el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey y el conductor Marcelo Tinelli.

En lo que refiere a la figura de Jaime Durán Barba (el asesor comunicacional más hegemónico de la Argentina), Sola no escatima elogios y destaca la función fructífera que tuvo el asesor de Mauricio Macri en la conformación triunfal del PRO y Cambiemos: “A Jaime lo respeto mucho, es un hombre exitoso, que hizo un gran trabajo, leyó muy bien las cosas, y ayudó a su candidato a ser presidente”, le dijo a La Nación en julio pasado.

Sin embargo, cabe destacar que el estratega español mantiene una diferencia destacable con Durán Barba en relación con los medios tradicionales y los 2.0. A diferencia del consultor de Cambiemos y de su compatriota Antoni Gutiérrez-Rubí (quien trabaja con Cristina Fernández de Kirchner), Sola confía en el diario impreso, la televisión, la radio y el cine, destacando su influencia para construir una realidad política e incidir en el voto. En una entrevista realizada para el medio chileno EFE, Sola sostuvo que el poder influyente de las redes sociales está “absolutamente sobrevalorado” porque los equipos de campaña y los candidatos están encerrados en un clima minúsculo alejado de la realidad.

En esta disputa de perspectivas, Durán Barba se muestra mucho más confiado y, sin ir más lejos, se encargó de señalar en distintos reportajes que, más que comités, Cambiemos necesita manejar bien las redes sociales porque la gente elige según los mensajes en Internet. El experto catalán, con mucha más fe en los medios tradicionales, destacó ante EFE que Facebook y Twitter no son capaces de “prescribir el voto”, y que los equipos de campaña destinan un presupuesto desmedido a la estrategia en las redes sociales.

Tal vez por eso, Tinelli, en su rol de figura icónica de la televisión sudamericana, se interesó en el perfil de Sola y mantuvo diversos encuentros en los que “se charló” sobre su futuro político. Desde ese plano, su papel de plausible candidato o, directamente, su función de “no candidato”, puede resultar atractiva para el catalán, porque tanto su marco teórico como sus postulados en comunicación política, resaltan una predilección por los liderazgos, más que por las concepciones discursivas que exponen una visibilidad ideológica.

En esa línea, la simbología de Tinelli resulta integral a la hora de poner en órbita los principios fundamentales para generar una buena candidatura. Así, la estética espiritual y componedora del conductor de VideoMatch y ShowMatch se vincula correctamente con la premisa de Sola que indica “conócete a ti mismo y conocerás a tu electorado”, y que mantiene la importancia de ser conocido como “persona”, más que como político.

En estos términos, el consultor español pone énfasis en la construcción de liderazgos para afrontar una campaña porque permite producir una atracción particular en el electorado. De ese modo, la manifestación de un carácter específico se opondría a la consagración de la soberbia o la elocuencia verbal y, en ese mismo andar, el empleo de breves explicaciones contribuiría a una mayor comunicabilidad.

En ese aspecto, Sola coincide con Gutiérrez-Rubí, su coterráneo colaborador de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y subraya la necesidad de ir de lo cotidiano a lo general en pos de provocar una relación electoral y una exposición discursiva en tiempos de bombardeo mediático. Esta última opción, de hecho, es la plataforma básica y actual de AMLO en México, aunque es también el pendiente que propone Antonio Sola para su desembarco en la política argentina y, por otra parte, se consagra como un terreno de disputa de sentidos en la zona de promesas electorales.

 

[1] Dr. en Comunicación – Docente (FPyCS-UNLP)

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