Cambiemos y la configuración de “identidad nacional”

 

Por CV[i]

 

La irrupción de una ola de gobiernos de derecha en América Latina que, durante los últimos años, llegaron al poder mediante el voto popular y cuyas políticas económicas se basan sobre todo en la apertura de los mercados, invita a reflexionar acerca de los modos en que el neoliberalismo ha avanzado y se ha desarrollado en estos países.

Se trata de un modelo que, lejos de haberse extinguido durante los gobiernos nacionales y populares -como se autodenominaban-, logró adecuarse, modificarse y reformarse según los tiempos que corren.

Desde ese plano, el neoliberalismo se presenta no sólo como un programa político-económico, sino también, social y cultural, en el que se establecen prácticas e imaginarios propios, a los que Jorge Alemán llamó “subjetividad neoliberal”. Según este autor “el sujeto neoliberal se homogeneiza, se unifica como sujeto ‘emprendedor’, entregado al máximo rendimiento y competencia, como un empresario de sí mismo”1.

En el marco de estos procesos que atraviesan a Latinoamérica en su conjunto, resulta interesante analizar los modos en que Cambiemos construye “identidad nacional”, poniendo especial énfasis en la relación que se produce entre los valores de “lo argentino” que se destacan y la configuración de estas nuevas subjetividades del neoliberalismo, ligadas a las lógicas del emprendedurismo empresarial.

Tanto Mauricio Macri, como María Eugenia Vidal, cada uno respondiendo a los contextos propios, han tenido que enfrentar desde su llegada al gobierno en 2015, “desafíos” que tienen que ver con la construcción de confianza y de gobernabilidad. Es decir, luego de ganar las elecciones, tuvieron que generar mecanismos de legitimación permanentes, ya que ambos se presentan como fuerzas nuevas, que rompen con lo que se conocía hasta el momento en el campo de la política tradicional. Y, para ello, la utilización de nuevas estrategias comunicacionales resultó fundamental.

En el caso del Presidente, no sólo porque ganó las elecciones con una diferencia mínima respecto a Daniel Scioli, sino también, porque debió -y debe- afrontar a un Parlamento en minoría. La Gobernadora, por su parte, además de ser la primera mujer en ocupar ese cargo en la Provincia, llega al poder en una Buenos Aires donde no gobernó otra fuerza política desde 1987.

De esta manera, en las aperturas de sesiones del viernes pasado, ambos funcionarios presentaron dos estrategias discursivas en las que, tanto Macri como Vidal, les dan legitimación a sus políticas de gobierno. Por un lado, se encuentra la polarización o diferenciación con el kirchnerismo, donde, mediante la oposición de valores como, por ejemplo, la trasparencia vs. corrupción, se construyen imaginarios de “identidad nacional”.

En efecto, durante su discurso de Apertura de Sesiones Ordinarias de este año, el Presidente afirmó:

“Podemos decir que la Argentina está mejor parada que en 2015. Mejor no significa que ya estamos donde queremos estar, sino que hemos salido del pantano en el que estábamos”.

En este breve fragmento, la comparación con el “pantano” -que da una idea de estancamiento- deja entrever un reconocimiento de la crisis económica que atravesó el país especialmente en 2018 -con la escalada del dólar y el aumento en la inflación-, pero aún así ratifica que “estamos mejor”. Más adelante en su discurso, relacionará esa noción a la “construcción de bases sólidas”.

También en el discurso de Vidal puede verse este recurso:

 

“La de la prepotencia, la de la desidia y la de los atajos, esa no es la provincia que quiero. quiero una provincia donde gana el que se esfuerza”.

 

Aquí la Gobernadora relaciona al “pasado” con la “prepotencia”, la “desidia” y los “atajos” y la contrapone a lo que, a los fines analíticos de este artículo, se definirá como realce de valores positivos.

En ambos casos, la idea de “identidad nacional” se postula a partir de significantes vacíos emparentados con los valores del “esfuerzo”, el “entusiasmo” y el “optimismo”, a los que se le atribuyen cargas positivas. Es decir, que cada uno podrá trasladar a su vida personal este tipo de atribuciones y darles un significado propio, pero siempre bajo la idea de que “se puede salir adelante”.

En este sentido, el relato argumentativo de Cambiemos necesita distanciarse del kirchnerismo, comparándose y enfrentándose en cuanto a los valores que cada fuerza vendría a representar, para, desde allí, reafirmar su identidad y la del “argentino” modelo. Así, se plantea a la política desde la idea del “sujeto emprendedor”, característico de los nuevos procesos neoliberales. En otras palabras, el argentino dejó la “avivada”, para, con “esfuerzo” y aunque “duela”, llegar a un futuro mejor.

 

1Alemán, J. (2014) “Neoliberalismo y subjetividad”. Página 12, contratapa. Rescatado on line el 27/01 en: https://bit.ly/2WvnhfQ

[i] Estudiante de Comunicación Social – FPyCS-UNLP

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