La juventud rima con el freestyle

Por Nicolás Inchaurrondo *

El pasado domingo 17 de marzo se llevó adelante la primera fecha de la temporada de Freestyle organizada por Sucre Producciones en La Plata. En una tarde nublada y lluviosa de a ratos, cientos de jóvenes se acercaron a Plaza Belgrano para competir en las batallas o disfrutar del hip hop. Tras la etapa clasificatoria y las rondas finales, Ritter fue el ganador de la competencia.

Cientos de jóvenes empezaron a llegar a Plaza Belgrano a partir de las 15:30, cuando los organizadores y las organizadoras de Sucre Producciones se hicieron presentes. Colgaron un cartel negro con las letras en naranja de la productora en unos postes en el centro de la plaza y se sentaron en unos escalones debajo del mismo. De a poco fueron acercándose decenas de chicos y chicas que querían a competir. Hasta las 16:50 tenían tiempo para anotarse en las batallas de Freestyle que se organizan domingo de por medio en el lugar. La inscripción costaba $10 o un alimento no perecedero. Era la primera competencia de la temporada en la que Sucre hace su debut en el rango 4 de la Freestyle Rap Federation

Una vez anotados sus nombres en las planillas, los participantes esperaban a que arranque la jornada. Entre amigos formaban pequeños círculos que estaban dispersos por la plaza. Allí comenzaban a prepararse para las batallas. Alguno daba un paso al frente, se ponía la mano sobre la boca y comenzaba a hacer una base (beatbox). Sobre ella, el o la que se había anotado, comenzaba a improvisar rimas con diferentes temáticas. Algunas veces lo hacían de a dos y se producía un ida y vuelta y, los y las competidores comenzaban a calentar su lengua.

-Eh, guacho. ¿Cómo va? – saludó otro joven vestido con una camiseta del Barcelona y un pantalón corto deportivo.

Uno de los pibes que estaba en la ronda le estiró la mano, pero se la corrió cuando iba a ser golpeada por la del otro.

-Uh, te voy a matar- amenazó el recién llegado.

Estiró su torso para atrás y agitó sus puños, mientras su interlocutor lanzaba tirando una patada voladora. Al caer y, después de los amagues, todo terminó con golpes al aire y un abrazo. Se sumó a la ronda y siguieron rapeando.

En otra ronda, una chica encorvada lanzaba rimas sobre la base que hacía un compañero suyo. Movía sus brazos al ritmo de las palabras y hacía gestos con los dedos. Para las 17 la plaza ya estaba colmada de jóvenes que iban a participar de la competencia y muchos otros que iban a presenciarla, media hora después comenzaron a armarse tres rondas diferentes en el pasillo central que cruza la plaza. Una se ubicó cercana a la calle 12, otra a la 13, y la última en el centro.

– ¡El que no viene a tiempo queda descalificado! -llamó en voz alta un chico con el pelo platinado y una remera blanca de Sucre. Con una sonrisa se dio vuelta, miró a su compañera y aclaró susurrando: “Ah, se ponía la gorra”. Armada la ronda, el presentador y la presentadora de Sucre Producciones explicaron que iban a batallar entre 4 y 5 competidores, de los cuales quedaría uno que iba a pasar a los octavos de final. Comenzaba uno y continuaban el resto, para luego dar la vuelta con otro ritmo.

El presentador leyó en la planilla los nombres de los competidores en voz alta y cinco chicos se acercaron al medio. Hicieron el juego de yapeyú con sus manos para saber quién comenzaba y se pusieron uno al lado del otro. Un joven del público dio un paso al frente y comenzó a hacer bases con su boca, sobre la que el primer competidor empezó a rapear.

Frases sobre videojuegos, películas, personajes de la farándula y deportes se repitieron para autoreferenciarse o difamar al contrincante. Cada tanto había insultos, aunque no eran muy festejados por la gente. Cuando una frase se insertaba en la rima con una conexión literaria que afectaba al oponente, el público explotaba en un “Wooo” multitudinario que acompañaba moviendo sus brazos en alto. También sucedió, algunas veces, todo lo contrario: las frases no rimaban y la ronda se llenaba de murmullos y risas por lo bajo.

Otros ritmos

En el fondo de la ronda dos chicos estaban con las cabezas mirando para otro lado.

-Que locos esos de ahí, bailando salsa -exclamó uno.

