Neurociencias: ¿Especulación financiera o ciencia?

Por Luciano Schein

Durante años, el Proyecto Genoma Humano prometió la cura para multitud de enfermedades, una vez que el mapeo del ADN estuviese concluido. Esto generó un movimiento especulativo que elevó enormemente las acciones de las empresas de bioingeniería y farmacéuticas. Sin embargo, el promocionar los estudios genéticos como panacea universal no tenía nada de científico: apuntaba a elevar el valor en bolsa de acciones que poseían los mismos científicos del proyecto.

La exageración de las promesas y el fracaso a la hora de encontrar tratamientos a distintas enfermedades de origen genético, pincho la burbuja que se había generado sobre el mito del ADN como la “molécula de la vida”, mediante el que se vendieron fantasías sobre los resultados que tendría este proyecto. Los seres vivos no son solo el resultado de la “receta” inscripta en el ADN, sino de la interacción continua entre el medio y el organismo, e incluso hoy en día se discute la posibilidad de vida sin ADN. Así, lo que fue el PGH hoy es el Proyecto Cerebro Humano (1)

Entendiendo las neurociencias

Las neurociencias son “un conjunto de disciplinas científicas que estudian la estructura, la función, el desarrollo de la bioquímica, la farmacología, y la patología del sistema nervioso y de cómo sus diferentes elementos interactúan, dando lugar a las bases biológicas de la conducta”[i] Utilizando metodologías como las neuroimagenes (cambios en el flujo sanguíneo en el cerebro, interpretados como actividad neuronal) se promete relacionar actividades con activaciones de las distintas partes del cerebro (“el amor activa las mismas áreas que comer chocolate”, “limpiar aporta felicidad”)

Esto permitió profundizar en el abordaje del cerebro humano de una forma impensada hasta hace unas pocas décadas, mejorando nuestro conocimiento del proceso de enfermedades como el Mal de Alzheimer o las distintas variantes del Parkinson, descubrir el funcionamiento de la neurogenesis (creación de nuevas neuronas), el de la memoria, aplicado al aprendizaje, y la refutación de diversos neuromitos (lado izquierdo creativo, lado derecho racional; creación de sinapsis en los primeros años de vida solamente) pero muy lejos de las promesas difundidas, cercanas al sensacionalismo.

 

Promesas sobre el Bidet

Las promesas de estas ciencias equipararon y, a veces, incluso superaron las hechas por la bioingeniería humana: eliminación del libre albedrío, optimización ilimitada de las capacidades cognitivas, curas para las enfermedades neurodegenerativas (promesa también hecha por el PGH), entre otras.

Sin embargo, estas promesas están lejos de cumplirse. Venden la misma fantasía que el PGH, que reduce al ser humano a lo biológico, en lugar de considerarlo el fruto de la interacción dialéctica entre cuerpo y mente, individuo y sociedad. Se hace una equiparación entre que algo se “sustenta en procesos cerebrales” e “involuntario”[ii]. La interpretación de las neuroimagenes llevó a una multitud de falsos positivos, dando pie a la difusión de resultados absolutamente irrelevantes en cuanto el conocimiento, pero atractivos para los medios de comunicación. (Por ejemplo, la noticia del “efecto Mozart”, que aseguraba que la música del compositor austríaco aumentaba la inteligencia de los bebes)

Una investigación difundida en medios británicos, realizada por un equipo del Colegio Universitario de Londres, revelo que las noticias se centraban en tres “funciones” del cerebro: primero, prueba biológica de los pensamientos, sentimientos y emociones. Segundo, justificar supuestas diferencias entre grupos humanos: mujeres-varones, enfermos-sanos, inteligentes –tontos, y tercero: el cerebro como centro del individuo y la sociedad, por lo que todos deberíamos usarlo mas eficientemente.

Así, el 40% de las noticias se centraban en como optimizar el cerebro. Los medios de comunicación informan noticias con el criterio de llamar la atención, lo que no sucede necesariamente con la información seria. Al hablar de células nerviosas y áreas cerebrales, es común que se caiga en tomar las partes por el todo, hablando de ellas como individuos que toman decisiones individuales, cuando siempre es la persona la que decide. El conjunto, no las partes.

