¿A quién le hablan?

Por Daniel G. Rossetti

Cierre de fábricas, hundimiento del sector de las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMES), aumento del desempleo, deterioro del poder de compra del salario y las jubilaciones, avances en la flexibilización laboral sectorial, conflicto con los sindicatos y demonización de los dirigentes que se les enfrentan, son algunas de las consecuencias que han causado las políticas del gobierno en el ámbito del empleo.

Peleas con Paolo Rocca por Vaca Muerta, con la Unión Industrial Argentina (UIA), con los gurúes del mercado (hasta los otrora entusiastas aliados los critican por tibios), y con los sectores agropecuarios. A esto se suman la desinversión de grandes firmas para completar las fracturas internas dentro del bloque de poder que la actual administración había venido a defender de los ataques populistas.

Aumento en la asistencia a comedores comunitarios, malabares y aprietes de la Ministra Stanley para contener las cada vez más visibles protestas de los sectores postergados, retraso en los cronogramas de vacunación oficial (con la aparición de brotes de enfermedades controladas, como el sarampión y tuberculosis), conflicto con los trabajadores del sector de la salud pública, cada vez más desbordado por los desempleados que pierden su obra social, deterioro edilicio de las escuelas públicas (con el triste saldo de la pérdida de la vida de dos trabajadores), falta de previsión y correcta reacción frente a brotes de enfermedades como el hantavirus o el dengue, están dentro de los fracasos en el ámbito social desde que Mauricio Macri ingresó a la Rosada.

Financierización de la economía, devaluación, inflación, caída del Producto Bruto Interno, aumento de las inversiones especulativas con la consecuente fuga de capitales, aumento record de la deuda externa, reinserción del Fondo Monetario Internacional (FMI) en las decisiones de política económica son los resultados del plan puesto en marcha desde diciembre de 2015.

Este breve paseo dantesco por el averno macrista es el botón de muestra que refleja la caída de la imagen del presidente en las encuestas. Pero así las cosas, esta baja en su popularidad no lo deja fuera de la carrera por la reelección. A sabiendas de esto, su principal asesor comunicacional comenzó a diseñar los rasgos de una estrategia que se basará en generalidades similares a las que lo llevaron a presidente.

Recordemos que los accesos a cargo ejecutivos del actual jefe de Estado se deben más a la destrucción de la imagen de sus oponentes que a méritos que pueda mostrar de su gestión. Su llegada a Jefe de Gobierno está relacionada directamente con la tragedia de Cromañon y el juicio político que inició contra el jefe de la ciudad de Buenos Aires de ese momento, Aníbal Ibarra. Luego de su acceso a la jefatura del distrito más rico del país, nunca pudo exhibir grandes logros ni grandes obras, como por ejemplo la casi nula ampliación de la red subterránea, de la cual había prometido construir diez kilómetros por año y solo inauguró la ampliación de las estaciones cuyas obras ya estaban iniciadas cuando llegó a la gestión, mientras que trocó subterráneos por carriles exclusivos para la circulación de colectivos, a los que ampulosamente llamó “Metrobus” (queda como interrogante si algún día se conocerán los “cuadernos” de esas obras) que si bien agilizaron la circulación del transporte público, lejos se estuvieron de desincentivar el uso de los vehículos particulares, o al menos no tanto como lo hicieron los últimos aumentos en los combustibles.

De esto que la campaña contra Daniel Scioli se basara en la “Corrupción K” y para no entrar en debates programáticos prometiera que no se tocaría nada de lo que está bien y se modificaría lo que está mal. Al no dar mayores detalles de qué era lo que estaba bien y que lo qué mal, le permitió presentarse como la esperanza y el cambio de aire que da la “alternancia” en el poder, rezo pagano que los neoliberales usan para cambiar nombres sin modificar el fondo de sus estrategias políticas, sociales, culturales y económicas.

