Las PASO y el voto estratégico en la vida electoral

Por Facundo Ariel Pajon[i]

En Argentina, en el año 2009, se sancionó la Ley N° 26.571 que estableció la obligatoriedad de las primarias intrapartidarias que además de ser obligatorias, son abiertas y simultáneas. ¿Cómo fue su evolución? ¿Cumplieron con su cometido?

Más conocidas como las PASO, la modificación del sistema electoral nacional, introdujo dos condiciones a los partidos políticos: la primera fue que, para competir en las elecciones generales, además de la presentación de los avales y afiliaciones requeridas, cada uno de ellos debe superar el umbral del 1.5% de los votos del total de electores. En segundo término, los partidos políticos o frentes electorales, dirimen sus candidatos definitivos en internas abiertas, simultáneas y obligatorias; es decir, quien decide es la ciudadanía en su conjunto, sin necesidad de encontrarse afiliada al partido político que dirime en internas sus candidaturas.

Este hecho trajo consigo un nuevo comportamiento social: votar obligatoriamente al menos dos veces en cada elección a nivel nacional, y una tercera en caso de no alcanzar los sufragios necesarios para definir a la fuerza ganadora en primera vuelta[1]. Esta práctica electoral de la sociedad, ha incluído lo que algunos politólogos y politólogas han denominado voto estratégico. Gary Cox en “Making Votes Count” (1997), dirá -siguiendo la Ley de Duverger[2]– que si en la elección en primera vuelta, la diferencia entre el partido 1 y el partido 2 es mayor que la diferencia entre el partido 2 y el partido 3, el partido 3 se sostiene. En cambio, si esa diferencia es menor, los del partido 3 se vuelcan al partido 2 y al partido 1.

Si bien Cox habla de sistemas que tienen dos instancias electorales como sucede en el sistema electoral francés, donde los pre-candidatos deben superar el 12,5% de umbral de votos para oficializar sus candidaturas en una primera vuelta, y luego competir entre ellos; las PASO presidenciales y la elección general en Argentina, reproducen la tendencia del voto estratégico entre la primera y la segunda, como el caso anteriormente mencionado.

Las elecciones presidenciales de los años 2011 y 2015 demuestran este efecto; también así las legislativas de 2013 y 2017, que rigieron con esta doble instancia electoral. En el año 2011, primero en el que se aplicaron las PASO, los resultados de agosto arrojaron los siguientes números:

  • Partido 1: Frente para la Victoria | 10.762.217 votos (47,98%)| precandidatos: Cristina Fernández de Kirchner y Amado Boudou;
  • Partido 2: Alianza Unión para el Desarrollo Social | 2.614.211 votos (11,65%)| precandidatos: Ricardo Alfonsín y Javier González Fraga;
  • Partido 3: Alianza Frente Popular | 2.595.996 votos (11,57%)| precandidatos: Eduardo Duhalde y Mario Das Neves;
  • Partido 4: Alianza Frente Amplio Progresista | 2.180.110 (9,72%)| precandidatos: Hermes Binner y Norma Morandini[3].

Resulta necesario destacar que la fórmula del Frente para la Victoria aventajó a sus adversarios por más de 35 puntos porcentuales, diferenciándose en apenas 2 puntos entre el segundo, tercer y cuarto partido en competición (Unión para el Desarrollo Social 11,65%; Frente Popular 11,57% y Frente Amplio Progresista 9,72%).

En ese sentido, el partido uno triplicó en votos, al partido 2, 3 y 4, promoviendo el voto estratégico hacia la fórmula encabezada por Cristina Fernández de Kirchner y Amado Boudou quienes obtuvieron en las elecciones generales el 54.11% de los votos (11.865.055), secundados por Hermes Binner y Norma Morandini que alcanzaron 16.81% (3.684.970), quedando terceros Raúl Alfonsín y Javier González Fraga  con el 11.14% (2.443.016), relegando al quinto lugar a Eduardo Duhalde y Mario Das Neves con apenas el 5,86% (1.285.230). Cabe subrayar que Eduardo Duhalde disputaba votos de afiliación peronista con el partido 1 los que, al verse sin ninguna competitividad electoral, viraron hacia la fórmula Fernández-Boudou.

