Semillero de nadie

Entrevista por Paula Robbio[i]
@ClubVanulen  – Club Social, Cultural y Deportivo Vanulen. Villa 21-24.

“Somos el semillero del mundo” se escucha en alguna que otra mesa de asado, de alguna persona ya entrada en copas, con una mezcla de orgullo y resignación. El orgullo de producir lo mejor, para la inmediata exportación, conlleva intrínsecamente el pensar el deporte como un mercado. Pero, ¿Qué rol tiene el deporte en la construcción de una sociedad?, ¿Por qué forma parte de una política pública y un derecho humano?, ¿Que implica que un Estado decida degradar una secretaría de deportes a una agencia gubernamental?, ¿Qué impacto tiene y en qué sectores?

Para sacarnos todas estas dudas, hablamos con quien “la mueve”; Mónica Santino, ex jugadora de fútbol profesional, profesora de educación física y ante todo integrante y directora técnica de fútbol femenino en el Club La Nuestra de la Villa 31, responde algunas preguntillas que nos despejan el panorama.

-¿Cuál es tu relación personal con el deporte? y ¿Cual es la relación que le ves con el barrio?

El deporte es constitutivo en mi vida y entiendo que en la vida de muchos y muchas, ya que fue una vía de socialización, el juego es un espacio liberador y de los recuerdos más lindos de la infancia. A medida que fui creciendo fue la parte donde era yo misma. Me gustó jugar a la pelota siempre, desde muy chiquita. Siempre tuve que pelear para poder jugar pero cuando lo lograba era yo misma. Entonces me parece que el deporte es un lugar muy importante, el juego es un lugar muy importante, es un derecho humano inalienable al que todas las personas deben acceder. Son esos tiempos de niño y de niña en los que aprendés a vincularte, aprendés cómo se transforman colectivamente realidades; desde el hecho de juntar plata entre todos para comprar una pelota, hasta jugar un barrio contra otro. Esa identidad es parte de la cultura y en Argentina, el fútbol en particular. Creo que es un bien cultural, es algo que explica la historia de nuestras familias, de nuestros barrios y en ese punto es algo importantísimo que trasciende el simple hecho de jugar a la pelota.

“El deporte es constitutivo en mi vida y entiendo que en la vida de muchos y muchas, ya que fue una vía de socialización, el juego es un espacio liberador y de los recuerdos más lindos de la infancia.”

El fútbol tiene una nobleza enorme, gigante, ya desde su reglamento, desde la medida que se imparte justicia y cómo es posible también jugar un partido sin árbitro, llegar a un acuerdo. Tiene un reglamento amplísimo y el único capaz – en la mayoría de los deportes cuando lo recorres – que tiene una interpretación subjetiva. Una jugada se puede ver de quinientas maneras distintas, y entonces el rol del árbitro o árbitra, del que esté dirigiendo el partido, es parte del juego.

El fútbol tiene un criterio y una amplitud que permite entrar muchísimas opiniones. Desde el punto de vista de lo físico, todos los cuerpos posibles pueden jugar, digamos, no hay un estereotipo de jugador o jugadora de fútbol. Puede jugar una alta, una flaca, una petisa, una más gorda…siempre hay un lugar dentro de la cancha y una posibilidad de tirar paredes y de iniciar diálogos con los que están jugando. Creo que el deporte es vital, es vida. Es eso.

Cuando pasamos todo esto a los barrios… en el barrio significa, sobre todo para las mujeres desde el punto de vista de género, la posibilidad de tirar estereotipos, de tirar prejuicios, de tirar por tierra sobre todo ideas respecto a nuestros cuerpos: qué es lo que podemos hacer, qué es lo que no podemos hacer. Y el fútbol se transforma en un espacio realmente liberador, cuando te das cuenta que podés meter un cambio de frente, saltar, cabecear, caerte, rasparte. Los discursos sobre nuestros cuerpos siempre fueron esclavizantes, dejando el deseo de lado por completo, entonces en el fútbol volvés a encontrar esos lugares de deseo con respecto al cuerpo.

Entonces, el deporte en el barrio, cuando se ejerce ese derecho al juego, tiene un poder transformador enorme que no tiene techo. Cada vez que vas y cada vez que se pone una pelota en juego, o entran un montón de pibas a la cancha, te das cuenta que pueden pasar cantidad de cosas y que se logran cien mil cosas más que bajando línea, o metiendo talleres, o metiendo demasiada palabra. El fútbol, como deporte, se ocupa de poner muchas cosas en su lugar y eso después las pibas lo transforman en su propio lenguaje, en sus propios vínculos, en conquista de territorio y en empoderamiento. En todo lo que pasa con los cuerpos. Creo que eso es lo más lindo que el deporte tiene en el barrio: la posibilidad de igualar y sentir que somos colectivo.

