Lo que el macrismo deja

Por Nahuel Riberas[i]

Cambiemos logró reabrir heridas cerradas e instaurar de nuevo divisiones que era común hallar en la Alemania de 1936, pero que parecían imposibles de volver a encontrar en la Argentina del 2015. Una alianza integrada en su mayoría por CEOs logró construir una imagen mediática que le permitió alcanzar el poder y convencer al electorado del beneficio de reformas que arrasaban con una serie de derechos adquiridos.

En materia de derechos humanos, se reabrió la teoría de los dos demonios y algunos funcionarios, entre los que se halla Elisa Carrió, sostuvieron su apoyo a la flexibilización de las condenas a genocidas -el famoso 2×1- y la reconciliación con ellos. En ese sentido, el retorno de los desfiles militares le volvió a dar preminencia a figuras como Aldo Rico, recordado por su alzamiento contra un gobierno elegido democráticamente. Se buscó, desde el debate político, vincular al kirchnerismo con los movimientos guerrilleros de los años 70 y poner en duda la cifra de desaparecidos, al punto tal de calificar a los derechos humanos como un “curro”.

Respecto a libertad de expresión, se han cometido una serie de atropellos jurídicos en el contexto de judicialización de la política. Nicolás Lucero fue detenido en 2016 luego de publicar un tweet intimidatorio contra el Presidente, a partir del cual se requisaron su celular y los de toda su familia. Finalmente, fue sobreseído dos años después. Otros casos similares se registraron en períodos recientes. Los medios de comunicación opositores también sufrieron persecución e intentos de proscripción por parte del gobierno, en especial C5N, que sufrió allanamientos y embargos a través de los cuales los trabajadores se volvieron rehenes de la lucha política.

En referencia a este tema, expertos informáticos alertaron sobre posibles hackeos en los futuros escrutinios de las PASO y los resultados que llegarán al Correo Central. No es disparatado si se piensa en la reciente denuncia, dada a conocer en el documental Nada es privado en Netflix, donde se asevera que el robo de datos personales en las redes sociales fue uno de los métodos más utilizados al momento de dar forma a la campaña macrista de 2015. El hecho, junto a los Panamá Papers y la denuncia actualmente cajoneada de los aportantes truchos, fue recibida por muchos como un verdadero escándalo.

En esencia, el neoliberalismo encarnado por Mauricio Macri ha llevado a cabo un quiebre en la sociedad, por el cual se arengó a los emprendedores, empresarios y demás trabajadores de clase media a formar parte del cambio y estigmatizar, ignorar y desvincularse de aquel otro sector, integrado por trabajadores de menor jerarquía y personas en situación de vulnerabilidad, a los que se los calificó como “parte del pasado” o, de manera despectiva, “choriplaneros”.

Este último punto es de fundamental importancia, ya que el primer sector elige no discutir de qué manera se evaden grandes fortunas y, en cambio, decide poner el foco en los subsidios que reciben los denominados “cabecitas negras”. En el imaginario popular, Cambiemos logró instalar que los subsidios son utilizados por los “vagos” y se sostienen con el dinero de los verdaderos trabajadores, no así en la evasión impositiva y fuga de divisas, donde solo fluye “dinero bien ganado”. Vale aclarar que, debido al aumento de las tarifas y los nuevos desempleados, se cuadriplicaron los subsidios. La idea de un grupo selecto de trabajadores sosteniendo sobre sus espaldas un conjunto infinito de vagos impregnó fuerte en la mente del electorado macrista y logró instaurar el miedo a pertenecer al sector más rezagado de la sociedad. Cuanto más lejos y olvidados los pobres, mejor.

De ese modo, se logró un cambio cultural que fue el puntapié inicial para una serie de reformas económicas y suba de tarifas que fueron calificadas por el economista Joseph Schumpeter como “destrucción creativa”, a partir del cual la innovación y la aparición de nuevos productos destruyen viejos modelos de mercado y sectores vulnerables de la sociedad, en este caso, pequeños comercios, emprendimientos personales y PyMeS. Es un concepto esencial en Economía al momento de analizar el capitalismo y que no hubiera sido posible de aplicar estos años de no haberse anulado el debate político.

Discursivamente, se apeló al individualismo y al emprendedorismo como herramientas para paliar las políticas de pobreza, culpabilizar a la sociedad de sus fracasos y lograr diferenciar a algunos del sector que elegía protestar en las calles. Bajo la consigna de un nuevo cambio, se criminalizó la protesta por medio de la represión desplegada por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich -que, en algunas ocasiones, acabó en tragedia, tal como sucedió con las muertes de Rafael Nahuel y Santiago Maldonado-. El uso de la represión fue un elemento primordial a la hora de sostener las políticas encaradas por el gobierno, dado que las mismas no eran populares y la única manera de acallar el descontento social era por medio de palos y camiones hidrantes.

El recorte sufrido en todas las áreas afectó sensiblemente a la Educación y Ciencia y Tecnología, que dejaron de recibir subsidios, sus presupuestos no fueron ejecutados en su totalidad o fueron precarizados por las devaluaciones y sus ministerios reducidos a la categoría de secretarías. El desfinanciamiento y el ajuste, agravado por la toma de deuda externa -U$S 57.000 millones al FMI- también tuvo su reflejo en los indicadores sociales, que empeoraron drásticamente desde el inicio de la gestión macrista. El aumento del desempleo, cuya última cara visible fue la del kilómetro de fila para conseguir un puesto de seguridad en el penal de Olmos, y de la pobreza, que se disparó al 35% según estimaciones de la UCA, nos hace replantear el rumbo que debe seguir el país a partir de este año.

La consolidación del gran frente opositor que busca vencer a Macri en las urnas es el único camino posible para reactivar el consumo y eliminar lo que Clara Valverde definió como “necropolítica”, es decir, dejar morir a las personas que no son rentables para un determinado sector o grupo social. Estela de Carlotto, hace un tiempo, señaló que aquello que se olvida, vuelve para repetirse. Es cierto que no se puede comparar al gobierno con la dictadura en muchos aspectos, pero sí en uno: tanto la dictadura como el macrismo “matan a la gente” para “salvar el país”.

[i] Analista en Relaciones Públicas

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