Ante el comienzo de una nueva campaña electoral y la falta de logros reales y palpables para el conjunto de la sociedad, la estrategia fue apuntar a lo más oscuro y reaccionario del sentido común. El aumento de la desigualdad está relacionado directamente con el aumento de la violencia en las grandes urbes. Alcanza con sobre exponer en los medios de comunicación noticias relacionadas con casos puntuales de estas violencias para que la construcción de un “otro peligroso” active mecanismos irracionales de protección en la ciudadanía, que se alejan de las normas de convivencia y ponen por fuera del área de la influencia del gobierno a las responsabilidades del deterioro económico y social.

Ante la fuga de capitales de las grandes firmas se opone el “robo de los trabajos” por parte de los inmigrantes latinoamericanos, con la excepción de los migrantes venezolanos, a quienes les cubre el aura del imperio, por lo que se los presenta como trabajadores y educados frente al resto, que enfrentan crisis similares en sus países de origen, y se los estigmatiza con estereotipos delictivos que abarcan desde narcotraficantes hasta vulgares ladrones. Lejos de existir estas diferencias entre los obligados a migrar de sus países de origen por razones económicas, el ataque al gobierno de Maduro habilita a generar esta diferenciación entre inmigrantes de primera (lo que huyen del populismo) y de segunda (los que nos quitan el trabajo). A cuenta de esto cabe el ejemplo de la espantosa operación que realizaron sobre la jueza Patricia Guichandut, encabezada por el presidente Macri, el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodriguez Larreta y el vice jefe Diego Santilli, que fue acompañada por la prensa oficialista.

La intromisión sobre el poder Judicial por parte del ejecutivo se generó ante la liberación y condena a una “probation”, tal como marcan las normas vigentes, por el robo de un celular por parte de una persona de nacionalidad colombiana. Desde el poder ejecutivo señalaron que tenía el ingreso prohibido por ser reincidente, dato que no aportó migraciones, órgano dependiente de la Ministra Patricia Bullrich, es decir del propio ejecutivo. El otro caso, que involucraba a un ciudadano uruguayo, ni siquiera había entrado en su juzgado. Cuando la jueza realizó su respuesta sobre los hechos ante los que el poder ejecutivo trató de intervenir, no hubo la misma difusión.

En el mismo sentido, luego de la represión en la manifestación contra la aprobación del presupuesto 2019, las cadenas oficiales de noticias falsas inculparon a ciudadanos venezolanos, a los que en este caso acusaron de chavistas, a un ciudadano paraguayo “con hijos argentinos” y a un ciudadano turco, amante del Che, señalados como exponentes del avance internacional contra la democracia argentina. El uso del extranjero como enemigo no es una innovación de Cambiemos, sino que abona a una preocupante tendencia mundial que distintos gobiernos de derecha han utilizado recurrentemente a través del tiempo. Ya lo destacó el historiador Eric Hobsbawm en “La era del Imperio”: al comienzo de la Primera Guerra Mundial, los elementos simbólicos del nacionalismo fueron más fuertes que los lazos de solidaridad de clase. No por evidente será dejada de lado esta herramienta comunicacional por los propagandistas del presidente.

Frente a los subsidios y privilegios que tienen los “amigos” cercanos a la oficina presidencial, desde Cambiemos refuerzan la reproducción de la imagen parasitaria de los sectores postergados y vuelven una y otra vez sobre la idea de que el problema radica en quienes cobran por parte del estado distintas pensiones, ya sea por discapacidad o las jubilaciones a quienes no completaron sus aportes, mientras esconden las cifras que se llevan las grandes firmas con diversas formas de contabilidad “creativa” o lisa y llanamente evasión de impuestos.

Un caso resonante fue el de la reina holandesa y su emprendimiento turístico en Neuquén. Según la ONG OxFam, en 2016 el 33% de la tierra en argentina estaba en manos del 1% de su población y aún ante este dato de concentración de riqueza, la edad jubilatoria debería aumentarse según los gurúes neoliberales, dado que las expectativas de vida se prolongan y generan un aumento en el déficit del estado. Si bien es un tema a discutir, la segregación por ocupación de la edad de retiro de la actividad laboral (la experiencia y conocimiento de ciertos profesionales adquirida en el transcurso de su desempeño laboral y su transferencia es algo a preservar) la mayoría de las actividades industriales producen fuertes deterioros en la salud de los trabajadores, empeorando su calidad de vida durante el retiro laboral. La transferencia de riquezas de los trabajadores a los sectores privilegiados es una constante que no tiene vistos de reducirse y se busca imponer la idea de que los que trabajaron toda su vida y generaron las ganancias de sus patrones deben cargar con el desajuste de las cuentas fiscales.