¿Te tocó relacionarte con distintas gestiones públicas ocupadas en deporte? ¿Notas diferencias claras?

Sí, nosotras nos vinculamos con distintas gestiones, y hay una diferencia central en los que fueron los gobiernos de Néstor y Cristina con estos actuales. En estos actuales el deporte social se ha dejado de lado. El deporte pasó de formar parte del Ministerio de Desarrollo Social a quedar completamente aislado, o en un simulacro de depender del Ministerio de Educación, en un claro intento de copiar el modelo estadounidense, pero culturalmente, y por un montón de cosas, estamos muy lejos de eso. Entonces de tener puesto el enfoque en lo social, pasó a esta nada misma.

Y bueno, en este último tiempo salió un decreto de necesidad de urgencia, donde el deporte vuelve a quedar librado a la suerte del mercado. Entonces, hay una clara visión del deporte mirado como un negocio y como un lugar de poner intereses económicos sobre el tema deportivo. Eso también atraviesa a los clubes ¿no? En Argentina los clubes tienen una historia muy rica, casi única en el mundo; uno de los modelos de clubes que conocemos de comunidad organizada, de un lugar donde se cumplen roles sociales importantísimos. La avanzada contra los clubes es enorme, porque un viejo sueño del actual presidente, cuando era presidente de Boca, era transformar los clubes en sociedades anónimas deportivas. Entonces hay hoy un viraje enorme de pensar en los juegos Evita fortalecidos, pensar en las becas de los deportistas de alto rendimiento, a esto que tenemos ahora, donde el deporte se va degradando de a poco. Lo que se hace es organizar eventos deportivos como fueron los juegos olímpicos de la juventud, que fueron elitistas, creados en una mascarada de hacer una villa olímpica en uno de los sectores más postergados de la Ciudad de Buenos Aires donde hubo prácticamente nulo acceso. Se recibió a atletas élite de todas partes del mundo pero quedó en un evento deportivo de marca, como preparando todo esto que se viene.

Me parece que ahí hay una diferencia sustancial: el aniquilamiento del deporte social para pensar en otro deporte donde sacarse fotos con el deportista que triunfa en el momento, y no pensar en la base, en el acceso al juego, todo lo que el deporte debe tener. Y ni que hablar en la perspectiva de género en este aspecto ¿no? seguramente discursivamente se va a decir una cosa, pero lo que ocurre en el fondo es otra. Y es a lo que nos hemos venido acostumbrando en estos tres años y medio de una gestión que, lastimosamente, nos está haciendo perder derechos y el deporte es uno más.

-¿Cuál entendés que debería ser el rol del Estado en relación al deporte, en el plano social?

La degradación de la secretaría a una agencia es hacerle perder el carácter estatal para transformarla, prácticamente, en un ente privado dentro del Estado. Estos licuados horribles que arma esta gestión y que nos obliga a que los tomemos. Es como una engaña pichanga. Por lo menos para mí, para nosotras, para nuestra organización, es el corrimiento del Estado de los que menos tienen, de generar y garantizar el acceso al deporte para la mayor masa de la población. Está nomás perfilado a aquellos que sobresalen, a los méritos propios, en función de los negocios privados.

Entonces, perder las tierras en donde ahora funciona el CeNARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) con toda su historia. Tiene un auditorio, un teatro impresionante que se llama Juan Domingo Perón -no por casualidad-. La época maravillosa del deporte en la historia Argentina, fue justamente la primera y segunda presidencia de Perón. Fue cuando se impulsaron políticas deportivas claras, se organizaban los campeonatos Evita, se fomentaba el turismo social para que inmensa cantidad de pibes y pibas hagan deporte. Hubo una selección brillante de básquet que ganó los juegos olímpicos o lo panamericanos en 1950, una camada enorme de boxeadores, mujeres también que sobresalieron mucho en el deporte.

Y después, el otro tiempo donde el deporte vuelve a tener alguna incidencia, son los últimos doce años de gobierno peronista. Entonces, es tirar símbolos abajo, no es solamente la medida y lo que puede causar, sino todo lo que caería en función de negocios inmobiliarios en una cantidad considerable de hectáreas en el barrio de Nuñez. Lo que creemos que pasa es un cambio de óptica tremendo, donde va a llegar aquel que sobresale y la rompe toda en algún deporte, la meritocracia. Lo que vemos en distintos ámbitos es lo que vamos a ver qué ocurre con el deporte, no tomado como un bien cultural, sino más bien como un bien de ganancia en función de la mirada del mercado.

