El concepto de lo electoral

Por Cristian Taborda

La primera gran fecha electoral del año tuvo lugar el día de ayer en Neuquén, y aunque la jornada se vio en parte opacada por las denuncias de fraude hechas por Unidad Ciudadan, y las sospechas sobre el sistema de voto electrónico, la contienda se inclinó sin sobresaltos hacia el gobernador Omar Gutiérrez (MPN) quién logró la reelección tras obtener un 39,7%, secundado por Ramón Rioseco (UC) 26,0% y en tercer lugar, muy atrás, “Pechi” Quiroga (Cambiemos) con 15,2%.

Carl Schmitt, en “el concepto de lo político” se encargó de dilucidar la esencia de lo político y de diferenciar la política del resto de las demás ciencias, esa esencia diferencial se encontraba en la decisión, en el poder de decidir entre amigo-enemigo. Cambiemos ligó está lógica al kirchnerismo y con un discurso basado en el diálogo, intentó mostrarse como lo opuesto a esa esencia política, trato de despolitizarse o, en términos Schmiteanos, neutralizar la política.

Los tres años de gestión, en donde se profundizo la división social y las elecciones llevadas a cabo en Neuquén parecen mostrar rotundamente lo contrario, el gobierno realizó una tajante división entre amigo-enemigo animándose por un momento hasta llegar a dejar a un costado la candidatura del radical Horacio “Pechi” Quiroga, para no perder contra el Kirchnerismo lo que hubiese sido considerado una catástrofe.

Otro alemán predecesor a Schmitt, Von Clausewitz, concebía a la guerra como “la continuación de la política por otros medios” y Cambiemos (C) tuvo en cuenta eso de que en la guerra todo se vale, llegando al extremo de llamar a votar a otra lista, tal como lo pronunció el diputado por el PRO Leandro López cuando afirmó que: “si no queremos que ganen los k, hay que evitar votar opciones que no tengan chances de ganarle a Rioseco” con el objetivo de contribuir a la derrota del candidato de Cristina, algo pocas veces visto de manera tan explícita. La alianza gobernante sobrevive, en su identidad cada vez más perimida, gracias a la capacidad para identificar claramente a su enemigo. Lo que se vio en Neuquén fue un ensayo de lo que se proyecta para las elecciones nacionales.

Lo sucedido en Neuquén toma relevancia nacional por tres motivos: fue la primer disputa del calendario electoral, la posible victoria de Rioseco generó gran expectativa por tratarse de un candidato puro del Kirchnerismo encabezando la lista de Unidad Ciudadana (UC).  En tercer lugar, había inquietudes por la reacción que desencadenaría en los mercados un triunfo del kirchnerismo duro, sobre todo tratándose de la administración de la provincia con uno de los mayores recursos de la Nacion: Vaca Muerta.

Las expectativas también eran altas para la oposición, que si resultaba triunfante esperaba catapultar la contienda a lo nacional y presentarla como una gran victoria. La escisión de Sobich del Movimiento Popular Neuquino (MPN) género un cierto grado de entusiasmo en Unidad Ciudadana, que veía su posibilidad en la gobernación, basada también en la decadencia del partido provincial gobernante, que en las elecciones de 2017 obtuvo un 21,42%, detrás de Cambiemos que se impuso con el 28,11%, ambos por encima de Unidad Ciudadana 17,8% y el por entonces Frente Neuquino de Ramón Rioseco con otro 17%. Lo cierto es que más allá de los pormenores se dio la lógica, en una provincia donde el MPN gobierna desde 1962 de manera solamente interrumpida por la dictadura militar (1976-1982).

La caída

La caída de cambiemos es abrupta, como muestran los números en relación a las elecciones ganadas en 2017. Por otra parte,  el 2019 fue distinto: en una campaña donde el candidato oficial se desligaba del presidente y el gobierno apoyaba al MPN para evitar un triunfo de Unidad Ciudadana, vale no puede obviarse la profunda crisis económica que pudo haber condenado a la alianza gobernante al tercer puesto, en lo que constituye su segunda derrota consecutiva en lo que va del año. Por el lado del Kirchnerismo, que en el 2017 no contaba con Rioseco  (se encontraba en el Frente Neuquino), logro aumentar el caudal de votos pero no superar la suma de los dos partidos en la elección anterior, además de no conseguir capitalizar el descontento con cambiemos, ni el desgaste del MPN. El explícito apoyo de Cristina no alcanzó.

En éste escenario quedó demostrado que el gobierno sufre un gran impacto en su adhesión, y que en caso de una tercera opción, sólo puede aspirar a que no gane el enemigo-K, dejando de lado aspirar si quiera a un segundo lugar. Por otro lado, ante semejante caída, Unidad Ciudadana por sí solo no logra capitalizar el descontento, ni el desgaste de la gestión. Si bien para las elecciones nacionales falta tiempo y algunos sostienen que hay amplias diferencias frente a las provinciales (porque aquí no hay ballotage) se puede tomar como prueba de ensayo. La apuesta de cambiemos es sobrevivir en su guerra contra Cristina siempre y cuando ella sea candidata, la economía no colapse, o no aparezca una tercera opción. Si no se da algunas de estas condiciones, esencialmente necesarias, el gobierno difícilmente tenga competitividad electoral, ya que depende más de factores ajenos que propios, más de la fortuna que de su virtud. Por el contrario, la oposición en su conjunto depende más de la virtud propia y de estrategia electoral que de la fortuna en la que incurriría en un ballotage.

La estrategia

Queda así para dilucidar el concepto de lo electoral, intentando despojarlo de todo lo externo con el objetivo de llegar a su esencia. En las elecciones de 2015, el Frente para la Victoria tuvo en claro el concepto de lo político pero no así el concepto de lo electoral, lo que lo llevó al fracaso. Al contrario, cambiemos contó con una claridad en el concepto electoral, formando una alianza estratégica con el radicalismo. Hoy, ante las rispideces internas y la gravedad de la situación económica, que obliga a los gobernadores al desdoblamiento de elecciones para no quedar pegados como aliados del gobierno, el macrismo prioriza el concepto de lo político. Está en la virtud de la oposición esclarecer el concepto de lo electoral para poder llevar una estrategia adecuada que le permita obtener un resultado positivo, teniendo en cuenta que el enemigo no está en la oposición, como aclaró José Luis Gioja en el Congreso Nacional del PJ llevado a cabo la semana pasada.

La estrategia comunicacional del oficialismo será la de exponer las derrotas de Unidad Ciudadana (ante la inocencia de exacerbar sus expectativas electorales) en lugar de las propias, actuando como si fuera oposición, y esperando que en las nacionales el voto de las provincias se traslade a una especie de anti-kirchnerismo versión 2019, dejando de lado las penurias económicas, algo cada vez más difícil incluso para los medios oficialistas. La astucia de la oposición consistirá en esclarecer los lineamientos estratégicos lo antes posible para trazar una táctica que le permita neutralizar la acción comunicativa del gobierno.

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