La mediatización y el control

Yo veo mucha televisión, pretender apagar socialmente la televisión es un disparate. Lo único que uno dice todo el tiempo es que debe ser tomado como un género de ficción, no como la realidad.

Indio Solari

Por Cristian Secul Giusti *

La llegada de la democracia en 1983 reforzó la presencia de la televisión en la sociedad argentina, que se instaló como una parte integral de la vida cotidiana. De esta manera, durante los 80 la TV potenció una cultura masiva del entretenimiento y se amparó en la frivolidad y la diversión como factor primordial. La letra de la canción “Divina TV Führer” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota (Oktubre, 1986) no escapa de esa crítica y pone en relieve una vinculación existente entre la televisión y evasión en un contexto de apertura democrática.

En el tema, la TV forma parte de un eje de dominación que deforma la realidad, trastoca la información y vitaliza los intereses del orden sistémico que ejerce el poder. Ya desde el título, la canción alude a una fortaleza comparable con una divinidad sagrada y religiosa, en tanto que el sustantivo “Führer” (de origen alemán) se emparienta con una conducción controladora, similar a la propuesto en la novela 1984 de George Orwell.

La obra 1984 brinda una descripción aterradora de los ciudadanos que viven bajo una dictadura simbolizada en la figura del “Gran Hermano”. Este último actúa como un ojo omnipresente que, a través del seguimiento de “telepantallas”, controla a los habitantes y transmite propagandas del partido único de la nación.

En “Divina TV Führer” se describe un estado de situación generalizada, regido por el “empleado mayor” (que puede entenderse como el Gran Hermano). Desde ese plano, la letra toma la figura del personaje principal de la novela, Winston Smith, quien se enfrenta a un orden autoritario que todo lo custodia. Así, el “Gran Hermano” se ubica como el “fiel fantasma” que genera temor (“¡Bu-Buuu!”) y profundiza la erosión del sentido de libertad (“¡Me voy a pique! ¡Glu-glu!”).

Las expresiones “Voy a exagerar, mi fiebre no es tan alta” y “Esta es la peor cita (es una cita a ciegas)” refieren a distintos pasajes específicos de la novela orwelliana. La primera remite al momento en el que Winston asiste a “Los Dos minutos de odio”, una congregación en la que se contemplan fotos y videos de Emmanuel Goldstein, el antagonista del régimen. En dicha sesión, el protagonista es engañado (la cita peor) y entiende que encontró un aliado perfecto para combatir al totalitarismo (una cita a ciegas).

La estrofa: “¿No vas a esperar que enfríen a tu amigo? Si ya conocés la forma novedosa”, se refiere a la detención que sufre Winston por parte de la “Policía del Pensamiento” y alude a la situación que padece un vecino por cometer un “delito de la mente”. En esta instancia, la advertencia: “Si ya conocés la forma novedosa” refiere al tormento que se desencadena en la “Sala 101”, el lugar que plantea la reconversión o la muerte de los sediciosos del partido.

Por su parte, la frase “¡Divina TV Führer, mi amor! (donde quiera que vaya, Eveready estará…)” precisa dos referencias interesantes. En primer lugar, remite a la reincorporación de Winston al sistema, luego de tanta tortura y castigo: el personaje expone una lealtad renovada y se entrega al afecto de la opresión. No obstante, este mismo enunciado también recalca que la televisión y los medios de comunicación  actúan como un grupo de tareas del sistema que impone sus virtudes divinas y se erige como un “führer” proveedor de felicidad. De hecho, la expresión “Donde quiera que vaya Eveready siempre estará” recupera una famosa publicidad de las pilas marca Eveready, abundantemente difundida en la televisión de los 80.

Si se toma esta línea de interpretación, “Divina TV Führer” constituye la imagen de un espectador pasivo y alienado que no ofrece resistencia frente a los avatares del mundo del espectáculo. Esta cuestión, posiblemente, sea una de las pocas vetas contraculturales de los 60/70 que encuentra un punto de unión con la década del 80, rupturista y alineada con la industria cultural. Para Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota, la televisión (más cercana y al alcance de gran parte de la sociedad), puede entenderse como un instrumento publicitario que seduce, aliena y evade.

En “Divina TV Führer” se plantea una mirada crítica y opresora, que podría jugar con la novela de Orwell y, asimismo, enfatizar una trama literaria presente en la cultura rock. Desde ese plano, la canción reflexiona también sobre el presente de la democracia ochentosa en un entorno de rapidez y la prepotencia de vivir el momento mismo de las experiencias personales. Precisamente, la lírica evidencia un tono irónico para plantear cierto inconformismo y una expectativa apocalíptica en relación a las prácticas cotidianas continuamente interrumpidas por el consumo y el bombardeo mediático.

 

*Doctor en Comunicación – Docente (FPyCS-UNLP)

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