El gobierno pone un foco sobre un sector particular de los trabajadores, una luz que obnubila conciencias, y cuyo destello oculta a los únicos agentes estatales que están antes que cualquier delito se cometa: los docentes. Dos muertos por negligencia en el mantenimiento de las instalaciones, y luego las interminables denuncias de los problemas de seguridad e higiene dentro de las escuelas, que afecta por igual a los trabajadores de la educación como a los pibxs que van a los colegios, no muestran una variación en la estrategia. Para el gobierno, los pibxs son víctimas de la extorsión de maestros y profesores, mientras que sus representantes gremiales, seres con fuertes ambiciones políticas partidarias, solo buscan rédito electoral extremando los conflictos. Desde el ministro nacional de educación, Alejandro Finocchiaro, hasta el director de esa cartera bonaerense, Gabriel Sánchez Zinny, avanzan con el mismo discurso.

La Gobernadora María Eugenia Vidal inauguró una cárcel para jóvenes entre 16 y 20 años, que más allá de la necesidad de contener a los jóvenes que cometieron algún delito y brindarle la posibilidad de reinsertarse en la sociedad aprovechando todos sus potenciales, no es el lugar propio para que completen sus estudios, y es obligación de la gobernante asegurar el acceso a la educación de todos los ciudadanos en los ámbitos creado para esos fines. Pero como es práctica de los funcionarios neoliberales, “La Leona” cerró escuelas rurales porque había pocos pibxs, rompiendo con toda lógica pedagógica donde primó el equilibrio contable sobre la eficacia y eficiencia de las políticas públicas.

Son las escuelas el espacio natural donde los pibxs aprehenden a convivir, a socializar y reconocer que existen otras formas de conocer el mundo, es en ese espacio donde son contenidos, y muchas veces también sus familias, de los fallos de las políticas públicas que en lugar de darles el lugar privilegiado que ocupan, son postergados y fácilmente estigmatizados. El “gorrita”, el “piraña” y otras tantas maneras de nombrarlos ocultan las deficiencias en darles los espacios de crecimiento necesarios para que desarrollen su inteligencia, y en cambio se los trata como si existieran por generación espontánea, no como consecuencia de los errores de las generaciones que los anteceden.  Sin posibilidades de esperanzas de proyectarse en el futuro y poder desarrollar su propio plan de vida, no habrá cantidad de cárceles suficientes que alberguen a tantos desplazados.

Empalmando con estos prejuicios la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, propone la baja de edad de imputabilidad para someter aún más a las infancias. En este caso también se presenta, igual que la inauguración de la cárcel bonaerense para menores, como una doble trampa en la discusión sobre la necesidad del tratamiento que deben recibir los jóvenes que han cometido algún delito. Entonces, desde el oficialismo se ataca a esta deficiencia no aportando elementos que ayuden a la contención de las infancias primero y a la resocialización de los pibxs que cometieron algún ilícito, sino a reforzar la idea que a los y las jóvenes lumpenizados solo queda reformarlos a los moldes de una sociedad injusta.

Lejos de las declaraciones de la ministra en las que aseguró que “se busca que haya menos delincuentes y no más presos”, la experiencia de las policías, tanto Federal como provinciales (que aparte cuentan con el aval del gobierno para la discrecionalidad de sus actuar) y la persecución de los estereotipos de los jóvenes marginales será el norte de aplicación de esta política. Y mientras se avanza sobre derechos de la minoridad, se deja en el olvido la necesidad de una verdadera reforma del régimen penal juvenil y sobre las causas raíces del problema de la delincuencia. Desde los responsables de la propaganda oficialista, saben que este mensaje prende en los sectores postergados que conviven con estas violentas situaciones cotidianamente y es ahí donde buscan enraizar el mensaje, algo mucho más fácil que solucionar los problemas estructurales en esas comunidades.

