El fútbol es para hombres

Por Guadalupe Mercado

La cultura del fútbol, a nivel mundial, tiende a ser una bandera apropiada exclusivamente por los hombres, mientras que las mujeres queden excluidas de la práctica de este deporte por el simple hecho de ser mujeres. Son conocidas todas las mieles a las cuales acceden los hombres que se dedican profesionalmente al futbol: abultados sueldos, el respeto, la fama y el dinero. La apropiación masculina del significado del deporte y de la práctica del fútbol, llevó a la mujer a un lugar de aislamiento y precarización a la hora de desarrollarse en ese ámbito.

El movimiento feminista llegó para cambiar todas las estructuras posibles y, el mundo del fútbol no es una excepción.

El fútbol femenino y sus orígenes

El feminismo y la lucha por los derechos de la mujer tienen vastos antecedentes en la historia del futbol. La londinense Nettie Honeyball, activista de los derechos de las mujeres, es considerada como la primera en crear un club deportivo de femenino, denominado British Ladies Football Club, en 1894.

Un año después, concedió al diario Daily Sketch una entrevista. Allí comentó las razones que la llevaron a atreverse a crear un equipo femenino: “Fundé el club a finales del año pasado, con el objetivo de probarle al mundo que las mujeres no son esas criaturas ‘ornamentales e inútiles’ que los hombres pintan. (..) deseo la llegada de un tiempo en el que las mujeres se puedan sentar en el Parlamento y tengan voz en la gestión de todos los asuntos, especialmente en aquellos que las conciernen más”.

El primer partido oficial del British Ladies Football Club fue el 23 de marzo de 1895, donde se dividieron las integrantes en dos equipos, para así poder disputar el encuentro.  El equipo tuvo giras interminables por todo el país, con partidos a los que asistían aproximadamente 10.000 personas en cada ocasión, creciendo cada vez más en popularidad.

Aunque en 1971 un grupo de mujeres argentinas realizó la hazaña de ir rumbo a México a disputar el segundo mundial de fútbol extra oficial, al no ser reconocido por la FIFA, el fútbol femenino argentino tiene su auge a fines de los 90. En nuestro país el futbol femenino data del año 1991, fue exactamente el 26 de octubre cuando se dio comienzo al primer “Campeonato de Fútbol Femenino”. De aquella primera edición participaron ocho equipos, entre los cuales se encontraban: Boca, River, Independiente, Deportivo Español, Sacachispas, Excursionistas y Deportivo Laferrere.  Las campeonas fueron las futbolistas riverplantenses.

La denominación del “Campeonato de Fútbol Femenino” cambió a “Primera División A de fútbol femenino” en el año 2015 y es la máxima competición que posee nuestro país, comandada por la Asociación de Fútbol Argentina (AFA). Es preciso mencionar que este torneo no es el único a nivel local, sino que coexiste con las selecciones de ligas y el “Campeonato Nacional Femenino de Equipos”. Además, al ser un fenómeno en ascenso, en el 2012 el Consejo Federal (órgano interno de la AFA) incorporó el Torneo del Interior Femenino, competencia en la que clubes o selecciones de ligas regionales del interior del país podían participar.

En la última edición de “La Primera División A de fútbol femenino”, correspondiente a la temporada 2018-2019, participaron 16 equipos divididos en dos zonas, de los cuales 8 accederán a la Fase Campeonato en la que se determinará el campeón, y quienes llegarán a la próxima Copa Libertadores Femenina.

La actualidad

Lo que caracteriza al fútbol femenino argentino en la actualidad es la precariedad: el no reconocimiento de las jugadoras de fútbol como profesionales, las condiciones en las que deben entrenar, los salarios que no superan el mínimo, las injusticias y, principalmente la discriminación sexual. Es necesario repasar todo por lo que deben pasar estas deportistas, en el mundo, para cumplir su sueño. Situaciones que, en general, no sufre ningún deportista masculino.

El año pasado la futbolista noruega Ada Hegerberg (23) hacía historia junto al jugador Luka Modric al coronarse como los mejores dos jugadorxs de fútbol del mundo, pero nada sería muy agradable esa noche para Hegerberg. La jugadora quiso dar un mensaje de igualdad y de apoyo a todas las mujeres que practican con tanto esfuerzo este deporte, sobre todo a las más jóvenes: “Tiene que creer en ustedes, no paren nunca”. Pero su discurso de igualdad fue opacado por el comentario machista del animador de la gala y DJ, Martin Solveig. Tras darle el premio, le preguntó si sabía bailar “twerking”: al parecer, era muchísimo más importante para el presentador hacer un comentario “gracioso”, según sus declaraciones posteriores, que preguntarle a la flamante ganadora qué se sentía ganar con tan solo 23 años, el balón de oro, la Champions League femenina con el Olympique de Lyon o simplemente felicitarla.

