Los Redondos y el naufragio

Por Cristian Secul Giusti[1]

El concepto del naufragio es muy propio del rock argentino y es también una temática central en la canción “La balsa”, editada en 1967 y compuesta por Los Gatos (“Con mi balsa yo me iré a naufragar”). Desde este plano, la investigadora Claudia Kozak señala que existe una trama cronológica que parte de “La balsa” continúa en “Cantata de puentes amarillos”, de Luís Alberto Spinetta (1973), se acentúa en “Peluca telefónica”, de Charly García (1982) y concluye en “Canción para naufragios”, de Los Redondos (1986).

Mientras que en “La balsa” se define al rock por el naufragio y la proyección de futuro (“Estoy muy solo y triste acá, en este mundo abandonado”); en “Cantata de puentes amarillos” se desconfía de la idea del naufragio (“Y en el mar naufragó, una balsa que nunca zarpó”); y en “Peluca telefónica” se parodia y se banaliza el origen del movimiento (“Estoy viviendo aquí en este mundo abandonado, ¿Te alcanza la renta?, No, ¿a quién?)”.

“Canción para naufragios” (incluida en el emblemático disco Oktubre) funciona como un puente comunicativo que altera los contextos históricos y le brinda una nueva respuesta a “La balsa” de Los Gatos: “Ya no estás solo, estamos todos en naufragar”, canta el Indio Solari, en pleno período de “guerra fría” y de carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Por tanto, no se niega la idea del naufragio, sino se la retoma como un cambio de sentido. El universo de aquel personaje sesentoso, solo y abandonado de “La balsa” tiene una proyección de vida distinta y muy marcada por la época del beatnik[2] y las recorridas nocturnas de los jóvenes de las grandes ciudades. El protagonista de “Canción para naufragios” está inmiscuido en una zona de conflicto y de destrucción que se emparenta directamente con la portada del disco Oktubre: un grupo de personas afectados por una situación salvaje y ruinas por doquier.  El tema de Los Redondos habla de “bombas de aquí para allá” y ya no parece estar en una zona de aventura y ansiedad por el conocimiento o la evasión como sucede en “La Balsa”.

“Canción para naufragios” alude a una realidad que resulta ser incierta: la idea de un cataclismo global y una situación que se presenta sin salida. Sin embargo, ¿cuál es la causante del naufragio? En principio, la letra parece proponer una idea de debacle total, un momento hipotético en el que el mundo se cae a pedazos y el futuro se vuelve más problemático y peligroso.

Sobre este punto, la periodista Gloria Guerrero afirma que “Canción para Naufragios” está muy influenciada por la trama de la película “Sacrificio” del director soviético Andrei Tarkovsky, estrenada a principios de 1986. El film presenta una visión apesadumbrada del mundo en el que se suceden situaciones de temblores, aterradores sonidos de fondo; y el nefasto comienzo de una guerra. De esta manera, se puede interpretar que la letra ricotera engloba deliberadamente la historia pionera del rock hacia finales de la década del sesenta, con sus intenciones de escapar hacia la locura y la posibilidad de un ocaso doliente y capaz de arrasar con toda la población humana en la segunda mitad de los ochenta.

Siguiendo a Guerrero, la frase “son seis minutos y nuestra mami va a contestar” podría referir a la velocidad de tiempo que tardaba un misil ruso en llegar a Estados Unidos, cruzando la tierra por el lugar más rápido: el polo norte. A su vez, señala que se puede pensar que el protagonista utiliza el nosotros inclusivo (“nuestra mami”) para fijar un paralelismo entre lo que simboliza una madre y el factor de poder que presenta la URSS.

En este sentido, los interrogantes principales de la canción también pueden aludir al presente y al futuro de la cultura rock durante los ochenta: ¿Qué lugar tiene en esa época? ¿Cuánto incide la industria cultural y la ausencia de seducción y aventura? ¿Qué responsabilidad tiene la presencia mediática y la presencia de la posdictadura? A fin de cuentas, ¿cómo se aplica ese cataclismo en el rock argentino? De este modo, el diálogo con los propios orígenes (“La balsa”) se propone como una salida discursiva (e inquieta) que se deposita dentro del mismo cerrojo de la cultura rock.

La resignificación pesimista del naufragio o de “naufragar” se presenta como una respuesta a las composiciones anteriores que habían trazado los recorridos del rock argentino, privilegiando los aspectos oscuros y amenazantes, y dejando de lado las connotaciones de liberación que tenía como marca fundante. “Naufragar” puede aludir a la liberación y a la ruptura del status quo a partir de un deseo individual de libertad (“con mi balsa yo me iré a naufragar”) o puede simbolizar, como sucede en la letra de Los Redondos, un cierre sin alternativas del que nadie puede salvarse: “Estamos todos en naufragar”.

“Canción para naufragios” manifiesta una postura crítica y/o apocalíptica, que puede ser interpretada también como una respuesta a la actitud “pop” del rock argentino, con su invitación al baile y la propuesta estética de lo “Dietético” (1984) defendida por Soda Stereo. Mientras el grupo liderado por Cerati canta “Somos un conjunto dietético” con un uso del nosotros que busca subrayar una marca de identidad, Los Redondos utilizan ese “nosotros” para disolver cualquier marca de identidad en el naufragio: “Estamos todos en naufragar”.

Asimismo, la hipótesis que sostiene un intercambio de bombas se presenta aterradora, y evidencia un campo semántico que se vincula con los conflictos bélicos: “Rayos de aquí para allá”, “Bombas de aquí para allá”, “Estamos todos en naufragar”). Por lo que se advierte, el protagonista construye una situación devastadora en la que el mundo se derrumba sin más: “Es tan chiflado y obnubilado que puede ser… Tan caprichoso y novedoso que puede ser… Bombas de aquí para allá”.

Sin ir más lejos, el personaje se muestra espantado por la realidad que está viviendo (“Puede ser, es… irreal”) e, irónicamente, se burla de la destrucción: “Rayos de aquí para allá. Que linda calma, tan”. Así como en “Un misil en mi placard” (Soda Stereo, 1984), el misil y el placard simbolizan la amenaza de la dictadura o cualquier otra forma de represión en las prácticas más íntimas de las personas, “Canción para naufragios” incluye las palabras “bombas” y “rayos” para exponer el escenario destructivo en el que se encuentra el rock y el escenario mundial de conflicto de “guerra fría”. De esta manera, el cataclismo se ofrece como una metáfora para hablar de la propia realidad del país, de la vida cotidiana y de las situaciones contemporáneas de los propios rockeros a nivel local y mundial.

 

[1] Doctor en Comunicación – Docente (FPyCS-UNLP).

[2] Corriente juvenil surgida en Estados Unidos durante los los años cincuenta en Estados Unidos que se caracterizó por la crítica a los valores tradicionales, la vinculación con la vida marginal y la lucha contra los mandatos sociales del “deber ser”.

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