Asimismo, el voto estratégico jugó un rol trascendental en la victoria de la fórmula Mauricio Macri y Gabriela Michetti en el año 2015. En las PASO, la Alianza Cambiemos había obtenido el 28,57% de los votos (6.791.278) -compitiendo en internas con Ernesto Sanz y Elisa Carrió-, siendo superados ampliamente por el Frente para la Victoria que llevaba como fórmula presidencial a Daniel Scioli y Carlos Zannini con el 38,69% de los votos (8.720.573); ubicándose en tercer lugar Alternativa Federal con el 19,52% de los votos (4.639.405) que llevaba como fórmula presidencial a Sergio Massa y Gustavo Sáenz -compitiendo en internas con José Manuel De la Sota-. La diferencia entre el partido 1 y el partido 2 era de 10 puntos porcentuales, la similar diferencia que había entre el partido 2 y el partido 3. Esta diferencia, sostuvo la intención de votos de los tres partidos quedando en competencia en las elecciones generales. Fue así como los resultados finales arrojaron:

  • Partido 1: Frente para la Victoria | Daniel Scioli y Carlos Zannini | 9.338.490 votos (37,08%)
  • Partido 2: Cambiemos | Mauricio Macri y Gabriela Michetti | 8.601.131 votos (34,15%)
  • Partido 3: Unidos por una Nueva Alternativa | Sergio Massa y Gustavo Sáenz | 5.386.977 votos (21,39%).

Como se observa a simple vista, los tres partidos se mantuvieron en competitividad de las PASO a las generales, reteniendo sus votos y obteniendo un crecimiento relativo en caso del Frente para la Victoria y Unidos por una Nueva Alternativa; y produciéndose un crecimiento significativo en el caso de la alianza Cambiemos (casi 2 millones de votos, 6 puntos porcentuales con respecto a las PASO).

En ese sentido, vale observar dos características importantes. La primera es la competitividad sostenida por el partido 1, 2 y 3 de las PASO a las generales se debe por la similar diferencia entre el partido 1 con el partido 2 y el partido 2 con el partido 3 en las primarias; la segunda, es el aumento de votantes que se eximieron en las PASO, pero participaron en las generales (PASO participación: 24.021.816 votantes -74,91% del padrón- Generales participación: 26.048.446 votantes -81,07% del padrón-). Luego, la historia es popularmente conocida, en la segunda vuelta -tercera elección oficial en el año a nivel nacional- Cambiemos se impuso con el 51.34 % (12.988.349 votos) contra el 48.66% del Frente para la Victoria (12.309.575 votos).

Asimismo, pueden reflejar una situación similar las elecciones legislativas 2013 y 2017. Si nos situamos en provincia de Buenos Aires, que refleja el 37,01% del padrón electoral y es siempre el centro de toda la atención en las elecciones intermedias ya que renueva 35 escaños en la cámara de diputados; podemos observar que las PASO también introdujeron el voto estratégico.

En el año 2013 el Frente Renovador, encabezado por Sergio Massa, obtuvo el 34,93% en las primarias; secundado por el Frente para la Victoria, que encabezó Martín Insaurralde, con el 30,00%; seguido en tercer lugar por el Frente Progresista Cívico y Social de Margarita Stolbizer, con el 11,15% de los votos, seguido por Unidos por la Libertad y el Trabajo de Francisco De Narváez con el 10,50%. La diferencia entre el partido 1 y el partido 2, fue menor que la diferencia entre el partido 2 y el partido 3, por lo cual los votantes del partido 3 y el partido 4 se dividieron estratégicamente en las generales produciendo un impacto en el resultado final que fue:

  • Partido 1: Sergio Massa | Frente Renovador | 3,943,056 votos (43,95%)
  • Partido 2: Martín Insaurralde | Frente Para la Victoria | 2,900,494 votos (32,33%)
  • Partido 3: Margarita Stolbizer | Frente Progresista Cívico y Social | 1,050,608 votos (11,71%)
  • Partido 4: Francisco de Narváez | Unidos por la Libertad y el Trabajo| 486,753 (5,43%).