La indignación no debería quedar solo con la experiencia de Ada. En nuestro continente hubo otras situaciones no menos repudiables: Luego de ser campeonas de la Copa Libertadores femenina, el equipo colombiano Atlético Huila, denunció que el premio otorgado por la Copa no sería destinado a ellas, sino al equipo masculino. Yoreli Rincón, referente del equipo, dijo que los 55.000 dólares que su equipo había conseguido con la victoria, no llegarían a las manos de sus compañeras, porque iría al equipo masculino. Las jugadoras recibirían un reconocimiento económico, pero no del dinero ganado, sino del Presidente (Diego Perdomo).

¿Y por casa?

Una de las luchas del movimiento feminista es la desigualdad salarial, por ende, el ámbito futbolero no se escapa a esta injusticia, y la brecha es abismal.  Son incontables los ceros en las cuentas bancarias de los jugadores hombres, mientras que las mujeres deben entrenar, trabajar y hasta estudiar, porque el dinero que les dan apenas llega a los $3000 (aproximadamente 75 dólares) en los mejores casos, al menos en Argentina.

El año pasado, en su boletín oficial, la AFA publicó el convenio con Futbolistas Argentinos Agremiados en relación a los salarios mínimos que deben abonar los clubes a sus futbolistas de acuerdo a la categoría que jueguen. Según el boletín, en la Superliga Argentina (Primera División) un jugador que tenga entre 16 y 18 años no podrá cobrar menos de 21 mil pesos. En tanto mayor a esa edad tendrá un sueldo mínimo de $25.200. En la B Nacional, los salarios de piso son $17.400 y 21 mil pesos; y en el Federal A, último recoveco profesional del Interior, los básicos son de 15 mil pesos y $17.400.

Según una nota del diario El país, a diferencia del seleccionado nacional masculino, “las internacionales argentinas no perciben premios ni tienen salario. El único pago es un viático diario de 150 pesos (8,50 dólares) por entrenar y 25 dólares cuando toca viajar. Las prácticas son en el predio que la AFA, ubicado a una hora de Buenos Aires, por lo que muchas tienen que cubrir grandes distancias en transporte público. Ellas piden al menos 500 pesos por día.”

La romantización de la precarizacion laboral de las jugadoras es moneda corriente en cualquier liga y en cualquier punto del globo. Tal es así que, hace unos días una página de fútbol con bastantes seguidores subió el siguiente posteo:

WhatsApp Image 2019-02-19 at 17.30.54

No es necesario aclarar que las jugadoras no deberían limpiar después de un partido, sólo deberían preocuparse por entrenar y ganar sus encuentros. Sin embargo, en la Argentina la situación es diferente. No es amor por la pelota ni por la camiseta, es desigualdad salarial y precarización laboral. Se legitima la   desventaja de las trabajadoras del fútbol, a través de los medios de comunicación y redes sociales.

Además de soportar la brecha salarial, las mujeres perciben otros tipos de discriminación sexista. El estereotipo de mujer en Argentina está tan afianzado que no deja salirse a nadie de sus límites. El aspecto de las jugadoras de la Selección de Fútbol argentina no pareció ser el “socialmente aceptado” y, por lo tanto, el día de la presentación de la camiseta oficial no fueron las mismas jugadoras las que presentaron el nuevo modelo. Fueron modelos, de cuerpos y “tallas perfectas”. Si los hombres pudieron presentar su camiseta con una enorme promoción en redes sociales ¿Por qué ellas ni siquiera fueron llamadas para asistir a la conferencia de prensa o a la presentación?

Por otro lado, cuando algún medio de comunicación o portal de noticias online da a conocer el relato o testimonio de alguna jugadora sobre su situación y la de sus compañeras, son numerosos los comentarios de hombres, deslegitimando, burlándose del esfuerzo y del fútbol de estas mujeres.

WhatsApp Image 2019-02-19 at 17.31.20

Los comentarios siempre siguen esta línea de subestimación que va desde “el fútbol femenino no es atractivo”, “no pueden exigir lo mismo, porque no las va a ver nadie” hasta “si quieren que les paguen consigan auspiciantes”, pero ¿cuánto de verdad y cuánto de ignorancia hay en esos comentarios?

Los números hablan por sí solos

Un claro ejemplo que rompe con este mito de que el fútbol femenino no es “popular”, y que, por tanto, no genera ganancias, es el caso de Estados Unidos. El fútbol femenino estadounidense es muchísimo más popular y vistoso que el masculino, los equipos son más competitivos, tienen más títulos, pero a pesar de ganar más torneos, y por tanto dinero, las mujeres ganan un 40% menos que los hombres. Según una nota del The New York Times: “el equipo varonil siempre ha sido mediocre. El equipo femenil ha sido fenomenal cada cuatro años: gana campeonatos olímpicos y mundiales, y mantiene al país en vilo durante sus competencias. (…) A finales de marzo, cinco jugadoras presentaron una demanda federal en la que citaron estas disparidades así como las ganancias monetarias que van en aumento, y acusan a la Federación de Fútbol de Estados Unidos de discriminación salarial porque, según mencionaron, ellas ganan solo el 40 por ciento de lo que ganan los jugadores del equipo masculino, a pesar de que el año pasado ellas llevaron a la selección a la victoria en su tercer campeonato de Copa Mundial”.