-Sí, están en cualquiera.

Sobre calle 13 hay un amplio espacio de plaza seca, donde se instalaron dos grupos de personas. Del lado de calle 40 había una pequeña banda de jazz que se acomodó cerca de un cantero con plantas. Su música era instrumental y algunas parejas se acercaron a bailar. Luego se retiraron y otra gente apareció con un parlante que reproducía salsa. Una mujer se puso al lado y llamó a algunas personas que estaban sentadas en unas escalinatas cercanas. Comenzó a dar clases de baile.

Frente a ellos, cerca de calle 39, había un parlante que pasaba ritmos latinos y que atraía un gran público de hombres y mujeres que se tomaron y comenzaron a danzar. Permanecieron durante poco más de una hora, hasta que el cielo se nubló completamente y amenazó con lluvias. Todos estos sonidos producían un gran barullo en el centro de la plaza, aunque cada conjunto de personas se aislaba y continuaba con sus actividades.

Los chicos volvieron sus cabezas al centro de la ronda porque el organizador de Sucre estaba llamando a los siguientes participantes.

– ¡IMPO! Falta IMPO -gritaba.

Los otros competidores se quedaron esperando en el centro. IMPO no aparecía.

-Bueno, sigamos con la siguiente así nadie queda descalificado -aclararon desde la organización.

Al minuto y corriendo, apareció IMPO, un joven con una camiseta de fútbol del Celtic y gorra de Los Ángeles, pero ya estaban batallando los otros jóvenes, por lo que tuvo que esperar hasta el siguiente duelo, que era el último de la clasificatoria. Una vez finalizado, la ronda se desintegró. La mayoría se acercó a las otras dos en las que aún había duelos.

Una vez terminadas las clasificaciones, se acercaron todos al medio. Allí, bajo las escalinatas en las que estaba colgada la bandera de Sucre, comenzó la etapa final.

-Felicitaciones a los más de doscientos participantes que se anotaron -aclaró otro de los organizadores -ahora vamos con los treinta y dos que van a competir por los octavos de final.

Fueron ocho batallas en las que participaron cuatro raperos al mismo tiempo. Tenían dos entradas de cuatro tiempos cada uno. Para estas ya no había personas realizando beatbox, sino que encendieron un parlante para las bases. Los ganadores de cada una de ellas se aseguraron los primeros puntos del torneo platense.

Rimas mojadas

En los cuartos de final, las batallas fueron de uno contra uno. En esa etapa comenzaron a caer las primeras gotas que amenazaban a la continuación de la competencia. Algunas personas se retiraron, pero una gran cantidad se quedó mirando las definiciones.

Los últimos cuatro participantes fueron Ritter, Z3, Karma y Volpe. Este último reemplazó a Krónico (vigente campeón de Sucre) con quien había perdido en la instancia anterior, pero que no pudo quedarse. Mientras se desarrollaba la primera de las semifinales entre Ritter y Volpe, fue que llovió constantemente. Un paraguas se desplegó y muchos acudieron a sus capuchas para protegerse. Los organizadores taparon el parlante con mochilas y prendas que estaban cerca. A pesar del agua, los competidores siguieron rapeando e improvisando.

Ritter salió victorioso de la ronda y esperó a su rival en la final. Z3 y Karma se batieron en un duelo parejo que terminó en manos de primero. Definidos los rivales de la última instancia, los presentadores de Sucre agradecieron al público que se había quedado a bancar el evento a pesar de la lluvia.

– También felicitamos a todos los competidos que los queremos mucho. ¡Les quiere!

Tras los aplausos, Ritter y Z3 quedaron solos en el medio de la ronda. Para esta última batalla tenían más tiempo para improvisar sobre la base y de esta manera poder desarrollar sus rimas de la mejor manera. Ambos hicieron gritar, suspirar y reír al público con un duelo reñido. Finalmente, el jurado definió a Ritter como ganador de la primera fecha de Sucre y ambos finalistas se saludaron con las manos y un abrazo rápido.

Y así, la tarde culminó a puro hip hop, bases, ritmo e improvisación en Plaza Belgrano. Una tradición que se lleva a cabo domingo de por medio gracias a la gran cantidad de jóvenes que día a día alimentan al Freestyle platense y de la zona.

 

*Lic. en Comunicación Social.

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