Similar situación se produjo en agosto y octubre de 2017 en la misma provincia. En las elecciones primarias Unidad Ciudadana se había impuesto con la fórmula Cristina Fernández – Taiana por diferencia de 0.21% de los votos, contra la fórmula de Cambiemos conformada por Esteban Bullrich y Gladys González (34.27% y 34.01%, respectivamente); seguidos en tercer lugar por el Frente 1 País de Sergio Massa y Margarita Stolbizer con el 15,41% y dejando relegado en cuarto lugar al Frente Cumplir de Florencio Randazzo. La efímera diferencia entre el partido 1 y el partido 2, hicieron que los votantes estratégicos decidieran que el partido 3 perdiera más de 4 puntos porcentuales de las PASO a las generales, quedando como resultado final:

  • Partido 1: Cambiemos | Esteban Bullrich y Gladys González | 41,38%
  • Partido 2: Unidad Ciudadana | Cristina Fernández y Jorge Taiana | 37,25%
  • Partido 3: 1 País | Sergio Massa y Margarita Stolbizer | 11,32%
  • Partido 4: Cumplir | Florencio Randazzo y Florencia Casamiquela| 5.31%

El votante estratégico ha llegado para quedarse en el comportamiento electoral, como ha sucedido en las elecciones presidenciales 2011 y 2015 y se vuelve a ver reflejado en la provincia de Buenos Aires (que representa el 37.1% del padrón electoral) en 2013 y 2017.

También se observa el cumplimiento de la regla de Gary Cox al percibir que en Argentina las Primarias Abiertas y Simultáneas son Obligatorias, y por lo tanto, producen un efecto similar al de las elecciones de primera vuelta en los sistemas mayoritarios. En este sentido, se advierte que tras las PASO, como afirma Cox, si la diferencia que existe entre el partido 1 y el partido 2 es mayor que la diferencia entre partido 2 y el 3; el tercero se sostiene competitivo (elecciones 2015). En cambio, si la diferencia que hay entre el partido 1 y el partido 2 es menor que la diferencia que existe entre el 2 y el 3, la retención de votos del 3 (y hasta del 4) se desintegra (elecciones Buenos Aires 2013 y 2017).

No obstante, es necesario destacar lo sucedido en 2011, donde la diferencia entre el partido 1 y el resto fue casi el triple, lo cual arrastró los votos de los partidos que quedaron fuera de competencia (en especial el 3) pero al mismo tiempo se dió la particularidad de transferencias de votos del partido 2 al partido 4, que terminó segundo en las generales (voto por preferencia y no por competitividad).

En síntesis, en las elecciones primarias y generales de 2019, hay hasta el momento 5 frentes o alianzas partidarias que -según las encuestas- superarían el umbral de las PASO: el Frente de Todos, Juntos por el Cambio, Consenso 19, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores – Unidad y el partido Unite. Los resultados proyectados estimados, parecen acercarnos a un escenario similar que el de los casos observados, donde el voto estratégico jugará un rol clave en las elecciones generales. Por lo tanto, la diferencia porcentual que exista entre el partido 1 y el partido 2 (disputa que al momento protagonizan el Frente de Todos, con la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández y Juntos por el Cambio, con la fórmula Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto) va a estar determinada en las elecciones generales por la competitividad electoral de Consenso 19, que encabezan Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey.

En otras palabras, si la diferencia en las PASO entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio es mayor que la diferencia entre Juntos por el Cambio y Consenso 19, los votos del tercero se podrían mantener, Pero si esa diferencia es menor, los votantes estratégicos del partido 3 van a tener que dirimir su preferencia en las elecciones generales entre el partido 1 y el partido 2, anticipando un ballotage casi asegurado. Por lo pronto, las cartas están echadas y agosto nos espera.

[1] En Argentina, el candidato o candidata que se impone debe superar el 40% de los votos a favor en el escrutinio definitivo y mantener más de 10% de diferencia con la segunda fuerza; o superar el 45% de los votos definitivos sin importar la diferencia con la segunda fuerza, para ganar en primera vuelta. En caso contrario, la elección se dirime mediante Ballotage entre las dos fuerzas más votadas.

[2] En su libro “Los Partidos Políticos” (1957), el politólogo francés enunció su famosa Ley según la cual: “Los sistemas mayoritarios uninominales first-past-the-post dan pie a la aparición de sistemas bipartidistas”. Esta ley se complementa con su hipótesis (probabilística) por la cual los sistemas mayoritarios a dos vueltas y los sistemas proporcionales tenderían a generar sistemas multipartidistas.

[3] Los demás candidatos que entraron en competencia fueron: Alberto Rodríguez Saá-José María Vernet Alianza Compromiso Federal 1.749.971 (7,80%); Elisa Carrió-Adrián Pérez Coalición Cívica ARI (3,07%); Jorge Altamira-Christian Castillo Alianza Frente de Izquierda y de los Trabajadores 527.237 (2,35%)

[i]   Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de La Matanza. Miembro del equipo de coordinación en Fundación Voz para una Nueva Educación. (@facupajon1)

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