Se argumenta que los deportes de hombres y sus jugadores merecen una ventaja económica porque atraen más gente y generan más dinero en venta de boletos y auspiciantes privados. Esto es lo que argumentó la Federación estadounidense para el caso del equipo nacional de fútbol soccer.  Sin embargo, eso no se cumple en todos los deportes. El patinaje sobre hielo femenino, por ejemplo, en Estados Unidos, normalmente tiene más rating en televisión y atrae más público que el patinaje masculino, entonces ésta apelación dejaría sin argumentos a la primera postura.

El caso de Macarena: la lucha por un fútbol femenino feminista, disidente y profesional

Uno de los personajes claves de la lucha feminista en el fútbol argentino es sin duda Macarena Sánchez. La jugadora de 27 años levantó la bandera de la profesionalización del fútbol femenino, una causa que parecía totalmente oculta y que está comenzado a tener voz bajo el hashtag #FutbolFemeninoProfesional.

Macarena hace varios días denuncio que su club, UAI Urquiza, le comunicó que no la tendría en cuenta para el próximo año, “por cuestiones puramente futbolísticas”. Los representantes legales de Sánchez realizaron la intimación en la que le exigen al club que haya una regulación en la relación laboral y un reconocimiento de la jugadora como deportista profesional.  Según tweets que publicó la futbolista, los vínculos en los clubes solo duran una temporada, sin remuneración oficial, lo que deja en evidencia a la precarización en todos sus aspectos. En una nota que dio a un medio online, explica que fue “un incumplimiento dado por ser del género femenino. La profesionalización está pensada para el fútbol masculino, el femenino la única opción que tiene es el amateurismo”.

La crítica al fútbol femenino está basada en cuestiones de género y en argumentos vacíos de significado. No son pocos los comentarios en relación a los “roles” que debería cumplir la mujer o los deportes a los que debería dedicarse. Toda deslegitimación empieza y termina con un “deja de ser tan machona” o con un “el hockey es para ustedes, el fútbol es de hombres”. El principal argumento es encasillar en un solo género al fútbol, darle la única posibilidad de acceso al hombre, porque toda mujer que se integra en el deporte no es lo suficientemente femenina para el denominador común del macho.

Según Foucault, la cultura está construida por prácticas, que, están arraigadas en otras prácticas históricas. La concepción de que el fútbol es exclusivo de hombres, se sostiene en todas aquellas prácticas machistas que perduran en el tiempo y que fueron el germen precursor de nuestra cultura y sociedad patriarcal, tal y como la conocemos.  Que “el fútbol es para hombres”, es una idea arraigada en el pensamiento colectivo, en nuestra cultura.

Militar el fútbol femenino es una forma de resistencia. De tomar los espacios usurpados por el sector que invadió cada aspecto de la vida de la mujer. La resistencia como símbolo de reivindicación y revolución es lo que marca el nuevo camino de las mujeres. Romper con las imposiciones de cada género, desarrollar la vida desde la libertad de cada cuerpo y de cada pensamiento, es la base de la resistencia de la mujer y que se expande lentamente al mundo del fútbol.

Y como dijo Nettie Honeyball en aquella entrevista que dio al diario Daily Sketch: “siempre hay curiosidad por ver a mujeres hacer cosas impropias de su sexo”. Todas van a seguir haciéndolo, cuestionando los lugares y privilegios de los hijos sanos del patriarcado, ahora es el turno del fútbol y la nueva generación que se viene tiene en cuenta que su principal herramienta es la resistencia, contra el poder que las somete y que les impide ser en su totalidad.

Un comentario sobre “El fútbol es para hombres

  1. Bravo! Todo nos lo quitaron, y hablo desde el más absoluto desconocimiento de este deporte, pero lo trasladamos a otros ámbitos y es todo así, encasillaron las actividades por sexo, bailar de mujeres o maricas, boxear de hombres y machungas, arreglar todo en la casa, como hago yo… debería ser cosa de mi marido… pero mi hijo con 4 años, ve como mamá arregla todo porque su papá no tiene esa capacidad… Y así con un sinfín de otras cosas en la vida doméstica. Él crece viendo que las mujeres y los hombres son capaces o no dependiendo de sus dotes, no de su género y menos de su condición sexual. Viva la lucha por la igualdad de condiciones.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s