“…es el corrimiento del Estado de los que menos tienen, de generar y garantizar el acceso al deporte para la mayor masa de la población. Está nomás perfilado a aquellos que sobresalen, a los méritos propios, en función de los negocios privados.”

-En este contexto, ¿cómo se traduce la degradación de una secretaría a una agencia en el día a día de su barrio?

Para nosotras en el barrio significa que se nos van a achicar más las puertas aunque, seguramente, vamos vivir la cuestión de que inauguren canchas o espacios públicos muy bien maquillados en el barrio, en la villa. Pero no va a estar fomentando esta cuestión del deporte social y el respeto de la individualidad de cada persona y de lo que puede hacer, sino más bien una gran foto donde se supone que mejoran los lugares para que más pibes y pibas accedan al deporte pero no es tal cosa.

Es este doble discurso al que nos han acostumbrado de un nivel de perversidad enorme. Así que lo vemos con mucha preocupación, y sabemos que sobre las organizaciones sociales va a pesar toda la tarea de seguir en el día a día de hacer el laburo que venimos haciendo hace muchísimo tiempo, con muy escaso apoyo. o nulo, ó más bien poniéndonos todos los obstáculos posibles para que discursos o historias como las nuestras y las de muchísimas organizaciones no sean escuchadas como algo bueno del pasado.
¿Qué esperás de una secretaría/agencia de deportes pública?

De una secretaría de deportes pública me imagino todo lo contrario. Y sí creo que algo que quedó pendiente de la gestión anterior, y es que esa Ley de deporte, que es la última que sanciona Cristina antes de terminar su mandato, tenía un encomillado muy importante sobre la participación de la mujer y el empoderamiento de la mujer en el deporte, como un lugar donde las organizaciones sociales, las que están en territorio y que son un fenómeno de los últimos quince años, tengamos más incidencia en las políticas públicas.

Lo que me imagino es un brazo de la secretaría relacionada al deporte social, con más participación de las organizaciones. Me gustaría que ocurriera eso, o de una secretaría estatal esperaría eso: armados de políticas y de cómo se distribuye el dinero para que sea de una manera más eficaz y le llegue a las poblaciones, sobre todo a las más vulneradas.

Nosotras estamos convencidas de que en cada barrio debe haber un club, una escuela pública y que así estarían bajando los niveles de violencia seguramente muchísimo y que no habrían tanto pibe y piba suelto sin tener metas, esperanzas, objetivos. El deporte puede ayudar a hacer sentir a esos pibes y a esas pibas que la vida tiene valor, que es posible y que no es solamente para las mujeres embarazarse y tener hijos; y para los pibes salir a hacer cualquier cosa para tener un par de zapatillas que salen muy caras. Sino que la vida puede pasar por otros lugares.

Entonces un club en cada barrio, una escuela pública en cada barrio, institucionalidad en los barrios con el apoyo del Estado, creo que nos haría una sociedad mucho mejor. Y después, creo que cada barrio tiene su particularidad, entonces me parece que ese camino de deporte y territorio hay que recorrerlo, no hay una receta armada ni mucho menos. Hay que sentarse a escuchar, tener mucha paciencia, organizar lugares donde las personas realmente hablen, se pronuncien, digan qué quieren con respecto a su barrio e ir construyendo ese sueño colectivamente.

Nos gusta el folklore del deporte, no importa de qué juego se trate. Nos genera esa sensación de orgullo popular, de que gane une nuestro porque se lo merece. Que el mundo sepa que jugamos y ganamos, y si es su deporte y su cancha mejor.

“Te la toco de primera, vos si querés la agarrás”, “Cae del cielo brillante balón toda la gente y todo el mundo ve”, la cantás con ganas… No te viste una pelea en tu vida, pero aparece Maravilla Martínez y te clavas tres meses frustrados de boxeo en el club de tu barrio. Todavía no quedan claras las reglas, pero hacés qué entendés todo el partido de Los Pumas hasta que pierden con honor de guerrero azteca. Ni hablar las 6 horas y media de tenis que te comiste esa vuelta para ver a un local.

El por qué de toda esa mística deportiva tiene un sentido histórico claro. El deporte, en su mayoría, siempre fue popular – y para machivarones-. Siempre fue el lugar donde vemos alguien parecido a nosotres que “la pegó”, dándonos esa sensación de triunfo colectivo.

[i] Estudiante de trabajo social (UBA)
@ClubVanulen  – Club Social, Cultural y Deportivo Vanulen. Villa 21-24.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s