Manu, el mejor de los mortales

Por Thiago Agustín Carrero

Para Emanuel David Ginóbili (28 de julio de 1977), el tanto de palomita ante Serbia fue el hito que marcó su carrera, el puntapié para seguir escribiendo páginas en la historia grande del básquet. Pero su todo comienza mucho tiempo atrás, cuando no todo era color de rosas.

Durante la adolescencia en su natal Bahia Blanca no aparentaba ser un chico que podía llegar a más, ni que sobresaliera en el básquet. Sus hermanos Leandro y Sebastián ya eran profesionales y su papá Jorge un conocido entrenador. Tenía le presión de un futuro obligado con la anaranjada bajo el brazo. Le faltaba altura “obligó” a su mama a prepararle todas las mañanas un batido de banana, huevo e hígado, con el objetivo de alcanzar esos centímetros que le faltaban. Cuando logró la altura, le faltaban aptitudes. En sus comienzos, siempre le faltaba algo y todo era cuesta arriba, por lo que se tenía que conformar con superar a su hermano Leandro en la comparación de boletines.

Justamente una de las palabras que lo caracteriza a Manu es “competencia”, el querer siempre más y no conformarse con nada, mucho menos con un ‘no’ como el que tuvo cuando quedó afuera de la selección local de Bahía Blanca. “Ponerse un objetivo y no distraerse” dijo en una charla TED, y él lo hizo, nunca bajó los brazos.

“Hubo tal vez 15 niños solo en nuestra ciudad mejor que él”, afirmó Pepe Sánchez, quien creció con Ginóbili y luego serían campeones en Atenas 2004. “No era nada especial”, dijo Nocioni, otro compañero de selección. Sin dudas, Manu no fue un jugador innato, pero sí un jugador con pasión, con capacidad para trabajar sus talentos, y por sobre todo muy inteligente y con la paciencia necesaria para cambiar su destino.

Debutó en la Liga Nacional de Básquet de la mano del club Andino de La Rioja (“No está para la Liga Nacional”, aseguraba un relator en sus primeros partidos), pasó a Estudiantes de Bahía Blanca para dar el salto a la liga italiana donde logró destacarse para llamar la atención del entrenador de San Antonio Spurs, Gregg Popovich, que lo eligió cuando se ubicaba en el puesto 57 del draft de 1999 (anteúltimo de la lista):  “Le dije a Timmy (Duncan): ‘Este tipo vendrá y nadie en los Estados Unidos sabe lo bueno que es” confesó tiempo después.

La relación de Manu con quien fuera su entrenador por 16 años tuvo muchas aristas: Popovich se tuvo que resignar y dejar jugar a un joven Ginóbili que realizaba acciones en la cancha que no eran de su agrado, lo dejó ser; pero también no tuvo pudor para decirle a la estrella Ginóbili que su rendimiento iba a ser más fructífero para el equipo si lo hacía desde la banca y Manu aceptó.

¿El resultado? La pareja Manu-Pop es la tercera pareja más ganadora en los play-offs con 132 victorias: “Manu tiene un corazón enorme, sea para competir, para ser curioso por el mundo, para amar a sus compañeros, para ser un gran hombre de familia. Es una increíble persona. Alguien que es realmente, irremplazable” aseguró el entrenador al que sin dudas Manu cambió, así como él lo hizo con el argentino.

Integró junto con Tim Duncan y Tom Parker uno de los mejores “big three” de la historia de la NBA con 701 victorias totales.  En playoffs formó la dupla con Parker, la más ganadora con 132 triunfos, la sigue Duncan-Parker con 131 y reaparece Manu esta vez con Parker en el tercer lugar con 126. El deporte como obra colectiva.

Si en los Spurs fue una pieza clave para obtener los últimos 4 anillos de la NBA que tiene San Antonio, en Argentina directamente es el referente de lo que se llamó “La generación dorada”, que logró vencer dos veces consecutivas al ‘Dream Team’ de los Estados Unidos conformado exclusivamente por jugadores que estaban en la NBA.

Junto con Luis Scola, Andrés Nocioni, Carlos Delfino, Fabricio Oberto y otros jugadores que pasaron, conformaron un grupo unido que lo dio todo para ganar, y que logró dos medallas olímpicas. La historia no le permitió repetir en Londres 2012 y lo dejó lejos en Río 2016: “Preferiría perder con ustedes que ganar con cualquier otro grupo de jugadores”, dijo Manu tras no ganar el bronce ante Rusia en 2012.  Pero el gen de competitividad del equipo dejando “El Alma” en cada partido como si fuera una final quedará inmortalizado más allá de los títulos conseguidos”.