Proyecto Cerebro Humano

El Proyecto Cerebro Humano (HBP por sus siglas en inglés) es un proyecto medico-científico y tecnológico financiado por la Unión Europea y dirigido por Henry Makram, que tiene como fin reproducir tecnológicamente las características del cerebro humano, y de esta forma conseguir avances en el campo de la medicina y la neurociencia.

Con una inversión de mil millones de Euros, el proyecto se ha convertido en un fiasco. Distintos informes han criticado sus “expectativas poco realistas”. Un reporte realizado de marzo del 2015 por una Comisión de mediación, luego de una carta abierta firmada por más de 700 investigadores, denunció que la asignación de presupuestos es “poco coherente y transparente”.

Algunos de los firmantes de la carta denuncian que “El HBP está articulado como un núcleo central formado por los responsables del proyecto y que recibe directamente esos 50 millones de euros anuales. Además, existe una estructura asociada que podría repartir otro tanto mediante convocatorias específicas dirigidas, diseñadas, y controladas en gran medida por los propios miembros del HBP. Estos proyectos individuales se habrían de financiar con cargo a los presupuestos científicos de los países miembros de la UE, que podrían –nada parece impedirlo– optar libremente por detraer financiación de otras partidas científicas, y priorizar proyectos aparentemente asociados al HBP en detrimento de otros.”

Ciencia y capital

El reduccionismo a lo biológico obedece a las presiones por publicar, por mostrar resultados positivos como logros y negativos como fracasos, lo que lleva a la exageración de los resultados y expectativas. La búsqueda de subvenciones estatales y privadas lleva a que los estudios se consideren positivos incluso cuando los datos obtenidos son irrelevantes, esto se puede comprobar en los múltiples fracasos registrados a la hora de replicar los experimentos.

Una ciencia que depende de las inversiones y las acciones de bolsa, depende de las promesas de ganancia que podría lograrse de invertir en ella. Los científicos de hoy se han convertido en empresarios y el intercambio científico se encuentra vallado por el temor a estar compartiendo datos que tengan potencial uso comercial. En un capitalismo en decadencia, es el capital financiero el que lleva la voz de mando, ya no es necesario el progreso del bienestar humano, sino que alcanza con poder publicitar un producto.

La ciencia se ha transformado en una inversión de las empresas […], compite con otras formas de invertir capital… y su forma más extrema son las sociedades de consultoría científica, cuyo único producto es el informe científico. […]Aquí es muy obvio que la prueba de calidad del informe es la satisfacción del cliente y no la evaluación de los pares.[…] Una vez que el informe científico se transformo en una mercancía está sujeto a dos características del mundo de los negocios: la diligencia puede ser asaltada y la cerveza puede ser aguada, es decir que la mercancía científica puede ser robada o adulterada […] Algo de esto ya sucedía en el pasado, pero ahora tiene una base económica racional, por lo que es de esperar que aumenten. (Richard Levins y Richard Lewontin, The Dialectal Biologist, Harvard University Press, 1985)

Las maquinas a vapor son conocidas desde hace cientos de años antes de Cristo, pero solo alcanzaron su potencial de la mano de una burguesía revolucionaria en ascenso, que pudo explotarlas en todo su potencial, dando a luz el ferrocarril. En cambio, una burguesía en descomposición, en un sistema donde la orientación social es hacia el lucro privado, y no en beneficio de la sociedad, encuentra en si misma el limite al desarrollo científico que otrora recibió un impulso espectacular.

“La ciencia y sus productos, así como el pan y los alimentos, estarán a disposición del hombre cuando un régimen social basado en la apropiación y la producción colectiva elimine las condiciones de explotación de millones de seres humanos por un puñado de corporaciones del monopolio privado del gran capital.” (Pablo Rieznik, El mundo no empezó en el 4004 antes de Cristo, Editorial Biblos, 2005)

 

 

  • El proyecto del Genoma Humano es un proyecto científico internacional que pretende llegar a descifrar toda la información o recetas que poseemos en cada uno de nuestros cromosomas e interpretar su significado, regulación y funcionamiento en condiciones normales y patológicas,para así posteriormente utilizar todos estos conocimientos en beneficio de la humanidad, para poderlas reparar en caso de que estén taradas o se estropeen en el transcurso de nuestras vidas.

 

Bibliografía:

[i] «What is Neuroscience». Washington DC: Society for Neuroscience. Consultado el 21 de febrero de 2012.

[ii] “Una ciencia controvertida “MENTE Y CEREBRO Nº73, 2015.

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