El futuro del trono es femenino

Por Julia Moretti *

El domingo 14 de abril se estrenó la octava y última temporada de Game of Thrones, la serie de HBO que tuvo a sus fans y espectadores en vilo desde el 2017, año en que se estrenó la temporada 7. Cuando me recomendaron que la viera, me advirtieron que “no era muy feminista” por las escenas de asesinatos y violaciones a mujeres que pueden verse desde el primer o segundo capítulo.

Sin embargo, desde los primeros minutos, ya hay ciertos guiños feministas. Pero antes, un poco de contextualización: la serie está ambientada en un mundo de fantasía medieval, protagonizada por familias de renombre que se sitúan en distintos lugares de un planeta que no se asemejan en nada con el que vivimos. Entre historias paralelas y otras que se van entrecruzando, la trama principal es sobre quién, de esas familias, ocupa el Trono de Hierro y gobierna los Siete Reinos, es decir, el mundo.

Como en una trama medieval, cada personaje, varón o mujer, tiene sus roles de género asignados y bien marcados: los varones se entrenan para pelear, saben usar espadas, hachas y lanzar flechas; las mujeres cosen, bordan, paren hijos y los cuidan. Ellos aspiran a convertirse en reyes y lords; ellas, en casarse con un varón de apellido noble y darle hijos.

No obstante, como se mencionó, los guiños feministas comienzan con la ruptura o problematización de estos roles desde los primeros minutos. Mientras Sansa Stark, una de las protagonistas, recibe aburridas lecciones de costura su hermana, Arya, se niega a hacerlo e insiste con aprender a usar una espada y pelear, al igual que sus hermanos varones.

En este sentido, podría decirse que Arya es una de las personajes que más se sale de lo socialmente esperado: aprende a pelear (bajo la excusa de que va a clases de “baile”), se vuelve una asesina, busca justicia, la consigue y sobrevive a innumerables adversidades. Es casi imposible no sentir empatía por ella después de ver por todo lo que pasa.

Por otro lado, durante la mayor parte de la trama, Sansa cumple su rol de lady: se casa (unas cuantas veces y siempre por obligación o engañada) y aguanta esos matrimonios como puede, teniendo apenas 14 o 15 años. Sin embargo, podría decirse que hay un quiebre en su historia cuando se libra de su tortuoso matrimonio con Ramsay Bolton y ayuda a Jon Snow, su “hermano”, a ganar la Batalla de los Bastardos. Aquel o aquella que vio la serie no puede negar que esta épica batalla no hubiera tenido el desenlace que tuvo sin Sansa. A partir de allí, su personaje se fortalece; en los episodios siguientes se convierte en Lady de Winterfell, su hogar, y se coloca al frente de importantes decisiones y grandes responsabilidades.

Estas dos personajes, pertenecientes a la misma familia, no son las únicas que tienen roles activos y poderosos en la trama. Hay más mujeres en Game of Thrones que demuestran que es necesario que las femeneidades sean parte activa de la historia; que luchen, que gobiernen y que tengan autoridad y poder de decisión.

Camino al trono

Las otras mujeres que ejercen su poder con fuerza son Cersei Lannister y Daenerys Targaryen, enemigas desde el principio de la historia y, entre las mujeres, las competidoras principales por el Trono de Hierro hacia el final de la serie.

A lo largo de las temporadas y desde el principio, Cersei demuestra que ama y haría cualquier cosa por sus hijos. En este sentido, el rol de madre -y en un comienzo también de esposa- está fuertemente marcado, sobre todo después de perderlos trágicamente. A partir del suicidio de Tommen, su hijo menor, Cersei no oculta su ambición y sus ganas de obtener justicia cueste lo que cueste, tengan que morir las personas que tengan que morir y de la manera más cruenta posible. Es innegable que Cersei Lannister es de las mujeres más poderosas y de las principales candidatas para quedarse gobernando los Siete Reinos.

Por otra parte, Daenerys Targaryen no se cansó de acumular títulos desde los primeros capítulos: Madre de Dragones, la que no arde, Protectora de los Siete Reinos, Rompedora de Cadenas, etc. de acuerdo a las conquistas y triunfos que fue teniendo junto con su ejército en su camino hacia Desembarco del Rey, sede del Trono de Hierro.

Podría decirse que Cersei y Daenerys son mujeres con mucho poder y ambición, que demuestran que no necesitan a un hombre al lado para conquistar tierras, matar a sus enemigos, conseguir ejércitos y barcos y tener justicia. Sin embargo, haciendo un pequeño análisis, ambas tienen un costado que tiene que ver con lo socialmente asociado con lo femenino o las mujeres. Por un lado, Cersei se compenetra con su rol de madre y cuida de sus hijos a cualquier precio (en un capítulo casi se suicida junto a su hijo pequeño con tal de salvarlo mientras afuera se desencadenaba una feroz batalla). Por otro, Daenerys no puede ser madre, pero muestra su lado humanitario y de compasión al conquistar ciudades de esclavos y liberarlos, condenando a los amos que los esclavizaron durante años. Entonces sí, son mujeres que harían lo que fuera por conservar o tomar el Trono de Hierro cueste lo que cueste, saliéndose de un rol pasivo, pero también puede observarse que conservan un lado sensible y humanitario.

¿Game of Thrones es una serie feminista?

En este breve artículo no podría afirmarse tan livianamente que la serie de HBO es feminista, pero sí que tiene incluida una perspectiva de género en muchos de sus capítulos y a lo largo de toda la historia. Sin embargo, Sansa, Arya, Cersei y Daenerys no son las únicas mujeres que protagonizan y rompen con lo socialmente esperado de las mujeres en una época medieval. Por ejemplo, Brienne Tarth es una de las mejores luchadoras de la serie y protagoniza, hacia el final de la séptima temporada, una escena épica de entrenamiento de espadas junto a Arya.

Asimismo, Daenerys Targaryen entabla una relación de amistad con Missandei, a quien libera de la esclavitud en la ciudad de Astapor. Missandei es muy inteligente, habla decenas de idiomas y se convierte en la consejera principal de la Madre de los Dragones. De este modo, estas mujeres no se desenvuelven solas, sino tejiendo redes y amistades -además de alianzas estratégicas- con otras personas, en este caso, otras mujeres.

Volviendo al inicio de este artículo, es cierto que en Game of Thrones hay escenas de violaciones y asesinatos crueles a mujeres. Es difícil mirarlos, pero forman parte de una historia y un contexto social en el que era común que ocurrieran. Seguimos saliendo a marchar porque nos asesinan a una compañera cada 23 horas, imagínense en una época medieval.

No obstante, en esta serie vale más poner el ojo -siempre con los anteojos violetas- en las cuestiones de género y poder, los roles sociales puestos en jaque y la superación de estas exigencias basadas en el sexo que, por mucho tiempo, hicieron que estas mujeres se quedaran pasivas, siendo sólo esposas y madres y mirando cómo los varones luchaban y armaban alianzas y estrategias.

Se quede quien se quede en el Trono de Hierro, es innegable que las mujeres protagonistas mencionadas en este artículo hicieron lo imposible para consolidar y legitimar su poder, incluso mucho más que los protagonistas varones. Sólo como la expresión de un deseo para el final de Game of Thrones: no estaría nada mal que al mundo lo reine una mujer.

*Licenciada en Comunicación Social (UNLP) – Periodista.

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