La dimensión de lo logrado por Manu es tal que podría ser el primer argentino en estar en el Salón de la fama de la NBA, y méritos no le faltan a quien fuere máximo anotador de triples y en cantidad de robos de los Spurs (1392 robos y 1495 puntos respectivamente) y que posee el máximo porcentaje de victorias en la NBA con el 72%.

Pasó de ser un chico intrascendente que no llegaría a mucho en la Liga Nacional, a estar en el centro del debate sobre si está dentro de uno de los diez mejores jugadores de la historia de la NBA, no por la cantidad de puntos anotados sino por su liderazgo y compañerismo. Se convirtió en uno de los referentes en su posición (escolta) con buena cantidad de ‘triples’ en su haber, sumado a una capacidad productiva de pases creativos e inimaginables (lo que le valió a su vez algunas pérdidas por su estilo de juego) y que, sobre todo en su última etapa, supo volcar inteligencia e intensidad en pocos minutos de juego para no exigir su estado físico, y a la vez terminar siendo determinante. Que su nombre este en el salón de la fama de la NBA parece ser sólo cuestión de tiempo.

Todo en la vida tiene un fin. El reloj que le media las pulsaciones a “El pibe de 40” (como se lo mencionaba en las redes, ante la magia que demostraba estar intacta a pesar de su edad) estaba que explotaba cuando tenía que apretar el ‘enter’ en la computadora, donde a través de un tweet el 27 de agosto de 2018 confirmaba oficialmente su retiro. Cuando por fin lo apretó, se quiso ir de su casa, abstraerse, pero no pudo y ahí lo vio: Llovieron la cantidad de retweets, likes, comentarios, saludos de múltiples figuras tanto del básquet que habían compartido o no equipo con él, como Kobe Bryan, pero también del deporte argentino como Javier Mascherano y Luciana Aymar.

El legado de Manu es enorme, pero también el agujero que dejó: Tras su retiro, no hubo presencia de jugadores argentinos en la NBA, cuando en la temporada 2007/08 llegó a haber hasta siete argentinos jugando simultáneamente en la liga más competitiva a nivel mundial. La constancia que tuvo en San Antonio parece difícil de igualar: Jugadores como Nicolás Laprovittola, Patricio Garino y Nicolás Brussino no han podido hacer pie en la NBA, jugando no más que una temporada (aunque este último alcanzó a jugar una temporada para la franquicia de Atlanta y otra para Dallas).

Como nunca se interesó por las distinciones individuales – al ser galardonado como “Mejor Sexto Hombre” de la NBA en 2008 manifestó que no era un premio que le interesara – vale la pena recordarlo entonces por lo que de verdad le interesa, los logros colectivos: Con Argentina ganó el oro olímpico en Atenas 2004 y bronce en Beijing 2008; dos campeonatos de la FIBA (Federación Internacional de Baloncesto) de las Américas en 2001 y 2011 y un subcampeonato mundial en 2002. En Italia obtuvo la Euroliga de 2001, entre otros títulos. En San Antonio Spurs, 4 anillos de la NBA (2003, 2005, 2007 y 2014)

“Saber lo que necesita tu equipo; saber en determinados momentos relegar el lucimiento personal para que tu equipo gane, es el disfrutar de jugar con tus compañeros, no estar siempre pendiente de lo que hace uno; y la última – pero no menos importante – es entender tus limitaciones” esas son las claves que le sirvieron para destacarse en el deporte que eligió como forma de vida, y vaya si lo hizo al punto de que hoy, a 7 meses de haber anunciado su retiro de los Spurs, la franquicia de San Antonio (donde jugó 16 temporadas ininterrumpidamente) colgará su camiseta número 20 en las vigas del estadio, un privilegio de un grupo selecto de jugadores como Michael Jordan, Larry Bird y Magic Johnson. Será el noveno en la historia de los Spurs, el último fue su compañero Tim Duncan en 2016.

Manu Ginóbili es el hombre que venció a la adversidad mil veces para perseguir su sueño. Es la lucha contra el ego y codicia de ganar más dinero en pos de beneficiar al equipo.  Manu es humildad y a la vez competitividad. El ídolo de perfil de bajo.

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