Oponen a su avanzada sobre el Estado y los derechos y garantías de los y las ciudadanas, los casos de corrupción de la administración de gobierno anterior, otro de los arietes del oficialismo. Nadie puede ponerse del lado de los que se enriquecieron a costa del estado, pero mientras se avanza sobre una causa con más irregularidades que procedimientos ajustados a derecho, los que “venían a fortalecer las instituciones de la República” intentan encarcelar a la candidata opositora con mayores posibilidades de reemplazar a Macri en la Rosada y cambiar el encuadre ideológico del plan de gobierno de la derecha. Los aliados indispensables del oficialismo, el Poder Judicial y el arco de medios que representan al bloque de poder, avanzan con relatos que ponen a los doce años del gobierno Kirchnerista como, literalmente, una “asociación ilícita”.

Para mantener de manera férrea su estrategia, esconden que cuando llegaron al gobierno la relación deuda externa / PBI era del 46%, mientras que, en diciembre de 2018, luego de 3 años de gobierno, la deuda llega al 97%, según los datos del Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC), hoy saneado tal como declaman los propios funcionarios de Cambiemos. Si no pudieron hallar el PBI escondido en el sur que tan afanosamente buscó el fiscal Guillermo Marijuan, en base a las declaraciones del arrepentido Fariña, es esperable que al menos puedan explicar dónde está el medio PBI que en su administración se perdió en apenas tres años, junto con subsidios, ajuste de jubilaciones y asignaciones familiares e inversión en infraestructura, o al menos que fue de la lluvia de inversiones que terminó en tormenta huracanada que destrozó el frágil aparato productivo nacional.

Una de las teorías de comunicación social, de las primeras y hoy prácticamente abandonada, sostiene que los medios de comunicación funcionan como una aguja hipodérmica que dejan “bajo la piel” del público una serie de ideas, y que estas terminan conformando el humor y el comportamiento social. Esto fue parte de uno de los errores comunicacionales del Kirchnerismo cuando se enfrentó a los medios de comunicación representantes del bloque de poder económico financiero. Los publicistas de Cambiemos, conocedores cabales de las teorías comunicacionales, adhieren a las hipótesis de la elección del público, donde es este el que busca en los medios el encuadre de las noticias que le permita afirmarse en su visión del mundo. Sabiendo esto, y en fuerte alianza con medios y comunicadores a su servicio, capaces de propagar el mensaje que convino y conviene a la recuperación hegemónica por parte del bloque dominante. El objetivo final será ahondar las diferencias dentro de la sociedad, rompiendo el tejido social para imponer el mensaje único de “sálvese usted mismo”. Pasaron de la imagen del meritócrata a la imagen del sobreviviente más apto en un mundo cada vez más complejo y enorme.

Se sabe que el miedo es la mejor herramienta de la derecha, y cuando las sociedades tienen miedo sus miembros se encierran en círculos cada vez más pequeños dónde se sienten contenidos. El barrio, la comunidad religiosa, la familia, uno mismo en su inmensa soledad. Quienes nos gobiernan vinieron a romper los lazos sociales que se forman en los ámbitos públicos, las fábricas, los sindicatos, los partidos políticos. Abandonados a un destino que no se puede dominar, le hablan al oído a una comunidad que está transformándose en una sociedad cada vez más temerosa, donde cualquiera es una amenaza a la vida y a su entorno.

Se intenta instalar que este enemigo está tan cerca que puede tocarse. Por eso necesitan que las paredes del Barrio Privado sean cada vez más altas y el Estado sea el gendarme que impone el orden, y si es con violencia, será. Le hablan al que, muerto de miedo y sin esperanza, es incapaz de organizarse para tomar el rumbo de un destino colectivo. Le hablan a un individuo libre que no sabe qué hacer con esa libertad en medio de un hostil entorno de desigualdad, donde toda estrategia de supervivencia individual es válida.

Saben construir el mensaje, a quién y cómo dirigirlo y hasta ahora han tenido éxito.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s